De nuevo estoy de vuelta
Sergio Korn retornó a su Río Cuarto natal y proyecta desde aquí su destino de cantor.
La reconocible línea de “Luna cautiva” que se recoge en el título bien podría sonar en boca a Sergio Korn para decir que hace un par de meses ha decidido volver a radicarse en su ciudad natal “por amor”, que eso sí sale de su boca.
Andariego impenitente, con impulso de cantor sin fronteras, que recaló en Francia hace ya unos cuantos años, e hizo base en el Valle de Calamuchita hasta hace unas pocas semanas, parece ahora decidido a afirmarse en este re-volver.
“Después de tomar la decisión, estoy ahora cambiando el enfoque para desarrollar mi oficio y tratando de encontrar lugares para expresarme, organizando mi trabajo acá, buscando un circuito nuevo, buscando espacios para mostrar mis trabajos”, dice.
Sergio es un baluarte indudable de la canción de autor en la provincia, con fuerte raigambre en la capital y también un nombre de referencia en el Valle, fruto de un trabajo realizado a lo largo de estos años, con una creatividad no siempre plenamente valorada.
“Ambos puntos de contacto los sigo sosteniendo: de tanto en tanto vuelvo y volveré a los escenarios de Villa General Belgrano, Los Reartes y alrededores, y a Córdoba voy casi todas las semanas, en contacto con los colegas y especialmente para ver a mi nieta”, sonríe al contarlo.
La experiencia “calamuchitana” dejó un interesantísimo trabajo de recopilación devenido en disco, y la “capitalina”, entre otras, esa magnífica conjunción con Ariel Borda y Horacio Sosa, derivada en “Cordobeses”.
Tal el nombre de aquel disco (y show) de hace algunos años, cuya calidad sirvió para revalorizar un estilo de canción de autor, desde una poética acuñada con rasgos muy particularmente provinciales, un proyecto para el que Sergio perfila una continuidad.
“Estamos ensayando con Ariel y Horacio, con la intención de grabar un próximo disco el año que viene, entusiasmados con la parte creativa, sacando temas nuevos y con ganas de seguir con aquella iniciativa que ha sido muy bien recibida y lo sigue siendo”, afirma.
Y recuerda: “El proyecto surgió después de escuchar el disco ‘Rosarinos’, que grabaron Fandermole, Abonizio, De los Santos y Goldín, que nos impulsó a hacer algo semejante pero con nuestro acento, y nos sigue gustando juntarnos, componer, tocar juntos”, se entusiasma.
Estupendo autor de canciones, muchas de las cuales son el núcleo de este trabajo que quiere continuar, Sergio dice que ellas nacen impulsadas por una necesidad de expresarse desde su condición de cantor que le resulta esencial.
“Siempre me sentí más inspirado por los paisajes naturales, no tanto la urbanidad, y especialmente por el registro de esa exterioridad en los paisajes internos, y como se entrelazan el amor y el dolor, y en general los sentimientos y las emociones”, comentó.
En ese sentido, le sirve de consuelo frente al cambio de contexto estar viviendo en Villa Dalcar: “Tengo el laguito cerca y me doy una vuelta por allí cada mañana, que no será la orilla del río de Los Reartes pero me pone más cerca”, mencionó.
En este reencuentro con su ciudad natal, en la que, además de crecer, despuntó el vicio de cantor, algo inquieto por el bullicio que ha adquirido pero rearmando su memoria emotiva, Sergio proyecta junto a “queridos colegas y coterráneos”.
“Apenas me decidí a volver, lo llamé a Marcelo Frankel, ese gran músico y compañero, y le dije que quería grabar un disco con canciones nuevas y que él, además de acompañarme, se encargará de la producción, y en eso estamos”, anticipa.
Desde que volvió a pisar el suelo de su niñez, Sergio Korn está preparando y ensayando con el propio Marcelo Frankel y con Federico Vergnano y Franco Berrotarán, batería, bajo y piano, respectivamente, y además esta semana empezará esa grabación que será seguramente el saludo de quien, músico al fin, le pone sonido a su regreso.
Nuestro patrimonio
La sucesiva presentación de elencos locales que se ha sucedidos en los últimos días en razón del programa artístico por el Día de la Ciudad habilita a señalar la condición patrimonial que cabría adjudicarles a nuestros artistas.
Bastaría con haber participado de la presentación del Coro Polifónico Delfino Quirici (un elenco dependiente de la Provincia pero formado aquí y arraigado a la historia cultural y artística de la ciudad) para considerarlo especialmente.
Todavía estremecidos por la interpretación del repertorio que formó parte de su concierto “Homenajes”, es imposible no templar en ese registro patrimonial al magnífico elenco que actualmente dirige Juan Manuel Brarda.
Sería suficiente recuperar su interpretación de la “Missa Brevis”, de Zoltan Kodály, para entender su condición cabal para transmitir la sublimación de los sentimientos puestos en ese canto de alabanza de vigoroso lirismo.
Esa pieza exigente en su alternancia entre contención y júbilo, que permitió un magistral ejercicio de refinamiento sonoro para alcanzar el registro de espiritualidad que tiene la obra, que puso al Coro en el ejercicio de esa calidad que, afortunadamente, se repite frecuentemente entre nosotros.
Y a la par de ese ejercicio de esplendor, la firmeza que han ganado la Orquesta de Cámara y el Coro dirigidos por Eduardo Lhez, permite vincular ese bagaje de hoy con el desarrollo de un futuro, para entender que es un asunto comunitario apoyar a sus artistas.
Andariego impenitente, con impulso de cantor sin fronteras, que recaló en Francia hace ya unos cuantos años, e hizo base en el Valle de Calamuchita hasta hace unas pocas semanas, parece ahora decidido a afirmarse en este re-volver.
“Después de tomar la decisión, estoy ahora cambiando el enfoque para desarrollar mi oficio y tratando de encontrar lugares para expresarme, organizando mi trabajo acá, buscando un circuito nuevo, buscando espacios para mostrar mis trabajos”, dice.
Sergio es un baluarte indudable de la canción de autor en la provincia, con fuerte raigambre en la capital y también un nombre de referencia en el Valle, fruto de un trabajo realizado a lo largo de estos años, con una creatividad no siempre plenamente valorada.
“Ambos puntos de contacto los sigo sosteniendo: de tanto en tanto vuelvo y volveré a los escenarios de Villa General Belgrano, Los Reartes y alrededores, y a Córdoba voy casi todas las semanas, en contacto con los colegas y especialmente para ver a mi nieta”, sonríe al contarlo.
La experiencia “calamuchitana” dejó un interesantísimo trabajo de recopilación devenido en disco, y la “capitalina”, entre otras, esa magnífica conjunción con Ariel Borda y Horacio Sosa, derivada en “Cordobeses”.
Tal el nombre de aquel disco (y show) de hace algunos años, cuya calidad sirvió para revalorizar un estilo de canción de autor, desde una poética acuñada con rasgos muy particularmente provinciales, un proyecto para el que Sergio perfila una continuidad.
“Estamos ensayando con Ariel y Horacio, con la intención de grabar un próximo disco el año que viene, entusiasmados con la parte creativa, sacando temas nuevos y con ganas de seguir con aquella iniciativa que ha sido muy bien recibida y lo sigue siendo”, afirma.
Y recuerda: “El proyecto surgió después de escuchar el disco ‘Rosarinos’, que grabaron Fandermole, Abonizio, De los Santos y Goldín, que nos impulsó a hacer algo semejante pero con nuestro acento, y nos sigue gustando juntarnos, componer, tocar juntos”, se entusiasma.
Estupendo autor de canciones, muchas de las cuales son el núcleo de este trabajo que quiere continuar, Sergio dice que ellas nacen impulsadas por una necesidad de expresarse desde su condición de cantor que le resulta esencial.
“Siempre me sentí más inspirado por los paisajes naturales, no tanto la urbanidad, y especialmente por el registro de esa exterioridad en los paisajes internos, y como se entrelazan el amor y el dolor, y en general los sentimientos y las emociones”, comentó.
En este reencuentro con su ciudad natal, en la que, además de crecer, despuntó el vicio de cantor, algo inquieto por el bullicio que ha adquirido pero rearmando su memoria emotiva, Sergio proyecta junto a “queridos colegas y coterráneos”.
“Apenas me decidí a volver, lo llamé a Marcelo Frankel, ese gran músico y compañero, y le dije que quería grabar un disco con canciones nuevas y que él, además de acompañarme, se encargará de la producción, y en eso estamos”, anticipa.
Desde que volvió a pisar el suelo de su niñez, Sergio Korn está preparando y ensayando con el propio Marcelo Frankel y con Federico Vergnano y Franco Berrotarán, batería, bajo y piano, respectivamente, y además esta semana empezará esa grabación que será seguramente el saludo de quien, músico al fin, le pone sonido a su regreso.
Nuestro patrimonio
La sucesiva presentación de elencos locales que se ha sucedidos en los últimos días en razón del programa artístico por el Día de la Ciudad habilita a señalar la condición patrimonial que cabría adjudicarles a nuestros artistas.
Bastaría con haber participado de la presentación del Coro Polifónico Delfino Quirici (un elenco dependiente de la Provincia pero formado aquí y arraigado a la historia cultural y artística de la ciudad) para considerarlo especialmente.
Todavía estremecidos por la interpretación del repertorio que formó parte de su concierto “Homenajes”, es imposible no templar en ese registro patrimonial al magnífico elenco que actualmente dirige Juan Manuel Brarda.
Sería suficiente recuperar su interpretación de la “Missa Brevis”, de Zoltan Kodály, para entender su condición cabal para transmitir la sublimación de los sentimientos puestos en ese canto de alabanza de vigoroso lirismo.
Esa pieza exigente en su alternancia entre contención y júbilo, que permitió un magistral ejercicio de refinamiento sonoro para alcanzar el registro de espiritualidad que tiene la obra, que puso al Coro en el ejercicio de esa calidad que, afortunadamente, se repite frecuentemente entre nosotros.
Y a la par de ese ejercicio de esplendor, la firmeza que han ganado la Orquesta de Cámara y el Coro dirigidos por Eduardo Lhez, permite vincular ese bagaje de hoy con el desarrollo de un futuro, para entender que es un asunto comunitario apoyar a sus artistas.