Río Cuarto
“Si aprueban la Ley de Semillas, las regalías a las multinacionales las vamos a pagar entre todos”
Lo dijo Carlos Vicente, de la ONG Acción Por la Diversidad. Alertó que se beneficiarán las multinacionales como Bayer-Monsanto
El proyecto de Ley de Semillas, que modificará la vigente 20.247, implica cambios sustanciales en el reconocimiento de la propiedad intelectual sobre los desarrollos genéticos. Uno de ellos es el reconocimiento de las “regalías extendidas”, tal como pedían las multinacionales del sector. Eso implica que los agricultores pagarán por la tecnología no sólo al comprar las semillas sino también al momento de vender los productos de éstas. La iniciativa, que tuvo dictamen de comisión en Diputados con los votos de Cambiemos, implica además que esas regalías sean cubiertas en última instancia por el propio Estado. Así lo explicó Carlos Vicente, de la ONG Acción Por la Biodiversidad, una de las varias organizaciones que se oponen a la modificación de la normativa vigente tal y como está planteada. “Si se aprueba la Ley, las regalías las vamos a pagar entre todos”, aseguró.
Venimos cuestionando desde hace más de 15 años los intentos por modificar la Ley de Semillas, por la que viene presionando Monsanto. Por algo se le llama Ley Bayer-Monsanto. Ni bien Monsanto vio que la soja se había extendido no sólo por la Argentina sino también por Paraguay y Brasil, a partir de la venta ilegal de semillas, planteó que se deberían cobrar regalías por éstas.
¿Esto implica que prácticamente todos los productores agrícolas argentinos pasarían a tributarle regalías a Bayer-Monsanto?
En realidad ya las cobraban, porque los productores las pagan cuando compran las semillas. Lo que es ilegal con la ley actual es la venta de bolsa blanca, que es la comercialización de semillas no etiquetadas. O sea, cuando se guardan los granos y después se los vende. Es ilegal, pero se estima que en Argentina más del 50 por ciento del mercado es de bolsa blanca, y en parte eso se debe a que nunca que hizo aplicar la ley vigente, la 20.247, del año 1973. Esa ley establece el derecho de obtentor y que la semilla registrada con derecho de obtentor no puede comercializarse. Sólo las pueden vender Monsanto y sus subsidiarias, como Don Mario, Nidera y otros.
¿En qué consiste el proyecto de la nueva Ley de Semillas?
El punto central es que establece que deja de existir el uso propio de la semilla. O sea, el uso de la semilla que históricamente se permitía -la esencia de la agricultura es guardar semillas para volver a sembrar- ahora no sólo paga la regalía cuando la compra, sino también cuando se guardan semillas. Por eso se le exige una declaración jurada sobre cuántos granos se queda y en función de esto debe pagar las regalías correspondientes. Si no lo hace está cometiendo un delito. El otro punto que establece la nueva ley es que el Instituto Nacional de Semillas debe tener una integración de 14 miembros y la mayor parte de ellos son privados. Además, tiene el poder de llegar a cualquier parcela y tomar muestras de semillas para determinar si cumplen o no con la ley. Si determinan que el productor de una semilla no pagó las regalías, pueden sancionarlo. Esto, claro está, con una orden judicial. Y el control mayoritario del Inase queda en manos privadas, y de Uatre, que ha demostrado siempre ser un brazo del agronegocio en la Argentina.
¿Cómo y quién deberá pagarles las regalías extendidas a las semilleras?
Justamente, eso queda establecido en el tercer punto, que ordena que quien compre semillas fiscalizadas podrá deducir hasta una vez y media lo que paga por las semillas del Impuesto a las Ganancias. Eso significa que, finalmente, lo que se pague de regalías lo afrontará el Estado argentino y no el productor de soja. Esta es la cláusula que lograron incorporar la Sociedad Rural Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas, para que finalmente la carga tributaria no la paguen las grandes corporaciones sino todos los argentinos. Esto queda plasmado en el artículo 10 del dictamen. Hay una cuestión clave, que es que el que controla el precio de las semillas controla el precio de lo que comemos. Hoy, las semillas agrícolas son carísimas, según lo comentaban diferentes productores del país. Esto condiciona toda la cadena productiva, y tiene impacto en lo que pagan finalmente los consumidores. Por otro lado, hay un costo que se les está subsidiando directamente a las corporaciones, en un contexto de crisis y ajuste de parte del Gobierno.
¿Cuál es el estado legislativo de este proyecto de ley?
Hubo un dictamen firmado sólo por los diputados de Cambiemos. Esto pasa a un plenario el día miércoles 21, en la última sesión, y el día 28 a Senadores. Lo que pretenden es tener los deberes hechos de cara al 30 de este mes, en la reunión del G-20, con la idea de poder presentar que tienen lista la Ley de Semillas.
¿Qué se puede esperar del tratamiento de la ley?
Lo que sabemos es que todos los bloques rechazaron el dictamen de comisiones, y si mantienen esta postura el oficialismo no puede aprobarlo. Es probable que, si no logran garantizar las negociaciones que están haciendo para obtener los votos, el proyecto no entre al plenario de comisiones en la Cámara de Diputados.
Venimos cuestionando desde hace más de 15 años los intentos por modificar la Ley de Semillas, por la que viene presionando Monsanto. Por algo se le llama Ley Bayer-Monsanto. Ni bien Monsanto vio que la soja se había extendido no sólo por la Argentina sino también por Paraguay y Brasil, a partir de la venta ilegal de semillas, planteó que se deberían cobrar regalías por éstas.
¿Esto implica que prácticamente todos los productores agrícolas argentinos pasarían a tributarle regalías a Bayer-Monsanto?
En realidad ya las cobraban, porque los productores las pagan cuando compran las semillas. Lo que es ilegal con la ley actual es la venta de bolsa blanca, que es la comercialización de semillas no etiquetadas. O sea, cuando se guardan los granos y después se los vende. Es ilegal, pero se estima que en Argentina más del 50 por ciento del mercado es de bolsa blanca, y en parte eso se debe a que nunca que hizo aplicar la ley vigente, la 20.247, del año 1973. Esa ley establece el derecho de obtentor y que la semilla registrada con derecho de obtentor no puede comercializarse. Sólo las pueden vender Monsanto y sus subsidiarias, como Don Mario, Nidera y otros.
¿En qué consiste el proyecto de la nueva Ley de Semillas?
El punto central es que establece que deja de existir el uso propio de la semilla. O sea, el uso de la semilla que históricamente se permitía -la esencia de la agricultura es guardar semillas para volver a sembrar- ahora no sólo paga la regalía cuando la compra, sino también cuando se guardan semillas. Por eso se le exige una declaración jurada sobre cuántos granos se queda y en función de esto debe pagar las regalías correspondientes. Si no lo hace está cometiendo un delito. El otro punto que establece la nueva ley es que el Instituto Nacional de Semillas debe tener una integración de 14 miembros y la mayor parte de ellos son privados. Además, tiene el poder de llegar a cualquier parcela y tomar muestras de semillas para determinar si cumplen o no con la ley. Si determinan que el productor de una semilla no pagó las regalías, pueden sancionarlo. Esto, claro está, con una orden judicial. Y el control mayoritario del Inase queda en manos privadas, y de Uatre, que ha demostrado siempre ser un brazo del agronegocio en la Argentina.
¿Cómo y quién deberá pagarles las regalías extendidas a las semilleras?
Justamente, eso queda establecido en el tercer punto, que ordena que quien compre semillas fiscalizadas podrá deducir hasta una vez y media lo que paga por las semillas del Impuesto a las Ganancias. Eso significa que, finalmente, lo que se pague de regalías lo afrontará el Estado argentino y no el productor de soja. Esta es la cláusula que lograron incorporar la Sociedad Rural Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas, para que finalmente la carga tributaria no la paguen las grandes corporaciones sino todos los argentinos. Esto queda plasmado en el artículo 10 del dictamen. Hay una cuestión clave, que es que el que controla el precio de las semillas controla el precio de lo que comemos. Hoy, las semillas agrícolas son carísimas, según lo comentaban diferentes productores del país. Esto condiciona toda la cadena productiva, y tiene impacto en lo que pagan finalmente los consumidores. Por otro lado, hay un costo que se les está subsidiando directamente a las corporaciones, en un contexto de crisis y ajuste de parte del Gobierno.
¿Cuál es el estado legislativo de este proyecto de ley?
Hubo un dictamen firmado sólo por los diputados de Cambiemos. Esto pasa a un plenario el día miércoles 21, en la última sesión, y el día 28 a Senadores. Lo que pretenden es tener los deberes hechos de cara al 30 de este mes, en la reunión del G-20, con la idea de poder presentar que tienen lista la Ley de Semillas.
¿Qué se puede esperar del tratamiento de la ley?
Lo que sabemos es que todos los bloques rechazaron el dictamen de comisiones, y si mantienen esta postura el oficialismo no puede aprobarlo. Es probable que, si no logran garantizar las negociaciones que están haciendo para obtener los votos, el proyecto no entre al plenario de comisiones en la Cámara de Diputados.