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Teatro Abierto

Tres días para ilusionarse con que el género puede reflorecer

Ricardo Sánchez. Especial para Puntal

Haber elegido este título, Teatro Abierto, que así, escrito con mayúsculas, está prendido en la memoria colectiva como referencia a aquel hecho teatral que se desarrolló entre 1981 y 1983 en el país y que devino movimiento cultural de resistencia a la dictadura militar que asoló al país, puede sentirse incluso como una herejía.

Aún consciente del riesgo que supone caer en ese exceso, lo subrayo como una forma de traducir en dos palabras el entusiasmo causado por la elocuente respuesta de público a la programación del ciclo INTtervenciones Escénicas en Río Cuarto, que acaba de desarrollarse en diferentes espacios escénicos de la ciudad.

En todo caso, como aval para esa titulación arriesgada, bastaría contrastar la inercia endogámica, que parecía estar encerrando a las expresiones teatrales de la ciudad en sus propios proyectos (muchos de ellos dignos de los más encendidos elogios), con la sensación de apertura de horizontes que dejó latiendo el encuentro.

Hacía ya varios años que en la ciudad no se programaba un ciclo de estas características, y daba la sensación de que no habría vuelta atrás en esa discontinuidad, con todo lo que significa en términos falta de intercambio y de formación de grupos cerrados del público que suelen responder más que nada a la convocatoria de espacios o grupos y a su elección estética.

Uno de los hallazgos del ciclo INTntervenciones Escénicas en Río Cuarto, que se configuró desde la primera hasta la última de las representaciones programadas, fue la afluencia notable de un público juvenil que es muy poco frecuente de ver incluso en las puestas en escena de elencos locales, y que aquí configuró fácilmente el 90% de ese aforo.

Clima festivalero

Lo que se reconoce como clima festivalero, que surge de la programación sucesiva de distintas expresiones, teatrales en este caso, suele producir ese efecto. El generado esta semana vale aprovecharlo como un abreboca para que la degustación no sea un fenómeno pasajero y que, de paso, contribuya a vivificar el interés por los proyectos locales, que merecen una respuesta similar.

No cabe duda que un gran impulso para que se diera esa participación, se deriva de la gratuidad con la que se ofrecieron las distintas representaciones, algo que fue posible gracias a la participación activa del Instituto Nacional de Teatro y del firme apoyo del área de Cultura de Río Cuarto, del encomiable trabajo de Mayra de Paco, de la Agencia Córdoba Cultura.

En cualquier caso, es dable pensar esa afluencia como un germen para la formación de un público nuevo y con una perspectiva más abierta de aquel que se forma en derredor de un solo núcleo de expresión teatral. En sentido contrario, las ocho piezas que se integraron en la programación del Festival configuraron una oferta de amplio espectro.

Al círculo virtuoso que puede generar esa irrupción de un público joven incentivado por el clima de intercambio que generan estas programaciones, hay que sumarlo el posible enriquecimiento que supone para los elencos locales, que son los que mantienen la actividad con su esfuerzo y su calidad, el reconocimiento de otros teatreros a los que lo agita la misma pasión.

En fin, que más allá de las consideraciones críticas que cada uno pueda hacer de las obras programadas entre la apertura con "Caminito entre cartas" hasta el cierre con “75 puñaladas”, será bueno tomar este Festival como un punto de partida que permita la ilusión de que en el futuro habrá más teatro, propio y ajeno, y más espectadores de teatro en la ciudad.

“Un reencuentro físico y emocional”

Franco Morán, delegado provincial del Instituto Nacional de Teatro, realizó para Puntal un balance de lo vivido en el ciclo INTervenciones Escénicas en Río Cuarto: “El finde se realizó algo mucho más importante que una programación teatral, fue un reencuentro físico y emocional de todos los que somos fundamentales en la escena teatral. Actores, productores, técnicos y fundamentalmente los espectadores festejamos la posibilidad de estar juntos nuevamente.

Todas las funciones al límite de las capacidades de cada sala, logrando que más de seiscientas personas disfrutaran de una programación diversa de algunas de las valiosas producciones teatrales que tiene nuestra provincia.

De nuestra parte no queda más que confirmar que Río Cuarto es una ciudad para seguir realizando otras acciones. La predisposición del público, de los y las trabajadores de las salas, y el compromiso de la Municipalidad de la ciudad lo amerita.

Y vamos por más, porque ya estamos trabajando para incluir a la ciudad en la programación nacional del ciclo Argentina Florece Teatral que se desarrollará entre octubre y diciembre de este año, como también en sumar a Río Cuarto como sede de la Fiesta Provincial del Teatro a comienzos del 2022”.

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La programación

Durante tres días, Río Cuarto pudo disfrutar de las siguientes obras:

-"Caminito entre cartas", por Teatro Piedra Libre + Pés Inchados. En escena: Yanita Pérez. Dirección: María Nella Ferrez

-"Las fuerzas", pieza escénica de movimiento de y con Florencia Stalldecker y Roberto Santiago Delgado.

-"Un gato a rayas", por Foco Ala Mano Títeres. Una obra de títeres a partir del cuento "El gato que quiso comerse la luna" de Javier Villafañe.

-"Mundo Abuelo", por el Grupo Convención Teatro, con la actuación de Rodrigo Gagliardino y la dirección de Daniela Martín.

-"Fiebre Guacha". Con las actuaciones de Pablo Huespe y Luis Ramírez. Proyecto teatral multidisciplinar que vincula creativos del teatro, música, artes visuales y comunicación.

-"Las Trash. Utopía de un mundo monstruoso". Las Hijas de Susú. Danza y Teatro en Movimiento.

-"Abrazar nos duele", por la Comedia Cordobesa. Escrita y dirigida por Luis Quinteros

-"75 puñaladas", dirigida por Malaquías Gómez Páez con las actuaciones de Agustín Bazán y Victorio Cucinelli