El explorador que halló la valija del argentino en el Titanic estuvo a punto de subir al submarino extraviado
David Concannon, el abogado y explorador de History Channel que hace más de 20 años encontró en el fondo del mar la valija con objetos personales de Edgar Andrew (17) -el único argentino que murió en el Titanic (el 14 de abril de 1912)-, estaba en la nómina de tripulantes del viaje en el submarino que naufragó en la excursión turística que tenía por fin recorrer los restos de la legendaria embarcación.
Poco antes de la partida, y por razones laborales imprevistas, debió apartarse de la expedición del sumergible Titán, de la companía Ocean Gate, que a casi dos horas de iniciado el viaje perdió contacto con la superficie el pasado domingo y que al cierre de esta edición desandaba la cuenta regresiva de las últimas horas con condiciones de superviviencia para los cinco ocupantes a bordo (ver aparte). Hace dos años, Concannon dio una conferencia para alumnos del Colegio La Merced y de la Escuela Agrotécnica Salesiana Ambrosio Olmos, dando cuenta de aquel hallazgo que pudo concretar en una de sus expediciones.
En los últimos días, se encuentra totalmente abocado a la logística y gestión de equipamientos de última tecnología para agilizar las tareas de rescate de los cinco ocupantes (cuatro tripulantes y un piloto) del sumergible.
Los posteos de Concannon
En sus redes sociales, David da cuenta periódicamente de las acciones que se llevan a cabo en pos de la misión que coordina y se excusa de no poder atender a la prensa para ampliar la información a los fines de permanecer concentrado al cien por ciento en el objetivo.
Al cierre de esta edición, Concannon publicaba: “Hay una breve pausa mientras esperamos a que los ROVs (vehículo operado de manera remota) con capacidad de 6 kilómetros lleguen al sitio. Los equipos propios están en movimiento por todas partes y se espera que otros lleguen en unas pocas horas. Todavía queda tiempo y seguimos teniendo la esperanza del regreso seguro de nuestros amigos y seres queridos”.
Horas antes, y también en su cuenta de Facebook, el abogado ya fundamentaba que existían equipamientos que contribuyan a la búsqueda del Titán y junto con un documento audiovisual acompañaba el siguiente mensaje, con una aseveración manifiesta: “Este es un vídeo de Bezos Expeditions recuperando un motor del Apolo 11 a una profundidad de 14.000 pies, más profundidad que el Titanic. Dirigí este proyecto, y las expediciones de búsqueda y recuperación. Este es el tipo de equipo que necesita estar en el lugar, pero no está en el lugar” (sic). A mediodía de ayer, David Concannon actualizaba su foto de portada en su perfil de Facebook ilustrando ese encabezado con una imagen dividida con los cinco rostros de los ocupantes del submarino de OceanGate y ubicando al pie de esa imagen las identidades de cada uno.
“Por favor, tome como referencia este artículo del Reino Unido hoy (por ayer). Es lo más preciso que he visto. De nuevo, por favor evite todas las llamadas, mensajes, textos, etc. No haré entrevistas con los medios hasta que esto termine” (sic), publicaba en su muro de esa misma red social (acompañado por una publicación informativa) a modo de mensaje a los periodistas que insistían con poder contar con su testimonio.
“¡¡¡Estamos trabajando duro en este asunto!!! Tenemos soluciones y nos estamos esforzando mucho por implementarlas. Espero poder dormir unas horas, despertar y ver respuestas muy positivas del gobierno de los Estados Unidos en mi bandeja de entrada. Si no lo hago, todo el mundo sabrá los nombres de las personas que no hicieron su trabajo”, publicaba el martes el explorador y abogado, David Concannon.
“Iba a estar en esa expedición”
Quizás, uno de los posteos más elocuentes del abogado estadounidense quedó plasmado en su cuenta el pasado lunes.
El propio Concannon compartía en su muro de Facebook: “Queridos amigos. Como publiqué la semana pasada, se suponía que iba a estar en esta expedición y, de hecho, en esta inmersión, pero tuve que cancelar para atender otro asunto urgente con un cliente. Anoche (por el domingo), me llamaron y me pidieron que proporcionara toda la ayuda que pudiera para asegurar el regreso de todos en el submarino. Por supuesto, inmediatamente estuve de acuerdo”, destacó el estadounidense.
Una desesperada búsqueda contra reloj tras la detección de ruidos en el mar
Los equipos de rescate se apresuraban el miércoles a rastrear el origen de los sonidos escuchados desde las profundidades del Atlántico Norte en la búsqueda de un sumergible turístico con cinco personas a bordo que desapareció en su descenso hacia los restos del Titanic. La Guardia Costera de Estados Unidos informó del despliegue de vehículos operados por control remoto (ROV, por sus siglas en inglés) de búsqueda en la zona en la que aviones canadienses detectaron el martes los ruidos submarinos mediante boyas de sonar. Las estimaciones sugieren que el suministro de aire del sumergible podría agotarse el jueves por la mañana. "Desconocemos el origen de ese ruido", dijo el miércoles a la CBS el contralmirante de la Guardia Costera estadounidense John Mauger. Dos ROV y un buque de superficie están siendo utilizados para tratar de localizar la fuente, señaló. "Este es un sitio increíblemente complejo", dijo Mauger, señalando que el metal y otros objetos bajo el agua dificultaban la determinación de la fuente. Incluso si se localiza el sumergible, recuperarlo presenta enormes desafíos logísticos, dadas las condiciones extremas a kilómetros bajo la superficie. Equipos de Estados Unidos, Canadá y Francia han buscado en más de 25.900 kilómetros cuadrados de mar abierto, aproximadamente el tamaño del Líbano. El sumergible Titán, de 6,7 metros de eslora y operado por la empresa estadounidense OceanGate Expeditions, inició su descenso a las 1200 GMT del domingo, según la Guardia Costera estadounidense. Perdió el contacto con su buque de superficie matriz durante lo que debería haber sido una inmersión de dos horas hasta el Titanic. La Guardia Costera estadounidense dijo el martes hacia las 1700 GMT que tenía aire suficiente para 41 horas, según sus especificaciones, lo que significaría un plazo aproximado hasta las 1000 GMT del jueves. No obstante, los expertos señalan que el suministro de aire depende de una serie de factores, entre ellos si el sumergible permanece intacto y aún tiene energía.