TDAH y figuritas del Mundial: cuando el juego se convierte en una oportunidad para aprender, vincularse y desarrollar habilidades
Especialistas de la Clínica de la Familia explican por qué el álbum de figuritas despierta un interés tan intenso en muchos niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Lejos de ser un problema en sí mismo, sostienen que, con límites claros y acompañamiento familiar, esta actividad puede transformarse en una valiosa herramienta para estimular funciones cognitivas, fortalecer vínculos sociales y enseñar a manejar la frustración
Cada vez que comienza un Mundial de fútbol se repite una escena que atraviesa generaciones: chicos y grandes esperan con ansiedad abrir un nuevo paquete de figuritas con la ilusión de encontrar esa imagen tan buscada. Sin embargo, en algunos niños esa expectativa parece vivirse con una intensidad mucho mayor. ¿Qué sucede en el cerebro de quienes tienen Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?
Estas fueron algunas de las preguntas que respondieron la médica psiquiatra María Jimena Ross (ME 20269), la licenciada en Psicopedagogía Lorena Ascola (MP 223265) y la licenciada en Psicología Agostina Sánchez (MP 13923), del equipo de profesionales de Clínica de la Familia, quienes coincidieron en un mensaje central: el álbum de figuritas puede convertirse en un excelente recurso terapéutico y educativo, siempre que exista una adecuada organización familiar y acompañamiento adulto.
En diálogo con Saud & Ciencia, Ross explica que el TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuente durante la infancia y constituye una de las principales causas de dificultades escolares.
"La mayoría de las veces se trata de un trastorno con una fuerte base genética, aunque también existen factores prenatales, perinatales y ambientales que pueden aumentar el riesgo", señaló la médica psiquiatra.
Entre esos factores mencionó embarazos atravesados por consumo de tabaco, alcohol o drogas, nacimientos prematuros y determinadas situaciones psicosociales adversas. Sostuvo que los síntomas pueden presentarse de distintas maneras: algunos niños manifiestan principalmente dificultades para sostener la atención, mientras que otros predominan por la hiperactividad y la impulsividad.
"Son chicos que se distraen fácilmente, tienen dificultades para concentrarse, actúan sin pensar y muchas veces reaccionan de forma explosiva, lo que termina generando conflictos en la escuela, en la familia y con sus pares", describió Ross. Además, la especialista remarcó un aspecto que considera fundamental transmitir a las familias. "No hay culpa de los padres. El origen es biológico", dijo.
El papel de la dopamina
Gran parte de la explicación se encuentra en el funcionamiento del sistema de recompensa del cerebro. En ese sentido, Ross indicó que en las personas con TDAH existe una alteración en neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, fundamentales para la motivación, el aprendizaje y la sensación de placer. "Las actividades cotidianas muchas veces no generan la misma gratificación que producen en otros niños. Necesitan estímulos más intensos para lograr esa liberación de dopamina", explicó.
Y allí aparece el fenómeno de las figuritas. Abrir un paquete representa una recompensa inmediata, cargada de incertidumbre y expectativa. Esa combinación genera una liberación brusca de dopamina que resulta especialmente atractiva para quienes presentan TDAH.
Para la psicopedagoga Lorena Ascola, reducir el interés por las figuritas únicamente a la búsqueda de placer sería una simplificación.
Actualmente -explicó Ascola-, las investigaciones sobre TDAH muestran que el trastorno no solo afecta a la atención, sino también a las llamadas funciones ejecutivas.
Estas funciones permiten organizar tareas, planificar acciones, controlar impulsos, sostener objetivos, anticipar consecuencias y administrar el tiempo. "Las figuritas terminan siendo una propuesta fantástica porque ponen en juego justamente todas esas capacidades", considera.
Completar un álbum implica recordar cuáles faltan, identificar cuáles están repetidas, organizar intercambios, planificar futuras compras y mantener un objetivo durante semanas o incluso meses.
Todo ello representa un entrenamiento constante para funciones cognitivas que suelen encontrarse comprometidas en estos niños. Además, aparecen aprendizajes adicionales.
Muchos chicos incorporan conocimientos sobre países, banderas, idiomas, selecciones nacionales y jugadores mientras completan el álbum, casi sin advertir que están aprendiendo.
"Fue sorprendente ver la cantidad de niños que reconocían banderas, ubicaban países y relacionaban información simplemente a partir del álbum", resalta la profesional.]Uno de los mayores desafíos del TDAH es sostener el interés cuando las actividades no resultan suficientemente estimulantes.
Mientras que abrir un paquete de figuritas produce una recompensa inmediata, las tareas escolares suelen requerir esfuerzo sostenido antes de obtener resultados. "Esa diferencia explica por qué muchos chicos pueden pasar horas concentrados en algo que les apasiona y, en cambio, tener enormes dificultades para mantenerse atentos durante una clase de matemática o lengua", consideran.
Por eso, Ascola entiende que los intereses del niño deben aprovecharse como puertas de entrada para fortalecer habilidades que luego podrán trasladarse a otros ámbitos.
¿Cuándo preocuparse?
El entusiasmo por las figuritas no constituye un problema por sí mismo. Sin embargo, Agostina Sánchez señaló que existen señales de alerta cuando la actividad deja de poder regularse mediante límites familiares.
"Hay que consultar cuando aparecen desbordes importantes, cuando no se puede negociar con el niño, cuando cualquier límite genera una crisis o cuando esa actividad desplaza completamente a las demás", señala Sánchez.
Ross agregó que uno de los rasgos característicos del TDAH es la baja tolerancia a la frustración. Si el adulto niega la compra de nuevas figuritas o el niño no consigue las que esperaba, pueden aparecer reacciones muy intensas.
"Se desregulan emocionalmente. Pueden enojarse, romper objetos, patear cosas o incluso agredir a los padres", dijo. En esos casos, remarcan las especialistas, resulta importante consultar porque probablemente esas dificultades ya se manifiestan también en otros aspectos de la vida cotidiana.
La importancia de anticipar
Lejos de prohibir el álbum, las profesionales proponen organizarlo. Establecer previamente cuántos paquetes se comprarán, qué días podrán abrirse y cómo se desarrollará la actividad permite disminuir la ansiedad y enseñar a postergar la gratificación.
"Los chicos necesitan estructura externa. Los adultos debemos organizar esas actividades para ayudarlos a autorregularse", explicó Sánchez.
Las especialistas sostienen que uno de los mayores aprendizajes aparece precisamente cuando no sale la figurita esperada. Abrir un paquete implica aceptar la incertidumbre, tolerar repeticiones y buscar estrategias alternativas.
El intercambio de figuritas adquiere entonces un enorme valor. No solamente permite conseguir las imágenes faltantes, sino que favorece habilidades sociales, cooperación, negociación, empatía y construcción de vínculos.
"El intercambio une a chicos con y sin TDAH alrededor de un objetivo común", destacan. También resaltan el compromiso de las familias, que muchas veces participan activamente organizando encuentros, contactándose con otros padres o acompañando la búsqueda de las figuritas faltantes.
Disfrutar el proceso
Las profesionales aconsejan que la experiencia no se reduzca simplemente a comprar sobres. Proponen destinar un momento específico para sentarse a abrirlos con tranquilidad, revisar el álbum, identificar cuáles faltan, registrar las repetidas y planificar futuros intercambios.
Además, sugieren cambiar el foco desde lo que todavía falta hacia todo lo que ya se consiguió.
Celebrar una selección completa, un jugador muy esperado o una página terminada fortalece la motivación sin alimentar la ansiedad permanente por completar el álbum.
"Es importante trabajar sobre lo que el niño ya logró y no únicamente sobre aquello que aún no tiene", resumió Sánchez.
Las tres especialistas coinciden en que el álbum de figuritas no debe verse únicamente como un entretenimiento ni como una fuente de preocupación, sino que, bien acompañado por los adultos, puede transformarse en una herramienta para estimular funciones ejecutivas, promover aprendizajes, fortalecer vínculos familiares y enseñar habilidades fundamentales como la planificación, la espera, la tolerancia a la frustración y el intercambio social.
Desde Clínica de la Familia consideran que el desafío no consiste en eliminar el entusiasmo que despiertan las figuritas, sino en convertir esa motivación natural en una oportunidad para el desarrollo integral de niños y niñas, especialmente de aquellos que conviven con el TDAH.