Según el organismo, la sustancia prohibida ingresó a su cuerpo de manera no intencional debido a la contaminación de un medicamento utilizado para tratar el jet lag y problemas de sueño.
La ITIA consideró que el nivel de culpa de Swiatek estaba en el rango más bajo de “ausencia de culpa o negligencia significativa” tras realizar entrevistas con la jugadora, su entorno y análisis en laboratorios acreditados por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).
La investigación concluyó que la trimetazidina, un fármaco utilizado en tratamientos cardíacos y prohibido por su capacidad para mejorar el rendimiento metabólico, estaba presente en un producto manufacturado en Polonia sin receta regulada.
Swiatek fue suspendida provisionalmente entre el 22 de septiembre y el 4 de octubre, perdiéndose parte de la gira asiática, incluidos los torneos WTA 1.000 de China y Wuhan. También fue despojada de los premios obtenidos en el WTA 1.000 de Cincinnati, donde alcanzó las semifinales y había ganado cerca de 150.000 euros.
Sin embargo, su suspensión oficial de un mes, que entró en vigor el 27 de noviembre, finalizará el 4 de diciembre, permitiéndole competir en el Abierto de Australia en enero de 2025 sin inconvenientes.
Pese a la controversia, la ITIA subrayó que Swiatek actuó con transparencia durante la investigación y su caso marca un nuevo episodio en el debate sobre la presencia de sustancias prohibidas en medicamentos regulados y la necesidad de controles más estrictos en su producción y etiquetado.