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Tapitas que se reciclan y le dan forma a una casa

Un emprendedor de Corral de Bustos afronta el desafío de construir su vivienda con muros de plástico. Tras indagar respecto a sus cualidades, cuenta la experiencia de levantar con sus manos los bloques prefabricados que se convierten en cerramientos de su hogar

Con 280 a 300 tapitas de gaseosa, se consigue obtener un ladrillo estándar reciclado. Con varios de estos bloques encastrados entre sí, se construye una vivienda.

Un método alternativo al sistema convencional de ladrillo y cemento empieza a tomar protagonismo en el interior del país. Levantar una casa de plástico con materiales reciclados se presenta como una nueva manera de darles un destino a los residuos y sacar de ellos lo mejor aprovechando el potencial de sus cualidades para volcarlo a la arquitectura.

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Facundo Ranzuglia es oriundo de Corral de Bustos y, si bien su principal ocupación radica en la fabricación de aberturas a medida, se lanzó al desafío de construir su propia casa con ladrillos de plásticos. “Me considero un emprendedor por naturaleza y fue que investigando un poco sobre sistemas de construcción me llamó la atención un título que decía ‘De la tapita de gaseosa a tu casa’ y contaba respecto de este sistema”, introduce en diálogo con Puntal ADC el corralense.

“Mis amigos me decían que estaba loco”, agrega sonriente para comentar que empezó a indagar sobre esta tendencia que convoca más adeptos en países del primer mundo y ya encuentra varios ejemplos materializados en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

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Así y todo, encomendó a dos arquitectos locales a diseñar su vivienda teniendo como premisa la implementación de estos materiales. “Si se le quiere encontrar una contra, lo único que te condiciona este sistema es tener que modular el diseño de tu casa cada 15 centímetros, el resto son todos beneficios”, resalta Ranzuglia.

En ese marco, destaca como potencialidades que posee el material sus características aislantes intrínsecas, tanto frente a la humedad como a las condiciones acústicas y a la temperatura.

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Reciclado

“Para la fabricación se hace una molienda de las tapitas y el material queda como, por ejemplo, el expeller de soja, todo molido, lo que permite que la fundición sea lo más homogénea posible. A eso se le agregan químicos y polímeros que le dan mayor rigidez y, una vez derretido, se vierte en una matriz. Tras el proceso de enfriado sale el ladrillo terminado”, sintetiza Facundo.

Al momento de levantar paredes, los bloques se traban por encastre, por lo que omite la necesidad de implementar algún cemento de contacto para unirlos entre sí. A la vez, por la precisión en su fabricación, se achica el riesgo de perder la verticalidad en la medida en que crecen los muros.

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“Es fundamental que esté bien hecha la platea y el encadenado le va dando rigidez al conjunto hasta que queda totalmente fijo. Las hileras inferiores como así también cualquier tipo de intersticio pueden ser sellados con silicona, por ejemplo”, señala.

Los ladrillos se ofrecen en bloque enteros, medio bloque y bloque en “U” para destinar a encadenado o la distribución de instalaciones sanitarias o eléctricas. Una vez finalizados pueden ser revestidos con algún sistema de placas en seco.

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Su propia casa, de plástico

En el caso de la vivienda que impulsa el corralense, su proveedor es una fábrica con sede en la ciudad de Tigre, provincia de Buenos Aires.

El proyecto prevé la construcción de 120 metros cuadrados cubiertos, de los cuales los muros se erigen con ladrillos de plástico y el cerramiento vertical de madera y chapa, a partir del sistema de construcción en seco.

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“El sistema de ladrillos de plástico disminuye la generación de residuos de construcción casi a cero y se destaca la limpieza en obra. En mi caso, yo mismo pongo manos a la obra e incluso me ha ayudado en ocasiones mi mujer debido a que los bloques son de bajo peso”, precisó.

A la vez, destacó la rapidez constructiva con la que se lleva adelante y la escasa preparación previa en cuanto a mano de obra para la ejecución que el sistema demanda.

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“Es una casa ecológica que encuentra un uso a la producción de residuos para la construcción de bloques que luego se convierten en la propia casa”, concluyó.

Por Javier Borghi