Río Cuarto | Trabajo

"Creer que la gente no cambia dificulta nuestro trabajo de años en las cárceles"

Eduardo "Coco" Oderigo, referente de la fundación Espartanos, destacó el crecimiento del trabajo con el rugby en los penales de todo el país. Consideró que la cuarentena complica la contención y hay una gran falta de recursos.
 Puntal.com.ar

En el marco del debate sobre la prisión domiciliaria para algunos internos del servicio penitenciario, como medida preventiva contra el coronavirus, y la desinformación sobre supuestas “liberaciones masivas” o prejuicios sociales contra las personas detenidas, se refirió al trabajo que vienen haciendo desde hace más de una década en las cárceles el referente de la fundación Espartanos Eduardo “Coco” Oderigo. Desde la organización no sólo han acompañado a la reinserción de miles de personas, sino que ayudaron a que se redujera la reincidencia en el delito del 50% de los internos al 5% en los casos de quienes integraron los equipos de rugby en penales.

“El proyecto empezó en marzo de 2009, en la Unidad 48 de San Martín, en Buenos Aires, y al poco tiempo nos enteramos de que también habían comenzado en La Plata, en Mar del Plata, en varias localidades y contamos con voluntarios que se acercaron a varias cárceles”, explicó Oderigo y agregó: “Hoy ya se juega al rugby en 65 unidades de toda Argentina y en otros 6 países comenzaron a practicar el deporte, se expande gracias a cada persona que se involucra con estas propuestas”.

La iniciativa comenzó en Buenos Aires y desde allí se expandió a otras provincias. “Al comienzo visitábamos los clubes a dar una charla y convocábamos junto con el secretario de Justicia de la Nación a visitar algún penal en el que no hubiera rugby, y así comenzamos a crecer en número”, explicó Oderigo, quien completó: “Cuando el proyecto se hizo más conocido, ocurrió que muchas personas se acercaban a una cárcel y luego buscaban ayuda del Gobierno para convalidar lo que habían empezado voluntariamente”.

Esta propuesta llegó también a Río Cuarto, de la mano de “Águilas del Imperio”, que replica el modelo de Espartanos en la Unidad Penitenciaria N° 6. “Es lindo poder contar la experiencia vivida, porque en un comienzo es todo cuesta arriba, es muy difícil, uno se va cansando, pero poder darle continuidad a la iniciativa, con el tiempo se empiezan a ver los resultados”, indicó Oderigo, quien aseguró que se repetían las mismas experiencias en todos los penales, tanto con las adversidades edilicias como la reincidencia de los internos, “se insiste en la perseverancia, porque a la larga todo llega”, aseguró.

- Los números del proyecto son asombrosos, cómo bajaron los porcentajes de reincidencia en los internos que juegan el deporte, ¿consideran que se modifica el modo en el que ellos encaran su vida?

- Con que la persona cambie su manera de pensar y no reincida, ya estamos bien encaminados. No estamos esperando el cambio de todos, sucede que nosotros también cambiamos cuando entramos allí. Es un deporte que nos gusta, por lo que no nos cuesta tanto el proyecto, pero dedicarles tiempo a personas que están privadas de su libertad para que cuando salgan cambien su forma de pensar es algo que nos va a beneficiar a todos, tendremos menos víctimas de las personas que cambiaron su cabeza.

- ¿El proyecto contempla también el acompañamiento de la persona una vez que sale en libertad?

- Si, contactamos a empresas para que los contraten para hacer changas y luego, si tienen buena experiencia, para que los tomen como empleados. Ahí se cierra el circuito, para que la persona pueda hacer su vida y nos contacten en las fiestas para mandarnos saludos y contarnos cómo andan.

- ¿Hay buena respuesta por parte del sector privado para tomarlos?

- De entrada no fue fácil, no es sencillo que sumen a sus empresas a alguien que estuvo preso. Ante una convocatoria laboral, en general eligen a quien no tiene antecedentes. Sin embargo, del lado de Espartanos muchos conocidos nos indicaron que si tenían nuestra recomendación les daban oportunidades. Después el trato es como con cualquiera, tienen que cumplir su trabajo. Actualmente hay 220 personas que pasaron por el proyecto y que se encuentran trabajando en 88 empresas. Son personas que aprovecharon su oportunidad.

- En un contexto complicado por la cuarentena obligatoria y la imposibilidad del ingreso a los penales, ¿cómo están trabajando?

- Durante 11 años vamos todas las semanas a entrenar, desde hace 6 años a rezar el rosario, y de un día para el otro no quedó nada. Pasamos de tener aproximadamente 200 voluntarios por semana a cero, lo que implicó que los internos se tuvieran que hacer cargo solos de la actividad. Fue como el padre cuando deja solo al hijo para ver qué pasa. Resultó que los viernes siguen rezando el rosario y estaban haciendo actividad física todas las semanas, pero dejaron de hacerlo porque si alguno se lesiona no tendrá la atención médica que debería, ya que todo el sistema está enfocado en la pandemia. Están concentrados en que deben cuidar todo lo que han estado construyendo.

Oderigo se refirió a campañas de recaudación para comedores y organizaciones sociales con las que están vinculados, como el club Virreyes o comedores de asentamientos en Buenos Aires, y destacó que la labor de la fundación no sólo se enfoca en los internos. “Muchas veces dicen que trabajamos con los presos, pero qué pasa con las víctimas y sus familiares, pero tratamos de unir todo, de ayudar a otras fundaciones”, comentó el referente de Espartanos, quien aclaró que entre los principios de la organización está que “el interno debe cumplir con su condena, es algo con lo que no nos metemos, sólo damos herramientas para el día de mañana, quién puede ir en contra de darles a estas personas los medios para que cuando salgan no vayan a robar o a hacer cosas peores, con este pensamiento ganamos todos, los que estamos afuera y los que están adentro”, dijo.

- ¿Qué contexto les plantean los internos sobre las realidades en los penales?

- Son cárceles que están superpobladas, todo falta. En este caso faltan médicos, insumos y los miedos crecen y, ante la adversidad de que hay cosas que no están y que no van a estar, debemos enfocarnos en lo que sí hay. No llegan recursos y si llegan son muy pocos, porque son muchísimas las personas que están detenidas. Si donde entran 30 personas hay 100, puedo pasarme criticando esta realidad una hora y media, pero es la realidad que les tocó y hay que construir sobre esa realidad, cuidarse es algo que depende de cada uno y de los equipos.

- Ante la gran cantidad de información que se maneja en los medios sobre los pedidos de prisión domiciliaria para los internos, ¿cuál es la realidad que se vive desde adentro?

- La verdad es que no manejo toda la información que está en los medios, pero nosotros pensamos en otra cosa. Lo que no me gusta es que la gente ande diciendo: “¿Ves que la gente no cambia?”, es un pensamiento contraproducente con un trabajo que se viene haciendo desde hace mucho tiempo, resta a todo lo que hemos logrado. Pero hay que estar preparados y cuando pase la ola acompañar a los voluntarios que ya venían participando o salir a sumar nuevos.

- ¿Dificultan la labor de la fundación los prejuicios hacia los internos?

- Lo que nos dificulta es que no podemos ir a compartir los entrenamientos. La cárcel es dificultosa de por sí. Lo más complicado es entrar y sacar los prejuicios de los internos y de las personas del servicio penitenciario, después afuera un día dirán una cosa y después será otra.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal