Daniel Provens: "El teatro puede cambiar la mentalidad de un mundo conflictivo"
Especial para Puntal
Un 5 de agosto de 1983, Daniel Provens debutó sobre tablas en su ciudad natal, La Cartola, con una obra de Molière. Motivado por la popular novela de los años 70, Rolando Rivas,Taxista, soñaba desde niño ser actor. Hoy, 40 años después, es un conocido director, actor, dramaturgo y profesor teatral riocuartense.
En diálogo con Puntal, repasa sus cuatro décadas en escena:
-¿Qué significa el teatro para vos?
-El teatro para mí es como mi segundo hogar, porque no solo me permite “jugar”, “soñar” , meterme en un personaje, sino también permite que el público se traslade a otro mundo, aunque sea por 2 horas, todos somos parte de esa magia que desde el texto teatral nos transporta a otros tiempos, a otros lugares, a otros conflictos, reflejado por varios personajes que componen una obra, desde ahí, cada texto, cada función, nos lleva a distintos estados emocionales desde la risa al drama y del drama a la tragedia. Por medio del teatro podemos transformar el pensamiento de muchos, hacerlos reflexionar y ver que no todo está perdido, que hay cosas que se pueden modificar… solo hay que abrirse a ese mundo cuando se abre el escenario y comienza cada función.
¿Qué fue lo que te motivó de Rolando Rivas Taxista para sentir que tenías que hacer teatro?
-Fue como se dice muchas veces “un flechazo”. En ese tiempo, con mis 10 años, lo único que se podía ver era esa novela, los martes a las 22hs. era una cita casi obligada, ver a Claudio García Satur y Soledad Silveyra como protagonistas de ese teleteatro era fascinante, envolvía esa magia de las cámaras y esos libretos de Alberto Migre que hasta el día de hoy recuerdo con mucho placer. Yo soñaba estar ahí, ser actor… Siempre me preguntaba cómo sería ser actor, como podría llegar a la televisión en Buenos Aires, parecía una utopía… pero con el paso del tiempo, ya en la juventud, a los 18 años continúe en ese camino que me marcó esa novela- Pude, ya de grande, conocer a Soledad, cenar con ella, compartir camarines y poder hablar de toda esa pasión que yo traía desde los 10 años. Por eso, nunca hay que abandonar los sueños.
¿Por qué elegiste a Molière para tu debut teatral y cuáles son los recuerdos de aquel estreno?
-En realidad, yo no elegí a Moliere, el texto y la obra se eligió a nivel grupal junto al director de esa época, Carlos Zabala, cuando leímos ese texto a todos nos encantó y comenzamos a trabajar semanalmente para llegar a la puesta en escena, un 5 de agosto de 1983, en el Teatro de Cultura de mi ciudad natal, La Carlota.
¿Desde aquel debut, cuántas obras estrenaste?
-Fueron aproximadamente 20 obras hasta la fecha, entre comedias y dramas. También estuve dos años en el grupo taller, como actor del elenco de la municipalidad de Río Cuarto.
Y en general, ¿cuáles han sido las devoluciones del público?
-Tenemos un público que nos sigue desde hace 18 años en la ciudad, y por supuesto que la devolución fue siempre positiva, nos impulsan a seguir estrenando comedias. Además, este elenco, netamente femenino, está muy bien fortalecido, muchos años juntos, nunca discusiones ni conflictos, es por eso la continuidad del mismo. Ellas son: Cristina Blanch, Renee Storello, Lilian Cardarelli, Carolina Vieyra, Marines Provensal, Norma Sánchez y nuestra fiel colaboradora Ana Marconetti.
-¿Por qué te inclinaste por la comedia? Se dice que es el género teatral más difícil de interpretar…
-La comedia fue desde siempre mi genero preferido, Moliere decía en una de sus frases: “Hacer reír es la tarea más hermosa que imaginarse pueda el hombre”. Y otro grande del humor, Charles Chaplin, decía: “Un día sin reír es un día perdido”. Por eso, desde esas frases motivadoras fui escribiendo comedias, porque considero que desde la comedia también se pueden lograr todos los estados anímicos, reír, llorar, reflexionar. Pero también estrené textos dramáticos como Pecados Compartidos, Santificadas, Amistades Espinosas, entre otras… y de otros autores pusimos en escena Carne y Sangre, Delirios de Pasión, Solas No Más, Queridas Mías, La casa de Bernarda Alba, Yerma, entre otras.
-¿Qué es lo que más te interesa de un texto u obra para después llevarla a escena?
-El mensaje que deja, el conflicto a resolver, toda obra tiene que tener un buen conflicto y que el público entienda lo que está viendo, si una persona va al teatro, ve la obra y se va sin entender lo que vio, hay que revisar la propuesta seguramente.
-¿Cuándo, cómo y por qué decidiste crear el Elenco Independiente de Comedias?
-Luego de debutar con El médico a palos en La Carlota, al año siguiente el elenco se disolvió, yo quería seguir en ese camino que recién comenzaba y decidí formar un elenco de comedias, todavía dependiente de la Municipalidad de La Carlota. Fue solo un año, ensayamos mucho pero no pudimos estrenar. Ya en 1986 partí a Buenos Aires a buscar nuevos rumbos artísticos y tener un lugar en los elencos de allá, pero la situación económica no me lo permitió, vivir en la gran ciudad no fue fácil, había que trabajar para estudiar. Me volví, estuve como asistente técnico en una temporada de Carlos Paz donde trabajé con grandes figuras de la tele. Cuando finalizó la temporada me vine a Río Cuarto y me radiqué acá, conocí al gran actor de radioteatro Amadeo de Orsi y formamos una sociedad, estrenamos El sostén de la familia en 1987 en el Teatro Municipal junto a grandes del radioteatro como Estela de Benedetto, Alberto De Santis y actores locales.
Luego formé mi familia y junto a Susana tuvimos cuatro hijos (Mariano, Florencia, Virginia y Pablo), solo Virginia continúa mis pasos y la pasión por la actuación. Comencé con la docencia en la cátedra de teatro en 1999 y siendo parte esa cátedra del Instituto San Buenaventura, Instituto San Francisco de Asís, IPET 258 La Base E Ipet 259 El Industrial. Y continúe siempre con el Elenco Independiente y talleres de teatro hasta el día de hoy.
¿Tenés un número o aproximación de cuántas personas pasaron por tus talleres?
-Pasaron muchísimos, no tengo el número exacto pero te podría decir que más de 300 personas se formaron en los talleres de teatro, el semillero, desde ahí algunas ya forman parte del Elenco Independiente de Comedias.
-Como profesor, ¿qué es lo fundamental a transmitir, tanto a los alumnos de tus talleres como a los estudiantes de los 6tos años?
-Dar clases en los secundarios es distinto, tenemos una planificación a seguir, pero con libertad de las actividades, los chicos disfrutan, van a jugar en cada clase, jugar a ser otros, a reír, aplaudir, romper estructuras, salir del banco y gritar si hace falta, ya que todos los espacios se modifican. Cada clase en una fiesta. También es una forma didáctica donde cada estudiante desarrolla y potencia sus estímulos creativos y de interpretación a través de distintos juegos de improvisación. Desde el año 1999 donde se implementó la materia en todos los colegios del país, continúo trabajando y permitiendo hacer jugar a los estudiantes en cada clase.
-¿A la mayoría de los jóvenes les interesa el teatro o lo toman solo como una materia más?
-En realidad, como dije antes, ellos van a jugar a ser otros, es una materia más dentro del sistema educativo, pero no es menor, nadie aprueba si no realiza las actividades, no es todo “joda” como algunos dicen. Llevo un hilo conductor en cada clase, formando grupos de trabajo, leyendo textos, escribiendo, teatralizando cuentos, trabajando desde lo gestual, desde el relato, conociendo los orígenes del teatro, sus principales dramaturgos del mundo, etc.
-¿Cómo ves la movida teatral en la actualidad en la ciudad?
-Hace años había más movida, noto en este tiempo una merma, grupos que ya no hacen más nada, tal vez por la poca motivación o falta de apoyo a nivel cultural, de auspicios. Nosotros hacemos todo a pulmón, todo sale de la venta de entradas en cada función, pero siempre estamos agradecidos como elenco de poder darle continuidad al teatro y presentar cada año propuestas diferentes. Desde el año 1995 a la actualidad y con todas las gestiones municipales, nunca dejamos de estrenar obras, siempre en la sala del Teatrino de la Trapalanda.
-Por último, ¿cuál es, en general, el balance de lo vivido en estos 40 años de teatro?
-Muy positivo, porque nunca dejé de creer que el teatro puede cambiar la mentalidad de un mundo conflictivo, por eso siempre hay que seguir los sueños y no los mandatos. Además, otro de mis grandes sueños era coordinar seminarios intensivos para formar a los docentes y actores locales y durante muchos años lo pude realizar. Vinieron a dictarlos a la ciudad distintos famosos como Raúl Rizzo, Gustavo Garzón, Alicia Zanca, Arturo Bonin, Rita Terranova, Alejandra Darín, Victoria Carreras, Pablo Alarcón, Claribel Medina, Germán Kraus y el español Llorenc González.
Y para despedirme y agradeciendo llegar a estos 40 años de teatro, siento mucha nostalgia y más aún, haber recuperado los contactos de aquel elenco de 1983 donde seguramente haremos un homenaje virtual desde los distintos lugares que vive cada uno. A ellos un gran abrazo a la distancia y un homenaje que nos debemos todos: Fernando y Marisol Giménez, Oscar Gadea, Mirian Burlet, Dolores Capdevila, Walter Dutto, Sofía Crembe (ya fallecida).
Para finalizar quiero despedirme con una frase del dramaturgo y poeta español Federico García Lorca: “El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana…y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera…”