Río Cuarto | suyay

“Te estamos buscando y sólo esperamos que estés bien”

La profesora de música, de 33 años, abandonó hace doce días su hogar. Se fue prácticamente con lo puesto y sin su celular. Sus padres temen por ella y piden a la comunidad que los ayude a ubicarla
 
Los carteles que empapelan las paredes de Río Cuarto muestran un rostro apacible, sin cosméticos que acentúen sus rasgos. Los letreros con su imagen en blanco y negro se limitan a describirla físicamente: tez blanca, ojos pardos, 1,58 de estatura. 

Ahí se agotan las pistas.

¿Dónde está Suyay Arán? Desde hace doce días toda una ciudad se hace esta pregunta. 

Nadie, ni siquiera sus padres -Raúl Gustavo Arán (62) y María Delia Díaz, una maestra de 61 años a la que llaman “Dely”- puede arriesgar su paradero: “Intuimos que está en algún lugar solitario, que tiene que ver con la vida en la naturaleza pero no podemos decir si está en el sur, o en el norte, en el este o en el oeste...en enero le dijo a una amiga que quería irse al sur, después dijo que Jujuy era su lugar en el mundo, sin embargo estamos en una incertidumbre total”, confió a PUNTAL el padre de Suyay, un hombre de largos cabellos canos y voz de locutor.

Sus padres están convencidos de que la profesora de música de 33 se fue por sus propios medios y esperan que se comunique con ellos. “Te estamos buscando y sólo esperamos que estés bien”, fue el mensaje que dejaron para su hija.

Desde la mañana del 17 de mayo, cuando su madre entró a la habitación de Suyay y notó su ausencia, la buscan sus familiares junto con las autoridades y un equipo médico.

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Los Arán son nómades por naturaleza. De tanto en tanto, cambian su geografía. Raúl es de Venado Tuerto y Dely de Morón. Apenas casados se fueron a vivir a un campo de Alejo Ledesma, después al pueblo, y luego a Laborde, donde instalaron una red de radios. 

Suyay es la tercera de los cuatro hijos que tuvieron. A medida que ellos empezaron a emigrar de Laborde a Río Cuarto para seguir sus estudios universitarios, la familia se reagrupó aquí. Hoy, el único que viaja periódicamente desde Laborde a Río Cuarto es Raúl, que en los últimos años está abocado al rubro de la refrigeración.

Pero ahora la rutina se alteró abruptamente. A diario, Raúl acude a la Unidad Judicial de barrio Alberdi para aportar el celular de su hija, o la última filmación que la muestra dando clases de órgano en una casa particular, o cualquier otro dato que ayude a focalizar la búsqueda. 

Desde que Suyay se esfumó de la casa de barrio Bimaco, donde vivía con sus padres, los Arán no recibieron ninguna llamada ni otro tipo de comunicación que les alivie la angustia. “Lo único que esperamos es que esté bien y que no se ponga en riesgo”, aseguraron en la charla que mantuvieron en el estudio de Rosa Sabena.

La madre de Nicolás es la abogada que los representa y que también los contiene con la fortaleza que le dieron años de una búsqueda que aún no cesa.

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La noche del miércoles 16 de mayo, Dely volvió a su hogar, después de dar clases. En la vivienda de Bimaco no había nada que le llamara la atención. Pensó que su hija se había acostado en su habitación y se fue a dormir. Al día siguiente se percató de que no estaba.

Por un vecino que tiene una gomería, supo que Suyay se había marchado de su hogar la noche del miércoles, después de las nueve.

-¿La flaquita de la guitarra? Sí, la vi a eso de las 21.15. Iba con un jeans gastado y una campera medio verdosa, y llevaba un bolsito.

Eso les contó el vecino, un hombre sumamente fiable para ellos y que en otra oportunidad les advirtió cuando estaban robando en la casa de los Arán.

 Así la conocían en el barrio “como la chica de la guitarra”, pues no se separaba de su instrumento. Sin embargo, en esa oportunidad no sólo no llevaba la guitarra, sino tampoco el celular. Iba con lo puesto con una campera que el vecino identificó como “verdosa”, pero que en realidad era negra.

Por la dirección que tomó iba hacia la esquina de Juárez Celman y Goudard, por eso los padres de Suyay están convencidos de que alguna de las cinco cámaras de seguridad que hay en un templo vecino seguramente debió registrarla.

Raúl se presentó en el templo a pedir las grabaciones pero se topó con la negativa del pastor a cargo del templo.

-Me dijo que no tienen el disco para grabar y que las cámaras están pero no filman. Hasta me contó que días atrás les robaron una moto del lugar y no quedó ninguna evidencia, pero no sé si es verdad. En la Policía desconfían y van pedir de oficio las grabaciones. -Explicó Raúl. 

La repentina ausencia de su hija, aunque preocupante, no los tomó del todo por sorpresa. Ya en 2008, Suyay se fue de su casa y estuvo viviendo -desde febrero a diciembre de ese año- en Humahuaca. Aunque se había ido sin celular, se las ingeniaba para comunicarse periódicamente con sus padres y eso al menos les llevaba algo de tranquilidad. 

“Siempre estuvo en contra del sistema”, esa es la frase con la que sus padres la describen. Se hizo vegetariana, no concurría a votar y tenía fobia a la televisión y a la radio. “Había días en que tenía que ponerme los auriculares para escuchar a Víctor Hugo”, ilustró su madre.

En 2007 se acercó a la Sociedad Teosófica y empezó a profundizar en la vida de Jiddu Krishnamurti, un líder espiritual hindú. “De alguna manera se tornó una obsesión para ella, leía todo lo que aparecía sobre él y quería predicar sus enseñanzas. En ese tiempo se hace vegetariana”, dijeron sus padres.

Antes de irse, Suyay avisó en el jardín donde trabajaba que el jueves siguiente no dictaría clases y lo mismo le dijo a la madre de un chico que tomaba clases particulares con ella.

No hay ningún indicio que lleve a Raúl y a Dely a pensar que la partida de su hija esté asociada a un episodio violento. Eso lo dejaron bien claro en la charla con PUNTAL, aunque eso no los deja tranquilos. 

“De día, la vamos llevando, pero por las noches los miedos se magnifican. Me despierto todas las madrugadas y ya no puedo conciliar el sueño”, confió Dely.

(Los padres de Suyay Arán dejaron un número de celular -el 0358-154112109- para que se contacten con ellos todas aquellas personas que puedan colaborar en la búsqueda del paradero).

“Agradecemos la ayuda de Rosa Sabena”

Raúl Gustavo Arán y María Delia Díaz agradecieron el apoyo que están recibiendo de Rosa Sabena, en estos días de angustia.

El lunes de la semana pasada, la madre de Nicolás Sabena se presentó como querellante junto con los padres de la profesora de música. Fue en la Fiscalía de Segundo Turno, a cargo de Javier Di Santo y, desde entonces, han tenido una aceitada relación con la Justicia.

“Di Santo nos recibió y estuvo una hora escuchándonos. Nos ayudó a analizar la situación y a ver qué es lo que pudo haber sucedido en este caso”, remarcó Sabena. 

La abogada dijo que se están siguiendo todos los protocolos y convenciones para las búsquedas de paradero y que se han cursado radiogramas a todos los puntos del país. 

Al mismo tiempo, se están evaluando los contenidos del teléfono celular de Suyay y una tablet para tratar de encontrar algún elemento que ayude a los investigadores a orientar sus pasos.

“Suponemos que pudo haber llegado a la universidad local en un colectivo de línea y desde allí fue hacia Las Higueras y tomó otro transporte, pero son sólo especulaciones”, aclaró el padre de la mujer que por estos días tiene en vilo a la ciudad.

Alejandro Fara

afara@puntal.com.ar