De esas reuniones surgió Retrip, una plataforma que combina inteligencia artificial y enfoque humano para resolver en minutos lo que antes podía llevar horas: cotizaciones, búsqueda de tarifas, conversión de monedas y presentación de propuestas visuales. Todo, sin quitarle al turismo su activo más valioso: el contacto directo con el cliente.
Detrás del proyecto están Emilia Gallo, Yaco Peralta y Atahualpa Herrera, con formación en turismo, administración y desarrollo tecnológico. Con apenas US$ 6.000 de inversión propia y un equipo reducido, en pocos meses lograron procesar más de 780 cotizaciones, sumar a más de diez agencias como usuarias y proyectar ingresos anuales de seis cifras para el último trimestre de 2025.
Un “cuello de botella” que nadie quería atacar
El trío detectó que el punto crítico estaba en las cotizaciones: el ida y vuelta de información entre el cliente y la agencia podía demorar hasta dos días, tiempo suficiente para que un pasajero se inclinara por otra opción. Retrip se propuso recortar ese proceso a minutos, con un sistema que interpreta datos desde correos electrónicos, PDFs o capturas de pantalla y devuelve presupuestos listos para enviar en PDF o en un link interactivo.
Tecnología pensada para personas
La plataforma incluye un copiloto virtual que valida información y sugiere mejoras, un CRM visual adaptado a pymes turísticas y paneles de métricas que facilitan decisiones comerciales. Cada agencia puede personalizar su entorno con sus colores y logo, logrando propuestas profesionales sin perder identidad.
Tres fuentes de ingresos y un plan de expansión
En su versión actual, Retrip se comercializa con una suscripción mensual por usuario —US$ 20 en el plan básico—, pero sus fundadores preparan dos vías adicionales: un esquema de “revenue share” con proveedores de servicios turísticos y una API para licenciar el motor de cotizaciones a otras empresas de travel tech.
El equipo también apunta a resolver un problema silencioso del sector: la brecha tecnológica entre agencias grandes y pequeñas. Según estimaciones de los fundadores, más del 70% de las agencias pymes de Argentina aún gestionan cotizaciones y reservas de manera manual, lo que no solo retrasa la respuesta al cliente, sino que también incrementa la posibilidad de errores y pérdida de oportunidades de venta. En ese contexto, Retrip busca democratizar el acceso a herramientas que antes estaban reservadas para operadores de gran escala, nivelando la competencia y fomentando la permanencia de las agencias locales en un mercado dominado por gigantes online.
En paralelo, los creadores de Retrip planean que la plataforma se convierta en un ecosistema de servicios para el turismo independiente. La idea es que, además de automatizar procesos, funcione como un punto de conexión entre agencias, proveedores y clientes finales. En el mediano plazo, proyectan integrar reservas directas con aerolíneas, centrales hoteleras y empresas de transporte, así como módulos para gestionar pagos y seguros de viaje sin salir del sistema. Esta visión apunta a que un agente pueda, desde una sola pantalla, cerrar todo un viaje en cuestión de minutos, manteniendo al mismo tiempo el control y la personalización de cada detalle.
Desde Córdoba al mapa regional
Con base operativa en Córdoba capital, la startup recibió apoyo de la Agencia Córdoba Turismo y pasó por un programa de aceleración con Emprel Latam. Entre sus próximos pasos figuran la integración con proveedores turísticos, chats automatizados con clientes y la búsqueda activa de inversión para escalar en un mercado que, según advierten, es “muy caro para entrar” debido a licencias y certificaciones.
El objetivo final es claro: que las agencias de viajes recuperen su lugar frente a los gigantes online, ofreciendo respuestas rápidas sin renunciar al trato cercano y personalizado que las distingue.