A la vera de la avenida Padre Luchesse, entre la humedad del suelo removido y los cánticos de un grupo que resiste, el añejo quebracho blanco estaba a punto de ser trasladado. En una jornada en que la violencia escaló, se vivieron momentos de tensión, golpes, gritos y una certeza compartida entre los vecinos: el traslado era inminente