Una primera experiencia en la construcción de una vivienda íntegramente con elementos recuperados de “chacaritas” y con materiales estructurales a la vista, fue el disparador de un desafío mayor: perfeccionar un sistema constructivo que haga eficiente el uso de recursos, tiempos y costos de inversión.
Esa primera aproximación profesional del arquitecto Franco Paoloni, nada más y nada menos que en el desarrollo de la casa para su hermano, lo llevó a asociarse luego con su colega Juan Sequeira y pensar en conjunto una metodología de diseño en donde el hormigón, el hierro y los ladrillos a la vista sean los protagonistas y a la vez cómplices entre sí para hacer más rápida y flexible la creación de espacios para habitar.
Con más de 15 años de trayectoria individual, pero con incipientes dos años de trabajo conjunto, Paoloni y Sequeira se complementan en el desarrollo de este tipo de obras y encontraron su propio nicho tanto en la ciudad como en los destinos serranos, donde la agilidad constructiva es un factor valorado al momento de materializar un proyecto en terrenos alejados.
“Nuestro objetivo es construir obras con terminaciones que no demanden mantenimiento, que queden a la vista y que permitan eliminar pasos respecto del sistema constructivo convencional, porque advertimos que eso nos permitía achicar los tiempos y reducir los costos. Por eso desarrollamos este sistema y empezamos a diseñar con la cabeza en el hormigón y en el ladrillo, eliminando ‘capas’ de manera tal que quede todo terminado de forma más rápida”, señala Sequeira.
A lo que Paoloni agrega: “Nos estamos especializando y buscamos mano de obra específica para cada etapa de este tipo de construcciones. No es el mismo albañil el que arranca la casa y la termina, como veníamos haciendo antes, sino que cada cuadrilla tiene su especificidad”.
En el bulevar Roca
Una de las intervenciones más recientes tuvo lugar en el emblemático bulevar Roca, de Río Cuarto, en donde los profesionales refaccionaron de cero una antigua casona adquirida como inversión propia respetando el lenguaje arquitectónico característico de este histórico sector de la ciudad.
Puntualmente, la edificación se intervino con una fuerte presencia del ladrillo quemado en la fachada, combinado con el hierro de las aberturas y el hormigón visto, como corolario.
“Un estilo característico de edificaciones que pueden verse mucho en Londres o Chicago, pero en armonía con las cualidades arquitectónicas que se aprecian en el bulevar”, explicaron.
“Nos estamos especializando y buscamos mano de obra específica para cada etapa de este tipo de construcciones. No es el mismo albañil el que arranca la casa y la termina, como veníamos haciendo antes, sino que cada cuadrilla tiene su especificidad”, dice Paoloni.
Por sus características intrínsecas, esos mismos materiales nobles permitieron crear dos plantas libres en el primer y segundo piso, de 130 metros cuadrados cada una, que a la vez se muestran flexibles de poder adquirir distintos usos y subdivisiones según la finalidad deseada.
“En cada piso se construyeron dos baños y a la vez se dejaron preinstalaciones para ubicar la conexión de servicios para cocina en tres sectores distintos. Por lo tanto, en un mismo piso pueden crearse dos oficinas o dos departamentos, o un gran loft de piso completo, entre otras posibilidades”, explicaron.
En el interior, la rusticidad del ladrillo se complementa con la calidez de la madera y a la vez contrasta con espacios modernos, como los interiores de cada uno de los dos baños que alberga cada piso.
Hormigón: la solución en las sierras
Otras dos experiencias constructivas encaradas por los profesionales tienen por denominador común la necesidad de hacer eficiente el uso de recursos para construir espacios habitacionales de manera ágil en las sierras de Córdoba.
Por un lado, el requerimiento de un cliente que necesitaba construir de la manera más rápida posible una vivienda en Alpa Corral, en donde las distancias no eran el único impedimento sino también las restricciones sanitarias impuestas en plena pandemia.
“Después de varias propuestas, entre las que se había afianzado un proyecto para construirse en hormigón a la vista y ladrillo, resolvimos finalmente unificar todo en hormigón para acortar aún más los plazos, considerando que se reducía a la mitad la especificidad de la mano de obra. Así, hicimos una gran nave de 250 metros de planta libre y una vez que armamos esa estructura durante cuatro meses, hicimos el piso llaneado y hormigonamos. Luego, realizamos las subdivisiones interiores con paneles en seco”, explica Paoloni.
“Nuestro objetivo es afianzarnos como referentes de este tipo de sistema constructivo por eso lo vamos perfeccionando en cada obra”, comenta Paoloni.
A lo que Sequeira añade: “El concepto fue que sea constructivamente rápida y con el menor mantenimiento posible, pero a la vez que fuera estéticamente linda y segura.
Algo similar se desarrolló en Villa Rumipal, en donde sobre un terreno en pendiente ubicado a unos cien metros del lago se proyectaron dos viviendas en conjunto, una para un cliente y la restante como desarrollo inmobiliario de los arquitectos.
Tanto en Alpa Corral como en Villa Rumipal, se utilizaron encofrados metálicos tipo Efco y fenólicos nuevos de primera calidad. A la vez, se llenaron con hormigón H25 elaborado con granza fina como para alcanzar los detalles perseguidos en la estrategia de diseño.
“Nuestro objetivo es afianzarnos como referentes de este tipo de sistema constructivo por eso lo vamos perfeccionando en cada obra”, comenta Paoloni.
A lo que Sequeira, añade: “Estamos en una etapa en la que estamos haciendo nuestros propios emprendimientos. El objetivo es hacer casas de diseño para la venta, de la manera y de la forma que nos gusta”.
Por Javier Borghi

