Especial para Puntal
El próximo jueves 12 de mayo vuelve al Teatro Municipal, Drácula, el emblemático musical argentino que, 30 años después, se despide de los escenarios. La exitosa producción de Pepe Cibrián y Ángel Mahler, protagonizada por Juan Rodó, Cecilia Milone y un gran elenco, se convirtió en un clásico del teatro argentino. De la historia de la obra y mucho más, hablamos con Pepe:
-Volvés a Río Cuarto en el marco de la gira despedida de Drácula. Imagino sensaciones muy fuertes ante el adiós a tu hijo pródigo…
-Vuelvo a Río Cuarto, vuelve Drácula después de 30 años de haber nacido y de alguna manera esta despedida que la desee yo y de acuerdo con Ángel, tiene que ver con dejarlo crecer aún más. Yo estoy en una edad, voy a cumplir 74, que necesito tomar esa distancia, porque es tal la alegría que me causa, que es bueno que lo extrañe.
-Cuando vino Drácula por primera vez a nuestra ciudad, me animo a decir que todo el teatro se quedó impresionado con semejante producción a todo nivel. ¿Esa fue la intención desde la creación del musical?
-La intención de Drácula fue a través de la generosidad de Tito Lecture y de Ernestina Lecture, la dueña del Luna Park, que me dieron lo que yo quisiera, eran como Papá Noel. Un espectáculo no es valioso por la producción sino por la obra que lo compone, o en la que está basada la producción. Es un adorno y bueno, desde el momento en que se decidió o que decidieron ellos producirla en el Luna Park, obviamente necesitaban y querían hacer una producción más de primer nivel que es lo que fue y es lo que es hoy en día.
-A la distancia ¿imaginabas que iba a tener tanto éxito y sostenido en el tiempo?
-No, no lo podía imaginar. No lo podía imaginar semejante éxito, semejante trascendencia, que el público lo convirtiera en un clásico, lo que implica en la vida de la gente, en la vida de esa niña que ahora es abuela y que trae a su hija y que su hija a su vez trae a sus hijas y vienen los amigos y viene el amigo del amigo, el amigo que recomienda al otro “andá a verla porque han pasado 30 años”. Entonces la solidez del público también es 30 años más.
-Volvamos 30 años atrás. ¿Cómo se te ocurrió hacer un musical basado en la historia de Drácula?
-Es una historia muy larga de contar, pero tiene que ver con la necesidad que yo estaba viviendo, económica y artística en ese momento. Se me ocurrió llamar a Tito Lecture, pensando en un teatro que me produjeran, nunca soñé el Luna Park. Me dio la entrevista al día siguiente, colgué y dije bárbaro, tengo la entrevista. Ahora, ¿Qué se me ocurre? No tengo nada para llevarle. Nada tenía. Más que el deseo de tener la entrevista. Y ahí se me ocurrió Drácula, a la cual no había leído la novela, ni había visto películas, porque no me gustan los vampiros ni la sangre y de hecho en la obra no se ve sangre, la muerde a ella pero no se ve nada digamos sanguíneo, más que la acción en sí misma. Y así surgió Drácula, desde ese lugar de necesidad y así se apareció Ángel, apareció todo y logramos lo que hemos logrado.
-Tras el reencuentro con Ángel, gracias a aquel vivo de Cecilia, ¿cómo es hoy la comunión entre ustedes?
-La relación es maravillosa porque bastaba ese encuentro que organizó Cecilia, porque 40 años nos unen a Ángel y a mí y son esas discusiones o distanciamientos de familia, sin importancia alguna, a larga. Pero sí lamentablemente perdimos cuatro años, pero bueno los hemos recuperado al estar juntos ahora.
-De la extensa lista de musicales realizados, dejando de lado Drácula, ¿hay alguno que sientas que te ha dado mayor satisfacción artística?
-Para mí, mi mejor musical por texto sobre todo y por compromiso ideológico, es Calígula. Siempre me fascina hacer nuevas puestas y creo que es interminable. Me permito aggionar, no el texto porque el texto es justamente ahí lo duro que no pasa, el poder y lo demás, pero es Calígula. Lo pueden ver en Teatrix, la última versión en el Konex que es muy bella.
-Estás seleccionando artistas cordobeses para tu nuevo musical. ¿Por qué decidiste hacerlo en Córdoba y qué nos podés adelantar?
-Porque se fueron dando las cosas así, lo de Córdoba. Yo amo a mi país y obviamente en hay una cantidad de talento inmenso, pero yo necesitaba un músico nuevo y Marcelo Polakoff, el rabino, maravillosa persona y gran amigo, me recomendó a un músico que se llama Fernando Rahe, que hizo varios musicales. Y entonces le mandé un material, una letra y tal cual la letra me hizo un tema alucinante, realmente grandioso, entonces a partir de ahí decidí trabajar con él. Y luego de eso empezamos a pensar ¿Por qué no hacerlo en Córdoba? Yo soy muy federalista y estoy muy cansado de que venga de afuera a las provincias y no de las provincias acá. Pero eso es culpa también de las provincias y obviamente de acá. Entonces dije bueno hagamos algo en Córdoba, muy bien producido y así fue.
El musical está basado en El mago de Oz, 70 años después y suceden una cantidad de hechos que modifican el espacio, la política de Oz y ahí va Dorothy a rescatar.
-En Córdoba también vas a dictar un seminario gratuito. ¿Qué es lo más importante a transmitir?
-Creo que lo más importante de transmitir es el compromiso del teatro que es igual en todas partes, cambia el idioma pero no el lenguaje, el lenguaje del teatro. La disciplina, no el verticalismo que tiene el poder expresar desde una manera íntegra que tiene que ver con la voz, no necesariamente cantar, pero la voz si además podés cantar mejor, no hace falta cantar lírico. Manejar tu cuerpo, que en la Argentina tenemos mucho pudor, sobre todo los hombres. De hecho, en todos los seminarios o en las escuelas de comedia musical los hombres son los mínimos, siempre sucede así, en las audiciones no tanto, en las audiciones van más hombres.
-Sos el padre del musical argentino. ¿Eso te genera presión extra al estrenar cada nueva obra?
-No, no siento ninguna presión, te juro, en absoluto. Escribo para que me guste a mí, deseando que te guste a vos, pero no me pongo nada, o sea se hizo Drácula, es Drácula, ya está, la historia del teatro y del teatro musical, porque lo revolucionó, obviamente. Pero cuando pensé en la otra, bueno, era otra, no me condicionó el éxito Drácula, tengo que hacer otro Drácula, no, eso fue, es único, no hay otra historia donde digo de calidad, no hay otra circunstancia, no hay antecedentes de una persona tener tantos Dráculas. Me bastó y me basta con uno.
-Por último, con tantos años de prolífica carrera. ¿Cuál es, en general, el balance de lo vivido?
-Y el balance amigo es mágico, es más que positivo, me miro atrás y lo que ves es un joven desde los 18 años luchando fervorosamente, que sigue luchando por lo mismo, por sus ideales, por su filosofía, por su forma de pensar, de accionar, creyendo en esto que te hablaba del verticalismo del teatro, creyendo en el compromiso, nadie obliga a nadie a ser actor o actriz, ni a trabajar conmigo o no trabajar, así que ya saben cómo soy y miro atrás y he formado una escuela de teatro indudablemente y he modificado y he recreado el teatro musical en la Argentina que venía de los años 50 con Olivari, Mario Mores y Canaro y después desapareció y bueno, lo retomó Pepe y aquí estoy.

