Sequía: ya hay cortes en las cadenas de pagos a proveedores
Así lo señalaron en una reunión de representantes de entidades vinculadas al campo y organismos oficiales del sur provincial. El déficit de lluvias del departamento supera los 300 milímetros en 12 meses.
La sequía que se extendió a lo largo de la primavera y el verano impactó en Río Cuarto con mayor fuerza que en el resto de la Provincia, según deslizaron desde el Ministerio de Agricultura de la provincia.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, en los últimos 12 meses se acumuló un déficit de más de 300 milímetros en el departamento: mientras la media histórica supera los 800 milímetros anuales, en los últimos 12 meses apenas sumaron alrededor de 500.
Esa falta de humedad tiene traducción directa en los rindes de los cultivos con pérdidas significativas, y en algunos casos totales, en algunas zonas.
En ese contexto, el Inta Río Cuarto elaboró un informe en el que describe detalladamente el cuadro de situación complejo que tiene la zona. Y en una reunión que mantuvieron los responsables del organismo local con representantes de los productores y entidades del campo se informó sobre los cortes registrados ya en la cadena de pagos a proveedores de insumos y servicios.
El Inta Río Cuarto elaboró un informe en el que señaló que “la campaña agropecuaria 2017/2018 se ha caracterizado por un importante déficit hídrico, que se ha marcado notablemente en los dos primeros meses del 2018. Las precipitaciones muy heterogéneas en la zona, con granizos recurrentes, sumado a altas temperaturas con poca amplitud térmica y elevada humedad en enero y principios de febrero, cambiando la segunda quincena a bajas temperaturas, provocando heladas aisladas en algunas zonas del sur de Córdoba”, indica el documento.
El Inta remarcó que desde septiembre a febrero inclusive se acumularon 386,8 milímetros, con una diferencia de 196,2 milímetros menos que el promedio histórico (583 milímetros) para este período. Enero y febrero registraron muy bajos registros pluviométricos y elevada evapotranspiración.
En esos dos meses hubo un nivel de precipitaciones menor en un 87 y 61 por ciento, respectivamente.
“En cuanto al estado de los cultivos, maíces de siembra temprana y sojas de primera están en llenado de grano a madurez fisiológica con un adelantamiento muy importante de su ciclo, variando su estado de buenos a regulares como consecuencia de los manejos realizados, tecnología utilizadas y a las condiciones climáticas antes mencionadas, afectados principalmente en el peso de grano, y en caso del maíz se pueden visualizar vuelcos producto de la translocación de nutrientes del tallo a la espiga”, remarcó el informe del Inta local.
Los más afectados
Los cultivos de segunda o tardíos son los más perjudicados ya que la falta de lluvias se produjo en el período crítico de floración. Se visualizan secado de hojas, muy poca presencia de espigas en caso de maíz y de escaso tamaño sumado a elevado aborto de flores y caídas de chauchas en sojas. Algunos lotes ya se destinaron para picado. En las sojas de segunda sobre rastrojo de trigo hay daños que llegan casi al 100% de pérdida. Los lotes de maní son los que más resisten esta situación climática, pero ya se observan pérdidas de hojas y cajas. Se ha detenido la realización de reservas forrajeras por escasos rebrotes en pasturas.
Según el Inta, “durante la campaña no se han observado importantes daños por plagas”.
A modo de resumen, el organismo destacó que la diferencia del porcentaje de pérdida en cada cultivo está determinado por la tecnología y el manejo utilizado en cada sistema, observándose ventajas muy significativas en lotes donde se aplican buenas prácticas agrícolas.
Y remarcó: “Los cultivos más afectados son los de siembras tardías o de segundas. Y ya se han comenzado negocios de venta de maíces para picado o utilizados para consumo directo con animales”.
“El precio actual de los cultivos colabora para que el porcentaje de pérdida que se tolere sea mayor”, indicaron en el análisis.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, en los últimos 12 meses se acumuló un déficit de más de 300 milímetros en el departamento: mientras la media histórica supera los 800 milímetros anuales, en los últimos 12 meses apenas sumaron alrededor de 500.
Esa falta de humedad tiene traducción directa en los rindes de los cultivos con pérdidas significativas, y en algunos casos totales, en algunas zonas.
En ese contexto, el Inta Río Cuarto elaboró un informe en el que describe detalladamente el cuadro de situación complejo que tiene la zona. Y en una reunión que mantuvieron los responsables del organismo local con representantes de los productores y entidades del campo se informó sobre los cortes registrados ya en la cadena de pagos a proveedores de insumos y servicios.
El Inta Río Cuarto elaboró un informe en el que señaló que “la campaña agropecuaria 2017/2018 se ha caracterizado por un importante déficit hídrico, que se ha marcado notablemente en los dos primeros meses del 2018. Las precipitaciones muy heterogéneas en la zona, con granizos recurrentes, sumado a altas temperaturas con poca amplitud térmica y elevada humedad en enero y principios de febrero, cambiando la segunda quincena a bajas temperaturas, provocando heladas aisladas en algunas zonas del sur de Córdoba”, indica el documento.
El Inta remarcó que desde septiembre a febrero inclusive se acumularon 386,8 milímetros, con una diferencia de 196,2 milímetros menos que el promedio histórico (583 milímetros) para este período. Enero y febrero registraron muy bajos registros pluviométricos y elevada evapotranspiración.
En esos dos meses hubo un nivel de precipitaciones menor en un 87 y 61 por ciento, respectivamente.
“En cuanto al estado de los cultivos, maíces de siembra temprana y sojas de primera están en llenado de grano a madurez fisiológica con un adelantamiento muy importante de su ciclo, variando su estado de buenos a regulares como consecuencia de los manejos realizados, tecnología utilizadas y a las condiciones climáticas antes mencionadas, afectados principalmente en el peso de grano, y en caso del maíz se pueden visualizar vuelcos producto de la translocación de nutrientes del tallo a la espiga”, remarcó el informe del Inta local.
Los más afectados
Los cultivos de segunda o tardíos son los más perjudicados ya que la falta de lluvias se produjo en el período crítico de floración. Se visualizan secado de hojas, muy poca presencia de espigas en caso de maíz y de escaso tamaño sumado a elevado aborto de flores y caídas de chauchas en sojas. Algunos lotes ya se destinaron para picado. En las sojas de segunda sobre rastrojo de trigo hay daños que llegan casi al 100% de pérdida. Los lotes de maní son los que más resisten esta situación climática, pero ya se observan pérdidas de hojas y cajas. Se ha detenido la realización de reservas forrajeras por escasos rebrotes en pasturas.
Según el Inta, “durante la campaña no se han observado importantes daños por plagas”.
A modo de resumen, el organismo destacó que la diferencia del porcentaje de pérdida en cada cultivo está determinado por la tecnología y el manejo utilizado en cada sistema, observándose ventajas muy significativas en lotes donde se aplican buenas prácticas agrícolas.
Y remarcó: “Los cultivos más afectados son los de siembras tardías o de segundas. Y ya se han comenzado negocios de venta de maíces para picado o utilizados para consumo directo con animales”.
“El precio actual de los cultivos colabora para que el porcentaje de pérdida que se tolere sea mayor”, indicaron en el análisis.