Detrás del boom de los súper chinos: papeles y empleados irregulares
En controles de los organismos de fiscalización se encontraron faltas vinculadas a documentación y al personal. Funcionan 300 en el sur provincial.
El boom de los supermercados chinos se extendió en los últimos 15 años de la mano de una estrategia de proximidad, compras cooperativas para bajar costos y precios en determinados productos “gancho” que los ubicaron como un opción para buena parte de la población.
Pero de acuerdo a los últimos controles realizados por distintos organismos nacionales y municipales, la proliferación también cuenta con otros fundamentos más vinculados a la competencia desleal como la informalidad laboral o irregularidades en controladores fiscales. Fue el presidente Mauricio Macri el que volvió a la carga la semana pasada cuando apuntó contra estos supermercados y los definió como una competencia desleal, en el marco de la crisis que atraviesa Carrefour, que busca una reestructuración integral de su negocio en el país. “Estamos trabajando contra la evasión de cadenas ligadas a supermercados chinos, que son una competencia desleal y atentan contra el Estado”, disparó Macri.
Lo cierto es que la expansión tiene números concretos: según fuentes oficiales, más de 300 bocas de expendio en el sur provincial son una muestra del avance de estos comercios.
Sólo tomando datos de los últimos seis meses, aportados por las mismas fuentes, en la región se realizaron decenas de operativos sobre estos comercios que terminaron con 10 clausuras, dos de las cuales fueron preventivas y en el acto.
Entre los ítems que los organismos de control detectaron, en algunos de esos locales aparecen adulteraciones en los controladores fiscales, titulares de los negocios insolventes, dueños reales de los inmuebles que no figuran activos en los impuestos, entre otros puntos incluidos en actas de infracción.
También se enumerarían inmuebles no declarados, diferencias importantes entre las cifras testigo a la hora de cotejar con el cierre diario de la cajas y empleados no declarados. Este último punto es uno de los más destacados, aunque los organismos de inspección advierten que también es de fiscalización compleja por las dificultades en los controles de identidad. Sin embargo, en los relevamientos se habrían encuestado unas 60 personas que admitieron cumplir tareas directas en los supermercados. El 66% de esos trabajadores no estaba registrado y realizaba sus tareas en la informalidad. “Es complejo el control de identidad, y además hay una característica de estos supermercados y es que en su gran mayoría son emprendimientos familiares en los que no hay más gente trabajando que los integrantes de ese grupo”, explicaron a este diario.
Ninguno de los supermercados chinos que funcionan en el sur de la provincia tienen más de 6 o 7 empleados aparte del grupo familiar.
Se suma, en este último tiempo, la escasa bancarización de muchos de los supermercados, aunque en este punto admiten los inspectores que hay avances en la aceptación de tarjetas de débito y crédito.
Pero de acuerdo a los últimos controles realizados por distintos organismos nacionales y municipales, la proliferación también cuenta con otros fundamentos más vinculados a la competencia desleal como la informalidad laboral o irregularidades en controladores fiscales. Fue el presidente Mauricio Macri el que volvió a la carga la semana pasada cuando apuntó contra estos supermercados y los definió como una competencia desleal, en el marco de la crisis que atraviesa Carrefour, que busca una reestructuración integral de su negocio en el país. “Estamos trabajando contra la evasión de cadenas ligadas a supermercados chinos, que son una competencia desleal y atentan contra el Estado”, disparó Macri.
Lo cierto es que la expansión tiene números concretos: según fuentes oficiales, más de 300 bocas de expendio en el sur provincial son una muestra del avance de estos comercios.
Sólo tomando datos de los últimos seis meses, aportados por las mismas fuentes, en la región se realizaron decenas de operativos sobre estos comercios que terminaron con 10 clausuras, dos de las cuales fueron preventivas y en el acto.
Entre los ítems que los organismos de control detectaron, en algunos de esos locales aparecen adulteraciones en los controladores fiscales, titulares de los negocios insolventes, dueños reales de los inmuebles que no figuran activos en los impuestos, entre otros puntos incluidos en actas de infracción.
También se enumerarían inmuebles no declarados, diferencias importantes entre las cifras testigo a la hora de cotejar con el cierre diario de la cajas y empleados no declarados. Este último punto es uno de los más destacados, aunque los organismos de inspección advierten que también es de fiscalización compleja por las dificultades en los controles de identidad. Sin embargo, en los relevamientos se habrían encuestado unas 60 personas que admitieron cumplir tareas directas en los supermercados. El 66% de esos trabajadores no estaba registrado y realizaba sus tareas en la informalidad. “Es complejo el control de identidad, y además hay una característica de estos supermercados y es que en su gran mayoría son emprendimientos familiares en los que no hay más gente trabajando que los integrantes de ese grupo”, explicaron a este diario.
Ninguno de los supermercados chinos que funcionan en el sur de la provincia tienen más de 6 o 7 empleados aparte del grupo familiar.
Se suma, en este último tiempo, la escasa bancarización de muchos de los supermercados, aunque en este punto admiten los inspectores que hay avances en la aceptación de tarjetas de débito y crédito.