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Presentan un proyecto para trabajar la educación emocional en las escuelas

El trabajo es impulsado por el grupo de docentes "Sembrar - Educación Emocional", que promueve los alcances de aportar en la gestión de los sentimientos en niñas y niños

El grupo de docentes “Sembrar - Educación Emocional” está dando a conocer el proyecto que difunden, y que pronto llevarán a la Legislatura cordobesa, con el que buscan promocionar el trabajo con educación emocional en las instituciones educativas de la provincia.

El autor del proyecto de Ley es el director de la Fundación Educación Emocional de Argentina, Lucas Malaisi, quien viene trabajando desde hace años para que dicha iniciativa se promulgue.

“Debido a los cambios acontecidos en los últimos 20 años, es necesaria una educación que sea acorde a los tiempos que corren. Padecemos un analfabetismo emocional, evidenciado en el aumento de comportamientos sintomáticos de los niños y jóvenes que crecen en proporciones epidémicas como el consumo de drogas, depresiones, suicidios, bulimia, y anorexia, entre otras”, indicaron en un comunicado y agregaron:“La educación adolece de una formación en la gestión sana de las emociones”.

La educación emocional busca desarrollar habilidades socioemocionales para reconocer los sentimientos propios y los ajenos. La educación emocional busca desarrollar habilidades socioemocionales para reconocer los sentimientos propios y los ajenos.

La presentación, firmada por Valeria Buttie, Griselda Gasparín y Lucía Mare, indica que la propuesta busca ofrecer a niñas y niños una educación que los haga más felices y saludables.

“Una propuesta para ayudar a solucionar la problemática es la realización de promoción de salud desde un ámbito educativo, brindando una educación emocional”, explican y señalan que se trata de una estrategia educativa que “pretende la formación integral de las personas a partir del desarrollo de competencias y capacidades emocionales en un proceso continuo y permanente para elaborar sus propios proyectos de vida”.

Sostienen, además, que la educación emocional busca desarrollar habilidades socioemocionales para reconocer los sentimientos propios y los ajenos, “importantes para el desarrollo de la vida en sociedad”, dicen.

Comentan que se trabaja con habilidades como autoconocimiento, autorregulación, automotivación, empatía y habilidades sociales. “Estas cinco habilidades son los colores primarios de la inteligencia emocional. Para el desarrollo de dichas habilidades emocionales se debe realizar un trabajo sistémico y sostenido abordando los cuatro pilares:

-Educación emocional del docente

-Escuela para familias

-Educación emocional en las relaciones interpersonales

-Educación emocional en los educandos”.

En este marco, los docentes de “Sembrar - Educación Emocional” señalan que es clave reflexionar sobre si los niños tienen las herramientas necesarias para vivir en la sociedad actual. “En el día de hoy, como parte de tu rutina, ¿cuántas veces al día debiste sacar la raíz cuadrada de un número? ¿Cuántas fechas de acontecimientos históricos tuviste que recordar o cuántos conocimientos de biología fueron indispensables para mantener tu adaptación? Seguramente, tu respuesta será cercana al 0”, precisan las educadoras.

En tanto, aseguran que en muchas oportunidades debieron lidiar con emociones: “Aquí podemos ver la importancia que tiene el abordaje de la educación emocional en la vida de las personas. Esto no quita la importancia que tienen los contenidos curriculares estipulados en la currícula educativa, pero para que ocurra una educación integral debemos tener en cuenta el desarrollo de habilidades socioemocionales”, indican.

Por otra parte, se refieren a los aportes del trabajo con la educación emocional, desde las evidencias científicas, y destacan:

- El 90% de los programas de educación emocional producen altos efectos positivos (aumento de las habilidades sociales y emocionales, mayor capacidad para enfrentar las dificultades, mejor regulación emocional);

- La educación emocional aumenta un 11% el rendimiento académico (motivación): “El cerebro necesita emocionarse para aprender”, dice Francisco Mora.

- Los beneficios son similares independientemente de la nacionalidad, los antecedentes socioeconómicos o la ubicación de la escuela de los estudiantes (inclusión);

- La inteligencia emocional aumenta el bienestar psicológico (menor probabilidad sintomatológica depresiva, mejor manejo de los estados de ánimo negativos, protección ante las conductas suicidas en adolescentes, menos consumo de drogas, relaciones sociales positivas y de calidad, más actitudes prosociales y de ayuda).

Finalmente, consideran que es muy importante contar con una Ley de Educación Emocional que garantice que todos los estudiantes desde la niñez reciban en la escuela educación sobre sus emociones. “Si queremos una sociedad tolerante y compasiva, tenemos que enseñar las habilidades que construyan esa sociedad. La vida es 10% de lo que me pasa y 90% de cómo reacciono a ello”, dicen citanto a John Maxwell.