Tranquera Abierta | soja | Brasil | retenciones

La soja pide una baja impositiva para no perder más hectáreas

La superficie pasó de 20,5 millones a 16,3 millones estimadas para la nueva campaña. Fueron más de 4 millones de hectáreas perdidas

El momento estrella de la soja en el país, cuando se ganaba el mote de “yuyito” y todos bailaban a su ritmo porque era la gran encargada de traer dólares a una economía siempre sedienta de billetes norteamericanos, parece al menos haberse tomado una pausa.

Desde la campaña 2015/16 que la superficie destinada a la oleaginosa no para de caer. Y no hay una única razón, pero sí algunas que valen la pena mencionar. Claramente el cambio de reglas en materia de retenciones al maíz en el Gobierno anterior generó una explisión de ese cereal que sigue sumando terreno año tras año, y eso es un condicionante central para la soja debido a que compiten por la misma superficie. Pero también se suman cuestiones tributarias, características propias de los cultivos y rendimientos, cotizaciones internacionales, entre muchas otras.

Sin embargo, la cadena de la soja decidió comenzar por la carga tributaria y reclama bajar el peso impositivo de la oleaginosa para torcer la tendencia a la baja.

“El peso que tienen los impuestos sobre toda la cadena de la soja es asfixiante, pero además duplica el promedio del peso fiscal de cualquier otro sector. Por eso nuestro planteo es que este esquema ahoga a la cadena en la que somos más competitivos. Si queremos solucionar verdaderamente todos los problemas económicos que tenemos, es agrandando la torta, es crecer, generar empleo. Y en nuestra visión, la cadena de la soja tiene un enorme potencial en ese sentido, pero en estas condiciones no va a suceder porque está con una mochila que tiene un peso inaguantable”, explica Luis Zubizarreta, presidente de AcSoja.

Para el directivo no hay dudas: “Tenemos que cambiar esto”, dice, aunque rápidamente admite “que el Estado necesita recursos porque estamos en una situación extrema, pero también estamos convencidos de que si logramos una torta más grande, aún con una alícuota más chica, el pedazo de la torta puede ser mayor. Hoy el principal socio de la cadena de la soja es el Estado y lo que está pasando es que por la carga impositiva fenomenal la cadena está decreciendo. Cada vez producimos menos mientras el mundo da señales para producir más porque los precios son buenos. Pero nosotros torpemente le cargamos la mochila, y esto viene de mucho tiempo. Y los que crecen son otros, porque Brasil, en los últimos 10 años duplicó el volúmen, mientras nosotros caímos 15%”, remarcó.

¿Cuando habla de carga tributaria hace hincapié en retenciones?

Principalmente es retenciones porque efectivamente el principal impuesto que pagamos es ese, que es fenomenal. Nada menos que el 35% sobre el precio, sin importar el resultado, que es otro de los grandes problemas. Eso no pasa en ningún lugar del mundo, y no hay que olvidar que competimos contra otros; y nos pasan el trapo. Pero no se trata de ganar, se trata de que tenemos posibilidad de producir más y generar mucho más empleo. Pensemos que entre el 80 y el 90 por ciento de lo que exporta la cadena son productos industriales. En vez de los 44 millones de toneladas que producimos, podríamos llegar a 70 millones y pensemos el impacto de eso, son 80 o 100 mil empleos nuevos. Es muy evidente.

¿Hay que mirar Brasil?

En los últimos 40 años Brasil creció casi 15 veces en su producción agroindustrial y aumentó sus exportaciones 70 veces. Y por eso en las zonas productivas de Brasil hoy hay ciudades pujantes, con nivel de vida europeo, que hace 40 años no existían. Y pagan los impuestos que corresponden y terminaron con la trampa de escasez de divisas porque tienen una fábrica de dólares.

Vuelven los rumores sobre suba de retenciones, ¿qué piensa sobe eso?

No da para más, e iría a contramano de lo que venimso señalando. Somos conscientes de que estamos en un país con muchas necesidades y con mucha gente a la que le va muy mal, pero lo que vemos es que la salida pasa por el largo plazo e ir de a poco cambiando esta realidad y bajar este extra costo fiscal que tienen sectores productivos como la cadena de la soja.Pero además el Estado mismo va a recaudar más por el crecimiento.

¿Cómo está la cadena hoy?

Hoy tenemos la menor superficie sembrada en 15 años. Pero además tenemos una industria que sobreinvirtió porque los actores pensaron que iba a pasar lo de Brasil, que íbamos a seguir el tren. Por lo tanto tenemos capacidad ociosa y eso constituye una situación difícil porque nos hace ineficientes por un costo fijo alto. Tenemos una industria semiparada que podría procesar esa soja que nos falta. En Estados Unidos se está construyendo más de 10 plantas de molienda de soja porque van creciendo, no al ritmo de Brasil, pero constante. A lo que se suma una política inteligente, por ejemplo, en materia de biocombustibles. Tenemos que ver lo que hacen los que les va bien.

Ya que lo mencionó, ¿cómo quedó el biodiésel?

El biodiésel está navegando con una capacidad ociosa importante y por suerte tenemos abierto el mercado europeo. Pero bueno, acabamos de aprobar una ley de biocombustibles para el mercado interno que es pésima. Por un lado achicamos el corte local, y se argumentó por los costos del biodiésel, pero no sé quién tuvo en cuenta las otras externalidades fundamentales como la ambiental en un mundo cada vez más preocupado en ese sentido.