Distinto es el caso de Pablo Borgarello. Tiene dos niños y una niña en edad escolar. “Lo que más se me complica es peinar a la nena o combinarle la ropa. Lo resuelvo con una vincha, y después por ahí mi hermana me ayuda a hacer trenzas”, cuenta. Pablo está separado y cuida a los chicos un fin de semana cada quince días. También durante la semana cena con ellos algunas noches.
El varón más grande, de 13, tuvo su primera fiesta de 15 el fin de semana pasado. Pablo lo acompañó a comprar la ropa. “Con los varones para mí es más fácil, con la nena es más complicado y por ahí creo que cuando crezca va a ser peor, porque calculo que va a haber temas que no va a querer hablar conmigo”, confiesa.
Los padres de hoy sienten que entre ellos y sus hijos hay un vínculo cercano y de confianza. Que pueden hablar de diferentes temas, que antes no se animaban a tocar con sus progenitores.
-¿Notás diferencia entre lo que tu papá hacía con vos, y cómo sos vos con tus hijos? -Pablo: Es muy diferente, porque yo jugaba a la pelota y mi viejo no iba. A mí me gustan que hagan actividades y adonde puedo acompañarlos, voy. La nena ahora empieza a competir con patín y la voy a acompañar.
Los nuevos dispositivos son moneda corriente entre niños y jóvenes de la nueva generación. “Están todo el tiempo con la tablet, el celular, entrando a You Tube. Y yo me fijo mucho lo que ven, y saben que no quiero que vean ciertos contenidos”, indica Borgarello.
Con respecto a su niñez, Pablo siente que “ha cambiado muchísimo”. “Hoy los chicos, que usan la tecnología están más avanzados, saben todo”, opina.
Tareas compartidas “No sé si tanto como definirme amo de casa, pero si tengo que hacer las tareas de la casa no tengo problema. Cuando los chicos eran bebés, yo era de cambiar pañales, levantarme si lloraban de noche. Es parte de la paternidad. No te podés desligar de esas tareas, porque desde el momento que vas a ser padre, que tenés un proyecto de familia, tenés que compartir todo, lo que sea”, define Silvio Britos, casado y papá de Julieta, de 7, y Juan Martín, de 3.
-¿Cómo es ser padre hoy? -Silvio:Es una tarea muy linda,un desafío poder inculcar los valores que uno tiene pero acompañándolos y estando junto a ellos, es la mejor manera de poder educarlos.
-¿Vos te sentís un padre compañero, cercano a los chicos? -Es lo que intento cada día. Yo creo que la confianza de los hijos para con nosotros, los padres, es la clave para que ellos tengan un soporte y alguien a quien acudir.
Además, trato de estar abierto a todos los temas, momento a momento. Lo importantes es que puedan hablar, y con la madre también, obviamente.
Respecto de los cambios en los roles de cuidado de los hijos, Jimena Massa, doctora en Antropología Social, especializada en relaciones de parentesco con perspectiva de género, opina: “Si consideramos las influencias del feminismo en particular, y en cómo éste viene modificando el reparto de las tareas de cuidado, podríamos decir que se verifica, sí, una tendencia a una distribución un poco más equitativa en el trabajo doméstico, la atención de lxs hijxs, etc. Y creo que esa tendencia se observa en las familias más jóvenes, urbanas y de clases medias”.
Sin embargo, la investigadora advierte que no se debe generalizar dado que las familias cambian aceleradamente sus integraciones y dinámicas y que “esa tendencia no alcanza a revertir las profundas desigualdades de la división sexual del trabajo que todavía persisten en el ámbito doméstico”.
Y en ese sentido, indica: “En casi todos los países, las mujeres trabajamos más horas que los hombres y sólo un tercio de nuestro trabajo es remunerado”.
En relación a los estereotipos de género, Massa señala que la familia es el espacio “en el que los papeles de género se (re)producen con absoluta fuerza”. “Entonces, efectivamente, existen más padres que cambian pañales, buscan a sus hijxs en el colegio y preparan meriendas. Pero creo que aún estamos lejos de un reparto equitativo de las llamadas tareas de cuidado”, expresa la doctora en Antropología Social.
“En muchos casos, la idea de que los hombres ‘ayudan’ en la casa y con lxs hijxs, sigue existiendo. Y para muchas mujeres, continúa siendo difícil construir identidades que no estén ancladas en los papeles de "madre", "hija" o "esposa"... En ese sentido, es difícil pensar en familias más igualitarias sin una transformación de las relaciones de género en su conjunto”, advierte la especialista.
Por último, invita a “pensar en familias con reparto de tareas más equitativo siempre que eduquemos niños y niñas sin prejuicios de género, enseñándoles a ambos a tender la cama, levantar la mesa y lavar los platos”.
Filosofía paterna Ante la admiración y el asombro que sintió Agustín Valle cuando vio nacer a su primer y único hijo, escribir fue el recurso que encontró para acomodar sus ideas. Así, durante siestas eternas en las que él se encargaba de cuidar al bebé, comenzó a gestar su libro "Cachorro. Breve tratado de filosofía paterna".
“Empecé a pensar en que pertenezco a una generación que ejerce la paternidad de otra forma”, dice.
“Antes los padres tenían un rol marcado: de la distancia, el padre macho ordenador, siempre con la palabra que instaura la verdad, la autoridad, la ley; el padre castrador típico de la familia burguesa cuyo reflejo se sintetiza en la frase ‘Ya vas a ver cuando venga tu padre’. Lo cual asume que a priori el padre no está y que la escena doméstica entre el niño y la madre no es del todo verdad, porque el padre cuando llegue va a instaurar el orden real”, explica.
-¿Cómo se transformó esa autoridad paterna? -Me parece que más que hacer cumplir la ley e instaurar obediencia a la ley como marca subjetiva en el niño, lo que podemos aspirar es a ser padres de presencia, que estamos y no que llegamos, que vamos a organizar reglas de convivencia entre todos los miembros de la familia, lo cual no es lo mismo que hacer cumplir el mandato de una ley.
-¿Cúal es el nuevo rol parental? -No hay una definición. Yo en el libro esbozo la categoría de paternidad de cercanía. Coincido en que las figuras sobre paternidad varonil que hemos heredado estaban signadas por la distancia y que la cercanía era propia de la madre. Todo esto tiene que ver con la división sexual del poder que ha sojuzgado a la mujer. Pero creo que criticar al machismo no es suficiente, porque si no la premisa que se asume es que los varones tenemos que silenciarnos y estamos asumiendo que de por sí la presencia varonil disminuye a las mujeres. La igualdad de género requiere modos de masculinidad deseables. Y la paternidad de cercanía muestra una de las ventajas para los varones que es alejarse del rol patriarcal de castrador. Es un proceso liberador de ciertos mandatos y formas de masculinidad y paternidad que también nos hacen perdernos de un montón de cosas.
Magdalena Bagliardelli.