Hablar con Soledad García de hockey es emprender un viaje por lugares diversos. La exjugadora de la selección argentina fue de aquí para allá, recorriendo el sintético. De Córdoba a Holanda, pasando por Alemania; de San Luis a San Rafael, pasando por Buenos Aires. La parada actual la encuentra en Río Cuarto, más precisamente en Soles del Oeste, lugar desde el cual comanda deportivamente el hockey de Urú Curé. La entrenadora en jefe de La Lechuza dialogó en exclusiva con El Deportivo sobre la actualidad de la institución, los objetivos para el Damas A que comienza mañana, su carrera y sus sensaciones respecto del seleccionado en la previa de los Juegos de Tokio.
-¿Cuál es el balance que ha sacado desde su llegada a Urú Curé?
-Ha sido positivo para nosotros. Si bien apenas llegamos tuvimos que cortar por la pandemia, intentamos con distintas herramientas poder seguir trabajando con todos los equipos, las diferentes divisiones y diferentes edades. No pudimos crear de manera presencial ese vínculo, que para nosotros es sumamente importante. Terminamos el año 2020 pudiendo entrenar. Si no me equivoco, en octubre se abrió el deporte en conjunto. Fue positivo porque, a pesar de la virtualidad, conseguimos tener ese contacto con las jugadoras. Comenzamos 2021 mucho mejor de lo que habíamos terminado.
-Este fin de semana comienza el Damas A y a ustedes les toca jugar con Barrio Parque…
-Así es, comienza el torneo oficial. Tuvimos la suerte de que la Federación de Córdoba haya propuesto un torneo Preparación desde el 20 de febrero, cosa que otras federaciones no hicieron. Fue ahí donde podemos decir que nos empezamos a conocer realmente. Porque no es lo mismo entrenar sin un objetivo competitivo concreto o hacerlo por Zoom. Ahora nos estamos conociendo con las chicas como cuerpo técnico. Estamos con todas las ganas de comenzar el torneo oficial. Habiendo corregido algunas cosas que nos quedaron del Preparación, buscando ir creciendo.
-¿Cómo es la actualidad de Urú después del torneo Preparación? ¿Se puede hacer una comparación con Universidad?
-Lo de Universidad lo charlé con su entrenador, Lucho (Luciano Tuninetti), y lo felicité porque el trabajo que están haciendo es un trabajo desde hace muchos años. Sé, por el esfuerzo personal que me tocó hacer cuando fui de muy chica a Las Leonas, lo que es ser del “interior del interior”. Lo felicité porque haber metido tres finales de cinco (Primera, Intermedia y Quinta) habla del buen trabajo que vienen haciendo en estos años. Es incomparable con lo nuestro. Nosotros llegamos hace un poco más de un año y hay muchas cosas que queremos cambiar. Mucha información y conceptos que queremos modificar y eso nos va a llevar tiempo. Es un trabajo a largo plazo. Tengo la tranquilidad de que hay mucha gente en el club que nos acompaña en esto. Estamos contentos con las chicas y creemos que en Urú Curé hay un potencial para que, ojalá, en un par de años nos pase lo que le está pasando a la Universidad hoy.
-¿Cuáles son esas cuestiones conceptuales que se buscan modificar en el juego?
-En realidad, buscamos que las distintas divisiones tengan un juego dinámico. Lo que nos pasó es que hemos encontrado un concepto totalmente distinto al que nosotros queremos implementar. Eso nos va a llevar un tiempo. El momento de tomar la decisión de las chicas en cancha es lo que más nos está costando hoy. Estamos trabajando desde lo psicológico para mejorar su confianza y su autoestima. Que puedan entender que el error es parte del juego y que tienen que aprender a superar esos momentos. Básicamente, buscamos jugar en equipo. Queremos que las chicas puedan confiar en la que tienen al lado. Buscamos que sea un juego dinámico, con muchas rotaciones. Queremos que jueguen al hockey. Si me preguntás cuál es el objetivo del proyecto, es buscar deportistas que sean felices adentro de la cancha, que después, en ese contexto, nos van a dar el resultado.
-¿Con cuántas jugadoras están trabajando en Urú?
-En las infantiles, que es una de las partes más importantes del proyecto, tenemos en Décima y en Predécima –que son chicas de ocho o nueve años para abajo- más de 60. Con lo cual creo también que la gente, por la pandemia, ha optado por hacer más deporte al aire libre y nos ha elegido, por eso estamos muy contentos. Aproximadamente, debemos contar con alrededor de 200 jugadoras entre planteles superiores de Federación, Asociación e infantiles.
-¿Con qué nivel se encontró en el torneo Preparación? ¿Se notó mucho el parate en los equipos?
-En la parte física se notó mucho. Vimos muchas jugadoras chicas y no tan chicas lesionadas. Eso fue algo que les pasó a muchos equipos, por causa del parate total. Es algo que ha pasado en todos los deportes. Esta es una disciplina en la que tenés que estar agachada, con las rodillas flexionadas, y tuvimos varias lesiones que en otros años no sucedían. Intentamos tener un cuidado especial con ciertas partes del cuerpo, porque realmente nos llamó la atención. En cuanto a lo anímico, fue todo lo contrario, porque todo el mundo estaba feliz de poder volver a jugar. Durante la pandemia las chicas nos transmitían la tristeza por no poder realizar la actividad que les gusta al aire libre y eso hace que hoy valoren mucho más el poder jugar. En cuanto a los resultados, por ahí siempre nos dejamos llevar por la primera división, porque es la que guía al resto, y la verdad es que fueron ajustados. Contra varios equipos estuvimos arriba y terminamos perdiendo en el final. Solamente tuvimos dos resultados abultados y fueron contra los dos finalistas. Después, con el resto de los equipos, ganamos uno y perdimos en resultados cerrados. Parte de esto es seguir trabjando y conocernos. Que las chicas entiendan qué queremos. Tenemos que mejorar físicamente para poder hacer el juego que queremos.
-¿Qué recaudos hay que tomar con Barrio Parque?
-Fue uno de los partidos que se nos escaparon en el torneo Preparación. Fuimos ganando 2 a 0, las chicas la verdad es que jugaron un buen partido y después, por razones que seguimos trabajando y hemos charlado con ellas, nos dieron vuelta el partido en 10 minutos. Barrio Parque tiene una leoncita, Daiana Pacheco, que está en el seleccionado desde hace un par de años, que hace la diferencia. Esa es la persona que hay que mirar, pero en general tenemos que estar atentas a todo. No solemos tomar recaudos puntuales, más que mejorar lo nuestro para satisfacer lo que nosotros estamos buscando.
-¿Cómo vive la previa de los Juegos?
-La verdad es que me encanta. Soy fanática del hockey en general. Tuve la suerte de estar los últimos dos fines de semana cubriendo la Pro-League de Leones y Leonas. Es bastante atípico. No ha habido calendarios ni cronogramas estables. Es una incertidumbre bastante grande. He tenido la chance de hablar con varios deportistas olímpicos y ellos siguen con esa duda. Porque, habiendo tantos casos en el mundo, y si bien el Comité Olímpico ha tomado ciertos recaudos, yo tengo mis dudas. Espero que todos los deportistas olímpicos puedan estar y puedan disfrutarlo. Es algo indescriptible poder estar ahí. El deseo es que se pueda llevar a cabo porque es algo muy importante para el atleta. Además, varios de ellos, los más experimentados, están esperando el evento para retirarse y que se haya atrasado un año genera un trastorno en todo sentido, así que ojalá que se pueda concretar.
-¿Cómo se vive el hockey en Holanda?
-La verdad es que somos completamente distintos. Nosotros somos muy latinos y pasionales, eso es algo que a ellos les gusta mucho de nosotros al momento de competir. Tienen mucha paciencia, son mucho más tranquilos a la hora de tomar decisiones. Son mucho más fríos. Yo perdía finales y lloraba tres días seguidos de la impotencia y la bronca que tenía y ellas a la hora estaban bailando y tomando una cerveza. Con el tiempo yo fui aprendiendo un poco de eso. “Por qué me tengo que seguir amargando tanto yo por esto”, pensaba. Lo procesan de una manera diferente. Tienen una estructura de hockey impresionante. Los clubes en los que me tocó estar tienen siete sintéticos que son sólo para hockey. Holanda es en superficie casi como Córdoba. Tiene una gran densidad de población y el hockey es el primer deporte amateur elegido por el hombre y por la mujer, sacando el fútbol, que es profesional. Entonces vos ves palos de hockey en todos lados. Eso es realmente muy lindo. Cuando me fui a Holanda, nosotras acá habíamos cambiado el deporte en cuanto a su popularidad, acá no era tan popular y de repente llegué allá y me encontré con palos de hockey por todos lados. Lo juegan en todos lados, ves a los veteranos y a los chicos. En un club house vos tenés al veterano que está sentado con sus amigos tomando una cerveza después de haber jugado un partidito y también te encontrás con los más chicos merendando. Culturalmente, son totalmente distintos a nosotros. Todo está súper estructurado. No improvisan nada, en eso no se parecen en nada a nosotros. Seríamos la combinación perfecta con un 50% y un 50%. Cuando les surje algo imprevisto, se les quemó todo, por ahí es que no saben qué hacer.
-¿Las medallas olímpicas dónde están?
-Entre tantas mudanzas, decidí dejarlas en un solo lugar. En algún momento creí que había perdido una y la verdad es que lo sufrí bastante, hasta que la encontré. Acá no tengo nada, porque entre tanto viaje, más dos hijas, es muy probable que se pierdan en el camino. Este proyecto acá en Río Cuarto fue para estar cerca de mi familia en Córdoba. La familia de mi pareja está en San Luis y ahí quedaron, porque fue donde más tiempo estuvieron después de que me mudé.

