“La ópera nos enriquece a todos”

La directora de escena, Patricia González, habla de la presentación de “Dido y Eneas” que tendrá lugar el viernes y el sábado en el Teatro Municipal con la actuación del Coro Polifónico Delfino Quírici.
 
Este fin de semana se repone con dos funciones en el Teatro Municipal, el viernes y el sábado a las 21hs., la ópera “Dido y Eneas” del compositor inglés Henry Purcell (1659-1695), con la actuación del Coro Polifónico Delfino Quirici y un ensamble de instrumentos barrocos. 

La dirección musical es de Juan Manuel Brarda, mientras que la dirección de escena es de Patricia González.

“Siempre es muy importante que un organismo oficial -el Coro Polifónico Delfino Quirici depende de la Agencia Córdoba Cultura– pueda experimentar todos los estilos y, obviamente, la ópera es un transcurso muy importante para el artista desde distintos puntos de vista, diferente a un concierto tradicional, por lo que la ópera enriquece al cuerpo artístico y a la ciudad, nos enriquece a todos”, aseguró González.

Argumento

“Dido y Eneas” surge como la adaptación del canto IV de la Eneida de Virgilio, y relata las vicisitudes amorosas de los dos protagonistas de la ópera. Con libreto de Nahum Tate (1652-1715) y música de Henry Purcell (1659-1695), es una de las joyas de la música barroca inglesa al poner en primer plano la tragedia, la voluntad humana, los conflictos palatinos y las pasiones mundanas.

Como parte de los viajes que lo llevarán desde su Troya natal a su futura patria italiana, el príncipe Eneas, náufrago en las costas mediterráneas de África, se transformará en “huésped real” de la Reina Dido de Cartago, quien viuda de Siqueo - rey de Tirso - caerá perdidamente enamorada del héroe que invadirá sus “tiernos pensamientos” para desafiar con su amor apasionado el destino que le ordenaba marchar a la “tierra italiana” para encontrar esposa y reino. Frente a este conflicto, al mandato de los dioses, la Hechicera (ayudada por sus dos “hermanas” brujas) enviará un espíritu para hablar en nombre de Júpiter y exigirle al héroe troyano levar anclas y retomar su viaje. Puesto que “la muerte debe llegar cuando él se haya ido”, la reina de Cartago, rechazada, se sumergirá en el enojo, la locura y, finalmente, la muerte por mano propia, cuando aquél que había venido de Troya zarpe hacia las tierras de su destino, volviendo a la muerte “una visita bien recibida”.

La propuesta estética de esta versión de Dino y Eneas está situada en un contexto diferente al del libreto original. La directora de escena, revela que la idea de instalar la acción en un hospital psiquiátrico permite indagar en “los vínculos humanos, en las fuerzas internas, y no tanto en el relato épico”.

Un nuevo punto de vista, distinto al relato original, demanda a la compañía  “una investigación mucho más profunda en cuanto al tema de los afectos, la problemática psicológica de Dido, su conflicto interno, muda de Cartag a un hospital”, comentó.

El elenco

El papel de la reina Dido es interpretado por María Goso, su enamorado, Eneas, está a cargo de Sebastián Sorarrain. El reparto se completa con las actuaciones de Natalia Salardino, como Belinda, Noelia Reartes, Segunda mujer, Martiniano Arrieta, Hechicero, Carla Fogliatto y Ana Laura Mascareño, Brujas, Gabriel Campos Amaya, Espíritu, Fernando Zabala, como Marinero.

“El diseño de escenografía y de vestuario corresponde a la dupla formada por Antonela Ida Dragonetti y Mauro Ferreira, mientras que la realización de la escenografía pertenece a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. 

La participación de la Universidad Nacional de La Plata nace del Taller La ópera desde adentro, que Patricia González, Juan Manuel Brardra y Esteban Conde dirigían en esa casa de estudios. El taller proponía que todas las cátedras ligadas a la producción se hicieran cargo de una parte del trabajo. En ese contexto nace esta singular Así narración de los hechos.

“El Barroco propone, desde donde se lo mire, profundos contrastes, el amor versos el odio, la bondad versus la maldad, la felicidad versus la tristeza”, dijo Brarda y agregó: “Nos pareció sumamente interesante reubicar una tragedia griega en un lugar en el siglo XXI, despojamos la historia de la tragedia y la ubicamos en un lugar en el que pudiéramos profundizar en los afectos y la psicología de los personajes”.