Opinión | tránsito

La oportunidad de incorporar los beneficios indirectos de la pandemia

Por Alberto Silveira *- Abogado

Disfrutar de ciudades sin las congestiones de siempre, con menos ruidos, siniestros de tránsito y polución, sorprendió tanto a los argentinos que muchos nos hemos comenzado a preguntar si con el Covid-19 no llegó la gran oportunidad de incorporar estos beneficios en forma permanente.

La pandemia del coronavirus quedará en la historia de la humanidad por muchas razones. Sus consecuencias negativas no sólo para la vida y la salud, sino también las económicas, sociales, políticas, etcétera, son todavía difíciles de dimensionar con precisión en toda su magnitud. De todo ello se ocupan los medios las 24 horas de cada día.

Sin embargo, en la organización Luchemos por la Vida queremos rescatar algunas derivaciones positivas y plantearnos la posibilidad de seguir aprovechando sus beneficios después de que la emergencia haya terminado.

Un paisaje desconocido

Para los que vivimos en ciudades, la experiencia de la cuarentena nos ha sorprendido con algo positivo. Hemos visto por primera vez las calles casi sin gente y sin automotores, lo que nos ha permitido disfrutar de un aire más puro, del silencio y hasta del canto de los pájaros en medio de la jungla de cemento.

A muchos, el peligro del contagio y las restricciones para el uso del transporte público nos han obligado a caminar para realizar los mínimos desplazamientos que nos son permitidos, como los necesarios para hacer las compras, por ejemplo.

Esta novedad de encontrarnos en una ciudad sin congestiones ni ruidos ensordecedores, con menos accidentes de tránsito y con un aire más limpio ha sorprendido tanto que resulta natural abrir el debate sobre hasta qué punto será posible aprovechar la gran oportunidad de que el regreso a la normalidad no implique forzosamente marchar hacia atrás también en estos aspectos positivos que resultan de la emergencia.

El caminar debe ser redescubierto, no como una actividad relegada a quienes no tienen recursos para conducir un auto o pagar un taxi, sino como una actividad saludable, deportiva, libre de estrés y relajante.

Antes que nada, es necesario cambiar nuestra mentalidad. Caminar o andar en bicicleta no eran vistos hasta ahora como medios relevantes de movilidad.

Una masiva reducción en el tránsito automotor es necesaria para disminuir las congestiones (y por distintas razones ecológicas, de salud, economía, etcétera), no sólo en el número de viajes sino también el número de automóviles.

Una densa red de transporte público, eficiente, frecuente, seguro, que facilite una ágil y segura combinación con peatones y ciclistas es indispensable.

La hora del peatón

Está claro que en la Argentina, con o sin coronavirus, se necesitan redes completas de circulación para los peatones, confortables y seguras.

Este nuevo paradigma encuentra en nuestro país un obstáculo importante, ya que se da una situación inaceptable: los peatones debemos detenernos para dar la prioridad a los vehículos, y no al revés, como lo indican las leyes vigentes y las normas de seguridad vial, en todo el mundo.

Tal vez ha llegado la hora de que en la Argentina empecemos a entender y poner en práctica el actual paradigma de la movilidad, con un papel trascendente para el peatón. Pero para ello debemos dar primero todos unos pasos elementales de civilización y evolución: dar la prioridad a los peatones.

El control y la sanción de los conductores que no respetan la prioridad peatonal o conducen a una velocidad excesiva o violan los semáforos en rojo se vuelven aun más importantes.

Mejores condiciones

Para que alguien elija caminar, tendrá que tener una vía segura y también atractiva, desde muchos puntos de vista.

Un principio elemental para aumentar la seguridad y la tranquilidad de los que caminan es separarlos lo más posible del tránsito vehicular, disminuyendo al mínimo los encuentros de ambos, que se dan en general, al cruzar los peatones las vías vehiculares.

Áreas peatonales, veredas continuas, en buen estado y limpias, y el embellecimiento y prolijidad de las fachadas, la incorporación de árboles y plantas, y la instalación periódica de bancos, contribuirán a la atracción del trayecto peatonal, y hacer realidad la prioridad de la vida y la salud de todos.

* Presidente de la Asociación Civil

Luchemos por la Vida.