"El trapo es la última instancia de vida útil de la ropa"
Las prendas textiles se transforman en “trapos industriales”, clasificados en: algodón de colores o blanco (remeras, camperas y buzos), mezclas textiles (camisas, sábanas y toallas), vaqueros y económicos (hilo acrílico y lana)
“No solo les damos una segunda vida a las prendas sino que también contribuye al beneficio social y medioambiental”, destacó Raúl Giupponi, técnico en Servicio de Higiene y Seguridad en el Trabajo y dueño del emprendimiento “Los Trapos”.
El proceso de este emprendimiento comenzó en 2008 en un lavadero industrial de trapos, “se compraba ropa en desuso, rota o sucia, pero que la mancha al lavarla saliera, y luego se cortaba en pequeños retazos y se transformaba en trapo”, describió Giupponi. Y agregó: “El paño puede ser entre 25x25 hasta 60x60 de acuerdo a la prenda que estés trabajando y en ese corte se elimina todo lo que es impureza, es decir, los botones, el cierre y alguna costura, hasta que quede la tela suave”.
En bolsas de cinco kilos, cada categoría de trapo varía su precio por su capacidad de absorción y su tela, “la bolsa de trapos de algodón blanco son las más caras, ya que no es fácil conseguirla, luego le sigue la bolsa de algodón de color, con un costo de $ 1.500, y el trapo más económico, la bolsa cuesta $ 700”, apuntó Giupponi.
Las industrias que utilizan estos paños son “talleres mecánicos, tornerías, establecimientos industriales, ferreterías, pinturerías, lavadero de autos, rotiserías, imprentas, sectores del agro, empresas de limpieza de edificios, hoteles, estaciones de servicio y marmolerías”, nombró Giupponi.
Cabe destacar que luego de lo aprendido y que el lavadero cerrara, Giupponi continuó con este mecanismo y creó su emprendimiento “Los Trapos”.
Apuntando al primer paso del procedimiento, el conseguir las prendas, comentó Giupponi que compra las prendas y que muchas veces varias de ellas sirven “y es una lástima cortarla para trapo, a veces me las quedo yo o mis conocidos y muchas veces las dono al Centro Integrador Comunitario del barrio Obrero y siempre hacen ferias de ropa accesibles”.
El lavado se realiza en lavarropas industriales o los del hogar,”se lava con productos para textil, con lavandina diluida para poder blanquear más las prendas”, acotó Giupponi y sumó: “El proceso del corte, que va variando a pedido del cliente y sus medidas, luego se prepara la bolsa, se pesa para que cumpla los 5 kilos y se perfuma los trapos”.
Algo a destacar que comentó Giupponi es que no hay unión de trapos, siempre se utiliza la prenda completa y de ahí se transforma en trapo.
Y agregó: “Los trapos tienen que ser lo más regulares posibles, parecidos a un cuadrado o un rectángulo pero que sea manejable a la mano, para que cumpla su utilidad”.
Este impulso a la reducción de daño al medioambiente a través de una economía circular y la creación de nuevos modelos de negocio sostenibles a partir del reciclaje de residuos textiles logra transformar numerosas oportunidades, no solo a las prendas, sino también, como comentaba Giupponi, a las distintas industrias que necesitan cotidianamente el uso de estos paños y que muchas veces su durabilidad será por varios años.
Giupponi destacó que “el trapo sea la última etapa de la vida de la ropa; esto logra que no se tenga que producir tanta ropa, en los tiempos que vivimos cada vez se utiliza más ropa, eso significa más hectáreas de algodón, menos hectáreas de alimentos”.
La ropa debe tener su ciclo de vida, por esto Giupponi hizo hincapié en que las prendas que él compra para este proceso no puedan ser utilizadas, ya que se pierde, y aunque cumpla con una doble utilidad, muchas veces es una pena recortarla y lograr transformala en cuatro trapos para la limpieza de una industria”.