Puente de plata

En un bello y muy cuidado recital Armonía de Mujer cruzó con éxito el Rubicón que significa la potente historia de Armonía Americana que anida a sus espaldas.
 
El ya probado talento musical de Ángel Bildoza, no exento de una cierta dosis de hinchada autoestima, hacia presumir lo que finalmente sucedió: que Armonía de Mujer no sería nada más que un pronto surgido de ese vigor creativo que lo caracteriza, destinado a ocultar un vacío difícil de llenar para alguien de tanta pulsión escénica como él.

Visto lo visto, en un recital que desde la primera secuencia mostró su destino, el flamante grupo que forman Melisa Lhez, Antonella Felicevich, Luján Ulagnero y María Cecilia Córdoba, dejó en claro que, lejos de ser nada más que un sucedáneo de la riquísima historia de “Armonía Americana”, es un proyecto que, aunque sigue la estela de ese antecedente programático, persigue un perfil propio.

 Alumbradas singularmente mientras avanzaban entre la platea hacia un escenario, las cuatro cantoras, primerizas en estas lides del cuarteto  vocal, pusieron proa, cantando su versión de una bella plegaria maya titulada “Guardianas de la tierra”, hacia un recital que lenta pero sutilmente fue definiendo ese acento propio que empieza a definirse.

El protagonismo vocal de tres de ellas (Lhez, Felicevich, Ulagnero) se complementa con el activo rol interpretativo de la cuarta integrante (Córdoba), y circula con su particularidad dentro de la estructura que imaginó  Bildoza con conocimiento de causa, y bien apoyado por la puesta en escena y el diseño de iluminación aportado por Fernanda Oro.

Una selección temática que recuerda, eso sí, a la historia precedente (por caso la fuerte presencia de temas ligados a la poética de Mario Benedetti), abre juego sin embargo a cosas nuevas: mientras las voces cantan bellamente “Zamba y acuarela”, Córdoba baila a su compás, y ella misma juega un rol de picardía al interpretar más que cantar “Pipistrela”, como homenajeando a Tita Merello.

En fin, que no hay nada arrojado al azar en Armonía de Mujer como quedó claro en su debut. Desde la calidad musical que aportaron Jorge Aguilar, Gustavo Tosco, y el mismo Bildoza, más los aportes de Hilario Baggini, Luciand Manchado, Antonella Serena, Camila Gorostiaga, y Juan Ryson. Que se trata de un grupo capaz de cruzar con éxito el Rubicón que significa la potente historia de “Armonía Americana” que anida a sus espaldas, y se hizo presente en escena para saludar lo que viene desde la brillantez de lo que fue.

Ricardo Sánchez