Tras los vientos huracanados, Huinca trabaja en la reconstrucción
El Comité de Emergencia de la localidad realiza labores a destajo para reparar los severos daños que dejó la tormenta de la madrugada del lunes. Una familia debió ser evacuada.
Huinca Renancó vivió un lunes negro tras la intensa tormenta de vientos huracanados que se abatió en la madrugada. Como saldo, hubo voladura de techos, árboles y tendidos eléctricos caídos, autos destruidos, una familia evacuada y una casa prefabricada arrasada. El Comité de Emergencias local trabaja contra reloj para reparar los daños.
El organismo -coordinado por el intendente Oscar Saliba e integrado por Bomberos, Policía, operarios de la CEHR, Defensa Civil e inspectores- realizó un relevamiento, brindó asistencia a los damnificados y por estas horas continúa llevando a cabo labores para despejar las calles y los accesos de la ciudad. Además, desde la Secretaría de Gestión de Riesgo Climático y Catástrofes de la provincia se extendió apoyo para los afectados.
Intenso fenómeno climático
Tras los 37 grados de temperatura del domingo, alrededor de la 1.30 hora comenzó el calvario para los huinquenses, con vientos de ráfagas que superaron holgadamente los 100 kilómetros por hora, una nube de tierra cubrió la localidad, comenzó a llover y se produjo un corte de energía que se extendió por dos horas.
En las primeras horas de la mañana el desastre fue visible, había sobre la vía pública decenas de árboles caídos y cientos de ramas.
Un caso notorio ocurrió sobre calle Pueyrredón en zona céntrica, donde se encontró un techo completo de chapa que se había volado de una casa de repuestos de autos. La estructura estaba a 50 metros del local. En este caso, el propietario, Adrián Rencini, dijo que no podía creer lo que había visto. “Me llamaron y me dijeron que había un techo en la calle; cuando fuimos a ver con otros vecinos resultó ser el mío, no entiendo cómo llegó a ese lugar y está prácticamente intacto", relató el comerciante.
Otra triste postal fue en el ingreso a Huinca por el acceso Frondizi, en la zona este, donde el pórtico de entrada se encontraba destruido a causa de la caída de la rama de un eucaliptus.
En el complejo deportivo Pakos Paddle Club, que está rodeado de una plantación de pinos, un grupo de personas que participaba de una fiesta vivió una pesadilla cuando comenzaron a caer árboles sobre el predio. Al menos se precipitaron unos 15 ejemplares de gran porte, dos de ellos cayeron sobre automóviles estacionados en el lugar, los cuales quedaron demolidos. Afortunadamente la estructura central del lugar no resultó afectada y no hubo que lamentar heridos. "Fue terrible, nunca habíamos visto algo así", señaló la conserje del Club a Puntal.
Daños en propiedades
En la zona suroeste, en cercanías del cementerio, donde se realizan varias construcciones, cuatro casas resultaron afectadas; dos de ellas en contrucción y otra habitada por una familia.
El propietario de dicha vivienda, Walter Sea Vázquez, relató: "Estábamos con mi familia, cuando sentimos que bramaba el viento arriba de la casa. Nos metimos todos debajo de las camas; cuando pasó un poco el ruido y salí a ver, el techo estaba en el patio. A mis hijos los llevé a lo de una vecina".
El Municipio brindó asistencia al propietario y los vecinos de la familia prestaron ayuda para sacar escombros.
A unas tres cuadras de allí, una casa prefabricada sobre calle Intendente Prieto apareció destruida totalmente. Afortunadamente, la propiedad hace poco había sido terminada y no tenía moradores. “Hubiera sido una tragedia", señaló un residente de la zona ya que en el sitio no quedó nada en pie. La vivienda pertenece a un comisionista local que se encontraba en Río Cuarto. El viento rompió los ventanales y se embolsó adentro de la casa hasta tirarla abajo.
En barrio Norte la suerte de los vecinos no fue mejor: sobre calle Dinamarca una familia debió ser evacuada por Bomberos, por peligro de derrumbe en la casa propiedad de Patricia Pérez.
En la Plaza de los Camioneros, al sur de la ciudad, donde hay un histórico ejemplar de aguaribay centenario, el viento literalmente lo partió en dos. La imagen generó mucha tristeza a los habitantes del barrio.
En tanto, sobre ruta 35, a la altura del kilómetro 510 se encontraban dos plantas de gran tamaño sobre la cinta asfáltica; se trabajó varias horas para despejar el trazado.
La zona rural también se vio afectada al sur y al norte de Huinca; propietarios de establecimientos reportaron daños en instalaciones. En uno de los casos el viento tiró un silo y lo llevó a 20 metros. Una tolva cargada también sufrió las consecuencias, según reporto la familia Vargas Pedernera, que vive en la zona. "Era una nube de tierra, no tuvimos miedo pero sí nos preocupamos en un momento porque parecía que no paraba", dijeron.
Villa Huidobro y Realicó fueron las otras dos localidades que sufrieron el temporal. Hubo caída de plantas y voladura de techos.
Ignacio Castro
Redacción Puntal
El organismo -coordinado por el intendente Oscar Saliba e integrado por Bomberos, Policía, operarios de la CEHR, Defensa Civil e inspectores- realizó un relevamiento, brindó asistencia a los damnificados y por estas horas continúa llevando a cabo labores para despejar las calles y los accesos de la ciudad. Además, desde la Secretaría de Gestión de Riesgo Climático y Catástrofes de la provincia se extendió apoyo para los afectados.
Intenso fenómeno climático
Tras los 37 grados de temperatura del domingo, alrededor de la 1.30 hora comenzó el calvario para los huinquenses, con vientos de ráfagas que superaron holgadamente los 100 kilómetros por hora, una nube de tierra cubrió la localidad, comenzó a llover y se produjo un corte de energía que se extendió por dos horas.
En las primeras horas de la mañana el desastre fue visible, había sobre la vía pública decenas de árboles caídos y cientos de ramas.
Un caso notorio ocurrió sobre calle Pueyrredón en zona céntrica, donde se encontró un techo completo de chapa que se había volado de una casa de repuestos de autos. La estructura estaba a 50 metros del local. En este caso, el propietario, Adrián Rencini, dijo que no podía creer lo que había visto. “Me llamaron y me dijeron que había un techo en la calle; cuando fuimos a ver con otros vecinos resultó ser el mío, no entiendo cómo llegó a ese lugar y está prácticamente intacto", relató el comerciante.
Otra triste postal fue en el ingreso a Huinca por el acceso Frondizi, en la zona este, donde el pórtico de entrada se encontraba destruido a causa de la caída de la rama de un eucaliptus.
En el complejo deportivo Pakos Paddle Club, que está rodeado de una plantación de pinos, un grupo de personas que participaba de una fiesta vivió una pesadilla cuando comenzaron a caer árboles sobre el predio. Al menos se precipitaron unos 15 ejemplares de gran porte, dos de ellos cayeron sobre automóviles estacionados en el lugar, los cuales quedaron demolidos. Afortunadamente la estructura central del lugar no resultó afectada y no hubo que lamentar heridos. "Fue terrible, nunca habíamos visto algo así", señaló la conserje del Club a Puntal.
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En la zona suroeste, en cercanías del cementerio, donde se realizan varias construcciones, cuatro casas resultaron afectadas; dos de ellas en contrucción y otra habitada por una familia.
El propietario de dicha vivienda, Walter Sea Vázquez, relató: "Estábamos con mi familia, cuando sentimos que bramaba el viento arriba de la casa. Nos metimos todos debajo de las camas; cuando pasó un poco el ruido y salí a ver, el techo estaba en el patio. A mis hijos los llevé a lo de una vecina".
El Municipio brindó asistencia al propietario y los vecinos de la familia prestaron ayuda para sacar escombros.
A unas tres cuadras de allí, una casa prefabricada sobre calle Intendente Prieto apareció destruida totalmente. Afortunadamente, la propiedad hace poco había sido terminada y no tenía moradores. “Hubiera sido una tragedia", señaló un residente de la zona ya que en el sitio no quedó nada en pie. La vivienda pertenece a un comisionista local que se encontraba en Río Cuarto. El viento rompió los ventanales y se embolsó adentro de la casa hasta tirarla abajo.
En barrio Norte la suerte de los vecinos no fue mejor: sobre calle Dinamarca una familia debió ser evacuada por Bomberos, por peligro de derrumbe en la casa propiedad de Patricia Pérez.
En la Plaza de los Camioneros, al sur de la ciudad, donde hay un histórico ejemplar de aguaribay centenario, el viento literalmente lo partió en dos. La imagen generó mucha tristeza a los habitantes del barrio.
En tanto, sobre ruta 35, a la altura del kilómetro 510 se encontraban dos plantas de gran tamaño sobre la cinta asfáltica; se trabajó varias horas para despejar el trazado.
La zona rural también se vio afectada al sur y al norte de Huinca; propietarios de establecimientos reportaron daños en instalaciones. En uno de los casos el viento tiró un silo y lo llevó a 20 metros. Una tolva cargada también sufrió las consecuencias, según reporto la familia Vargas Pedernera, que vive en la zona. "Era una nube de tierra, no tuvimos miedo pero sí nos preocupamos en un momento porque parecía que no paraba", dijeron.
Villa Huidobro y Realicó fueron las otras dos localidades que sufrieron el temporal. Hubo caída de plantas y voladura de techos.
Ignacio Castro
Redacción Puntal