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Desde hace 13 años, Papá Noel renueva las ilusiones de los niños de Tosquita

En la previa de Navidad, Estela Colombo se transforma en este tradicional personaje y recorre las calles del pueblo repartiendo golosinas. Reemplaza al trineo por su motito "Estrellita" y lleva a los chicos a pasear

Es Estela Colombo (63 años), quien desde hace 13 años repite este ritual. Con la misma emoción de aquellos primeros tiempos, en su motito “Estrellita” o en la caja de una camioneta, recorre las calles entregando bolsitas con golosinas a los chicos que la esperan ansiosos.

“¿Es de verdad tu panza?”, “Venís del Polo Norte?” y tantas otras preguntas que, con inocencia, los pequeños reiteran, pidiendo una y otra vez la foto para el recuerdo.

En diálogo con Puntal, Estela cuenta cómo nació esta iniciativa.

“En 2001 me fui a vivir a Estados Unidos. Había sufrido una depresión, no sabía qué iba a ser de mi vida. Una amiga se iba y me invitó. Mi marido me dijo que probara. Y fui por tres meses, al final, nos quedamos seis años y 8 meses. Allá todo se celebra, la Navidad, la Pascua”, comienza a comentar.

Trabajando en una fábrica en aquel país, le proponen a los empleados ir vestidos de Papá Noel. “Ahí compré el primer traje, que lo usé siempre. Hasta este año, que me prestaron uno y me queda un poco chico”, asume Gordis, tal como se presenta y -asegura- la conocen en el pueblo.

Tras regresar a Argentina, trajo consigo a Papá Noel, y desde hace 13 años sale a repartir golosinas y, en ocasiones, juguetes a los chicos del pueblo. Con donaciones de empresas como Cargill y otras firmas, así como el aporte de vecinos. Estela se encarga de comprar las golosinas, que luego prepara en paquetitos y distribuye a los chicos.

Papá Noel con los niños de Tosquita

“La familia acompaña y con una felicidad tremenda. Mis cinco hijos y mi marido. No sabés lo que gastan para comprar también golosinas, porque a veces no me han alcanzado”.

Esta semana, Estela ya realizó varias incursiones como Papá Noel. Sorprendió a los chicos de la colonia. Llegó hasta el predio en su motito “Estrellita”, y con una bolsa cargada de dulzuras. “Me encanta y disfruto de esto”, dice y lanza una gran carcajada.

El martes a la tarde y, junto con los integrantes de la capilla de Tosquita, volvió a salir a las calles y repartir las golosinas. También, esta mamá de cinco hijos y abuela de 14 niñitos, llevó de paseo en su moto a los chicos que le pedían una vuelta. “No sé hasta qué hora anduve”.

Pero la Papá Noel de Tosquita no sabe de límites territoriales. Y, así como en la leyenda, también visita a chicos en otros pueblos de la provincia. “Como mi nuera es de Traslasierra, cuando voy para esta fechas, me visto y hago lo mismo. Ahora (ayer) estoy en Río Cuarto porque mis hijos viven acá, y Papá Noel tiene que visitar un hogar de abuelos, donde trabaja una de mis nietas”, adelanta Estela.

Su gesto no pretende otra cosa que arrancarle una sonrisa a chicos y grandes, al tiempo que renovar el espíritu navideño.

“Hay chicos que me conocen desde hace años, pero me acarician de una manera; hasta me emociona decirlo. Y me dicen, “¿es tu panza de verdad?”. “Yo les digo que sí. Y la foto, piden fotos”, reitera emocionada.