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La liquidación de soja, el nuevo debate que enfrenta al campo con el Gobierno

Uno de los temas candentes con que arranca la semana es la discusión de por qué el agro no se desprende más rápido de los porotos de la oleaginosa. La turbulencia cambiaria y una brecha que creció, entre las razones

La nueva polémica que enfrenta al Gobierno con el campo comenzó a tomar forma hace 10 días con los primeros datos que comparaban la liquidación de soja de este año con respecto a lo ocurrido en el ciclo anterior. Allí, efectivamente se observa que hay menos volumen de la oleaginosa entregada a los circuitos de comercialización.

Los argumentos que explicaron esta particularidad apuntaron rápidamente a una brecha en el tipo de cambio que comenzó a dispararse entre el dólar oficial y el blue. En ese punto, vale recordar que el comercio exterior se fija por el dólar oficial y esa mayor distancia entre los dólares siempre genera mayor incentivo para la importación y menor para la exportación.

El campo y la soja en particular tienen además un dato adicional: las retenciones operan como un recorte de ingresos sobre el valor del dólar oficial, ya de por sí retrasado. Actualmente, el “dólar soja” no llega a los $90. Del otro lado de la ecuación del agro, los insumos tuvieron un fuerte incremento que en las últimas semanas comenzó a ceder en el mercado mundial, alentados por la invasión rusa a Ucrania. Y muchos de esos insumos tuvieron una escalada en dólares, algunos incluso por encima del 100%. Además, las entidades agropecuarias alertaron ya que esos insumos tomaban como referencia al blue, lo que hacía profundizar la problemática porque para el campo la brecha es mayor a la que se observa en las pizarras.

La advertencia de la Bolsa de Cereales Córdoba: “A nivel mundial la relación stocks/consumo de soja para el ciclo 2022/23 no sería tan ajustada como la campaña anterior y el contexto macroeconómico global, con un dólar fortalecido y un panorama recesivo, afectaría de manera negativa las cotizaciones”.

Sin embargo, en un contexto de restricción de dólares, sectores del oficialismo pusieron el foco en la estadística que muestra que hubo menor liquidación de soja en este ciclo. Esa comparación interanual muestra unos 10 puntos porcentuales de retraso en la entrega de la oleaginosa. Y esa demora fue la que hasta el propio presidente Alberto Fernández calificó de “eseculación”.

Lo cierto es que el faltante de dólares en la economía hoy no se explica por esa demora. Más bien, este año el sector agropecuario liquidó más dólares que nunca en la historia. Las mismas estadísticas oficiales muestran que el primer semestre tuvo un saldo de casi 20 mil millones de dólares liquidados, gracias a los elevados precios de las commodities.

El economista Fernando Marull, de la consultora FMyA, remarcó que “el agro en 2022 va a exportar casi US$ 20 mil millones más que en 2020. Efecto precio todo. Pero parece que a Alberto y Cristina U$S 20 mil millones no les alcanzan. Mas cepo cambiario y más brecha”, criticó.

Por su parte, el economista Esteban Domecq, de la consultora Invecq, remarcó: “La liquidación del sector agroexportador es récord histórico: US$ 19.100 millones en el primer semestre, superando incluso en 15% al 2021, año que había sido récord absoluto”.

Y agregó: “Para que se entienda: nunca el Banco Central vio tantos dólares en el mercado de cambios como en este año”, remarcó.

Quien también opinó sobre la liquidación de soja en medio de la discusión del oficialismo y el campo fue el economista jefe de la Fundación Fada, David Miazzo, quien coincidió con las cifras de Marull al precisar que “el sector cereales y oleaginosas ingresó en el primer semestre US$ 19.145 millones, casi el doble de los US$ 10.359 de 2019”.

Pero, además, Miazzo agregó que “en 2016-2019, el promedio del primer semestre fueron US$ 11.607, es decir que este año ingresaron US$ 7.538 más”. Y remató: “Si faltan dólares no es culpa del campo”.

Sumando datos, el economista de Fada recordó además que algunas cuentas del oficialismo no estarían bien hechas: “Quedan por vender US$ 14.000 de soja que normalmente se vende a lo largo del segundo semestre. Sí existe un retraso en la comercialización respecto al año pasado, de 8 puntos, pero significa US$ 2.000 millones, no 20.000”, aclaró.

Esos 14 mil millones de dólares que restarían ingresar por la oleaginosa fueron admitidos la semana pasada por Ciara-CEC (la Cámara de Aceiteras de Argentina y el Centro Exportador de Cereales) cuando estimaron que aún quedan 28 millones de toneladas de la oleaginosa por comercializar. El titular de esas instituciones, Gustavo Idígoras, remarcó: “Estamos en uno de los menores ritmos de los últimos 20 años, hasta menor de lo que era la crisis de 2008, cuando se dio la 125. Esto se produce por varias razones; en primer lugar, porque venimos de una crisis de gasoil de cuatro meses que podría haberse resuelto en febrero, cuando le planteamos al secretario de Energía que podíamos abastecer con biodiésel que nos sobraba y evitar estos problemas. Ahora, hay un gran retraso de cosecha”, señaló el empresario.

Al mismo tiempo recordó que en junio, en medio además de un paro de transportistas autoconvocados, hubo 600.000 toneladas de granos que no llegaron a las terminales. Y remarcó: “Nadie sabe cuánto va a valer el dólar y a qué precio van a pagar los insumos los productores cuando tengan que vender soja para comprar sus insumos para la próxima siembra”.

Finalmente, con respecto a la disparidad del precio de los distintos dólares, Marull cerró con un dato histórico: “El campo cobra un dolar de $ 86. El dolar paralelo vale $ 320. Es un brecha cambiaria de 286%, la peor brecha en 50 años. En 1974 pre Rodrigazo era 340%”, remarcó el economista de FMyA.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal