De 43 supermercados habilitados, 19 están en manos de origen chino
La cifra creció más de un 200% en los últimos diez años. Los comercios tienen hasta tres empleados como máximo o son manejados en familia. El 90% no entrega factura si no es solicitada por el cliente.
En distintos puntos del mapa de la ciudad es fácil encontrar un supermercado con propietarios de origen chino. Hace unos diez años comenzaron a establecerse los primeros comercios en Río Cuarto. Eran cuatro o cinco. En la actualidad, según los datos proporcionados por Edecom, hay 19 locales comerciales habilitados, de los 43 que figuran inscriptos en calidad de supermercados e hipermercados.
Además, la expansión comercial también se produjo a nivel regional, ya que localidades como Las Perdices, General Cabrera, General Deheza, Holmberg, Coronel Moldes, Vicuña Mackenna y Alejandro Roca, por citar algunas, también cuentan con un autoservicio o súper en manos de comerciantes provenientes del gigante asiático.
La particularidad de estos supermercados o grandes autoservicios, como se reconocen, es que el 50 por ciento se sostiene con el trabajo de los integrantes de una familia. Esto implica -para la ley- que no existe una relación de dependencia laboral. Mientras que el 50 por ciento restante tiene empleados, como máximo tres, según datos extraoficiales. Si bien hasta diciembre se relevaron casos de empleo informal, los dueños fueron intimados a regularizar la situación sin mediar problemas.
En general todas las superficies comerciales de origen chino tienen las mismas dimensiones, que no son monstruosas, y se caracterizan por ofrecer los mismos rubros: almacén, reventa de panificados, carnicería, fiambrería y verdulería. Normalmente estos rubros (carnicerías, verdulerías y panaderías) se subalquilan a un particular o cuentapropista oriundo de la ciudad para que lleve el negocio adelante, en cuyo caso le abona un alquiler al dueño del local. Desde Edecom confirmaron que puede haber hasta cuatro titulares en un mismo establecimiento, por la naturaleza de la actividad a la que estén abocados.
Esto implica, además, que en caso de que alguno de los rubros incumpla con los requisitos solicitados por algún organismo de control local, provincial o nacional se pueden aplicar medidas particulares, sin que por ello afecte al resto de los otros sectores comerciales que estén cohabitando.
Por otro lado, una información a la que pudo acceder PUNTAL es que en ciertos controles impositivos de rutina no quedó en claro la veracidad de la identidad de los titulares que figuraban en los registros, con lo cual queda abierto el interrogante de cómo está siendo manejado el trasfondo del negocio en la ciudad.
Otra pauta es que la titularidad de los inmuebles, que en general son propiedad de dos o tres personas, muestra que hay clanes que manejan los casi 20 comercios de origen chino en la ciudad.
Ir de compras
Existe entre los ciudadanos la creencia de que los “supermercados chinos” venden más barato que otros. Sin embargo, un relevamiento realizado por este medio en base a tres alimentos de la canasta básica, que incluye un paquete de yerba de 500 gramos, una caja de 25 saquitos de té y un kilo de azúcar, lo contradice. La selección cuesta entre $ 72 y $ 82 en los mercados chinos de la ciudad, mientras que en otros supermercados de cadenas internacionales y nacionales los mismos alimentos se consiguen por un total de $ 60 y de $ 70, respectivamente.
Esta diferencia pone en duda la posibilidad de que los comerciantes se manejen en cadena o que le compren a un mismo proveedor, ya que los precios del mostrador son distintos, incluso en aquellos que exhiben el mismo nombre de fantasía en las facturas.
Con la reciente disposición de Afip que obliga a todos los comercios y profesionales a usar posnet, los comerciantes chinos no se quedaron atrás a la hora de cumplir con esa exigencia. Sin embargo, en la mayoría de los casos relevados los clientes prefieren comprar en efectivo, sin hacer uso del dinero electrónico. De esta observación, surgió también que no se les entregó ticket o factura en gran parte de los casos, a no ser que el consumidor lo solicitara.
¿Cómo son los controles de higiene?
Desde el área de Bromatología de Edecom explican que los controles de higiene y mantenimiento se realizan por igual en todos los establecimientos de la ciudad. Si bien detectan que en los supermercados de origen chino hay más falencias por una cuestión cultural, como dejar mercadería expuesta hasta el límite de fecha de vencimiento, romper la cadena de frío, o que esté incompleta la información en el rótulo, como lo establece el código alimentario. En este sentido, aseguran que las tareas de fiscalización son más complicadas de llevar adelante por la frontera lingüística y en los casos en que se incautó mercadería se vivieron situaciones complicadas.
“En cuanto a la falta de higiene en el local comercial y en depósito, no están muy en desventaja con el resto”, aseguran. “Hay supermercados locales donde han encontrado faltas muy graves”, añaden.
Si existe el mito de que los súper chinos desconectan las heladeras es porque en ciertas oportunidades se incautó mercadería fuera de temperatura, pero no es un dato que puedan confirmar con certeza desde Edecom.
Además, a diferencia de otras cadenas, se ha encontrado mercadería vencida, quizás porque las nacionales son más estrictas con respecto al control de los productos y tienen personal destinado a esta tarea, mientras que en los negocios de origen chino falta esta práctica.
Todos los supermercados tienen directores técnicos que controlan el estado de higiene y edilicio y actúan como mediadores entre los comerciantes y el Edecom. Ellos tienen a cargo realizar manuales de buenas prácticas y crear planes de contingencia, como la exigencia de que todos los comerciantes cuenten con un generador eléctrico para asegurar la calidad de la mercadería, también los de origen chino.
Además, la expansión comercial también se produjo a nivel regional, ya que localidades como Las Perdices, General Cabrera, General Deheza, Holmberg, Coronel Moldes, Vicuña Mackenna y Alejandro Roca, por citar algunas, también cuentan con un autoservicio o súper en manos de comerciantes provenientes del gigante asiático.
La particularidad de estos supermercados o grandes autoservicios, como se reconocen, es que el 50 por ciento se sostiene con el trabajo de los integrantes de una familia. Esto implica -para la ley- que no existe una relación de dependencia laboral. Mientras que el 50 por ciento restante tiene empleados, como máximo tres, según datos extraoficiales. Si bien hasta diciembre se relevaron casos de empleo informal, los dueños fueron intimados a regularizar la situación sin mediar problemas.
En general todas las superficies comerciales de origen chino tienen las mismas dimensiones, que no son monstruosas, y se caracterizan por ofrecer los mismos rubros: almacén, reventa de panificados, carnicería, fiambrería y verdulería. Normalmente estos rubros (carnicerías, verdulerías y panaderías) se subalquilan a un particular o cuentapropista oriundo de la ciudad para que lleve el negocio adelante, en cuyo caso le abona un alquiler al dueño del local. Desde Edecom confirmaron que puede haber hasta cuatro titulares en un mismo establecimiento, por la naturaleza de la actividad a la que estén abocados.
Esto implica, además, que en caso de que alguno de los rubros incumpla con los requisitos solicitados por algún organismo de control local, provincial o nacional se pueden aplicar medidas particulares, sin que por ello afecte al resto de los otros sectores comerciales que estén cohabitando.
Por otro lado, una información a la que pudo acceder PUNTAL es que en ciertos controles impositivos de rutina no quedó en claro la veracidad de la identidad de los titulares que figuraban en los registros, con lo cual queda abierto el interrogante de cómo está siendo manejado el trasfondo del negocio en la ciudad.
Otra pauta es que la titularidad de los inmuebles, que en general son propiedad de dos o tres personas, muestra que hay clanes que manejan los casi 20 comercios de origen chino en la ciudad.
Ir de compras
Existe entre los ciudadanos la creencia de que los “supermercados chinos” venden más barato que otros. Sin embargo, un relevamiento realizado por este medio en base a tres alimentos de la canasta básica, que incluye un paquete de yerba de 500 gramos, una caja de 25 saquitos de té y un kilo de azúcar, lo contradice. La selección cuesta entre $ 72 y $ 82 en los mercados chinos de la ciudad, mientras que en otros supermercados de cadenas internacionales y nacionales los mismos alimentos se consiguen por un total de $ 60 y de $ 70, respectivamente.
Esta diferencia pone en duda la posibilidad de que los comerciantes se manejen en cadena o que le compren a un mismo proveedor, ya que los precios del mostrador son distintos, incluso en aquellos que exhiben el mismo nombre de fantasía en las facturas.
Con la reciente disposición de Afip que obliga a todos los comercios y profesionales a usar posnet, los comerciantes chinos no se quedaron atrás a la hora de cumplir con esa exigencia. Sin embargo, en la mayoría de los casos relevados los clientes prefieren comprar en efectivo, sin hacer uso del dinero electrónico. De esta observación, surgió también que no se les entregó ticket o factura en gran parte de los casos, a no ser que el consumidor lo solicitara.
¿Cómo son los controles de higiene?
Desde el área de Bromatología de Edecom explican que los controles de higiene y mantenimiento se realizan por igual en todos los establecimientos de la ciudad. Si bien detectan que en los supermercados de origen chino hay más falencias por una cuestión cultural, como dejar mercadería expuesta hasta el límite de fecha de vencimiento, romper la cadena de frío, o que esté incompleta la información en el rótulo, como lo establece el código alimentario. En este sentido, aseguran que las tareas de fiscalización son más complicadas de llevar adelante por la frontera lingüística y en los casos en que se incautó mercadería se vivieron situaciones complicadas.
“En cuanto a la falta de higiene en el local comercial y en depósito, no están muy en desventaja con el resto”, aseguran. “Hay supermercados locales donde han encontrado faltas muy graves”, añaden.
Si existe el mito de que los súper chinos desconectan las heladeras es porque en ciertas oportunidades se incautó mercadería fuera de temperatura, pero no es un dato que puedan confirmar con certeza desde Edecom.
Además, a diferencia de otras cadenas, se ha encontrado mercadería vencida, quizás porque las nacionales son más estrictas con respecto al control de los productos y tienen personal destinado a esta tarea, mientras que en los negocios de origen chino falta esta práctica.
Todos los supermercados tienen directores técnicos que controlan el estado de higiene y edilicio y actúan como mediadores entre los comerciantes y el Edecom. Ellos tienen a cargo realizar manuales de buenas prácticas y crear planes de contingencia, como la exigencia de que todos los comerciantes cuenten con un generador eléctrico para asegurar la calidad de la mercadería, también los de origen chino.