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Con una testigo intrascendente, dilapidan otro día de un juicio sin fin

Aún no se ve la luz al final del túnel. En este juicio por jurados, el más prolongado en la historia judicial cordobesa, nadie puede afirmar con algo de certeza cuándo llegará la hora de los alegatos y del veredicto.

El defensor Marcelo Brito ya dijo públicamente que, para él, este juicio “está terminado”. Lo expresó la convulsionada mañana en que trató (sin éxito) de despegarse de la citación de Miguel Rohrer. Entonces dijo que particularmente no le interesaba la citación de ese testigo ni de ningún otro.

El fiscal, Julio Rivero, fue menos concluyente. “Falta”, dijo cada vez que intentaron sonsacarle una fecha. Lo concreto es que con citaciones como la de la única testigo que compareció ayer, el proceso corre riesgo de sobrepasar la feria judicial de invierno.

Con aire descontracturado y vestida con una campera camuflada, María Cecilia Balbo (66) cumplió con el trámite para el que la citó la defensa de Marcelo Macarrón. Sin el menor vínculo con la causa, la mujer tuvo un gesto de honestidad brutal cuando el presidente del tribunal le preguntó qué es lo que podía contar en relación al hecho.

-¡Nada! -fue la lacónica respuesta.

Como ya sucediera con el testigo José Omar Stinson, amigo íntimo del traumátologo, Balbo se limitó a resaltar las virtudes del acusado, a quien caracterizó como una persona “intachable”.

Dijo que mantiene una amistad de cuarenta años con la familia, aunque aclaró que no compartía el círculo de amistades que Nora y su esposo tenían en la Villa Golf.

El desaliento de los jurados se hizo patente: como si fuese una escena de “El día de la marmota” -aquella película en la que el personaje de Bill Murray se veía obligado a repetir una y otra vez el mismo día-, el testimonio de Balbo reproducía en forma calcada lo mismo que había dicho Stinson ¡dos semanas atrás!,

Más allá del loable gesto de tributarle al viudo la amistad en el momento más comprometedor, no se explica la presencia de testigos tan irrelevantes.

El módico aporte del testimonio de Balbo llegó justo en el momento en que se retiraba.

Entonces, la jueza Natacha García le pidió que permaneciera parada un segundo más y le preguntó:

-¿Nora era de la misma altura que usted?

-Sí, un poquito más alta.

Alejandro Fara - Especial para Puntal

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