Río Cuarto |

Tras la clausura, los frigoríficos deben presentar planes de mitigación

Tanto Penny Lane como General Pico tienen que garantizar que reducirán la contaminación generada por el volcado de efluentes de la producción. Además, deben tramitar licencias ambientales para la actividad

Después de que la Policía Ambiental dispuso el cese preventivo de actividades de los frigoríficos General Pico y Penny Lane, ambos deben presentar en el corto plazo una serie de medidas tendientes a mitigar la contaminación que generan. Deben ser acciones que se puedan implementar en forma casi inmediata, mientras elaboran las soluciones de fondo y regularizan su situación. En ambos casos, el problema es el mal manejo de los efluentes de la producción y las lagunas donde se acumulan. Estas ocasionan olores nauseabundos y son caldo de cultivo de enfermedades, dado que favorecen la proliferación de moscas y mosquitos. 

Tal y como informó ayer la Policía Ambiental, los frigoríficos clausurados deben regularizar su situación administrativa y reducir la contaminación. Esto último, en el corto plazo. 

Sin embargo, hay diferencias entre una y otra firma. 

El director de la Policía Ambiental, Adrián Rinaudo, explicó que el frigorífico Penny Lane recibió una inspección en junio del año pasado, cuando las autoridades pudieron detectar un tratamiento deficiente de los efluentes. No contaban tampoco con las habilitaciones correspondientes, y se corroboró que tomaban agua potable desde la red, ya que no tenían perforaciones. Tampoco contaban con la licencia ambiental. 



La misma situación



“Se le hizo una intimación en aquel momento. Pero ahora, cuando llegamos, seguían con el manejo deficiente de los efluentes y no tenían las habilitaciones correspondientes. Con la gente de Penny Lane todavía no hemos tenido contacto, y buscamos que presenten algún plan de acción para que el frigorífico funcione mejor”, apuntó el funcionario. 

Como consecuencia de las irregularidades, la Policía Ambiental le aplicó a Penny Lane una medida de cese preventivo en el volcamiento de efluentes. 

“No pueden vertirlos tal como lo venían haciendo; hay cosas que tienen que corregir para poder funcionar mientras presentan un plan definitivo. Este plan deberá luego ser aprobado por la Secretaría de Recursos Hídricos, siempre y cuando sea acorde a lo que exige la ley”, señaló Rinaudo. 

Los problemas que tiene Penny Lane son de dos órdenes diferentes. Por un lado, están los déficits ambientales, provocados por los olores nauseabundos y el desarrollo de vectores de enfermedades, como moscas y otros insectos. 

En el mediano plazo, este frigorífico deberá construir lagunas impermeabilizadas, trampas de sólidos adecuadas y toda una serie de trabajos para adecuarse a las disposiciones del decreto 847, que regula el tratamiento de efluentes. 



Lo urgente



“Por otro lado, está la cuestión administrativa, que implica que todas las acciones tendientes al manejo adecuado de los efluentes deben estar aprobadas por Recursos Hídricos y contar con la licencia ambiental que otorga la Secretaría de Ambiente”, agregó el director de la Policía Ambiental. 

Rinaudo aclaró que no hay urgencia para que la firma presente toda la documentación que debe, y que hay cierto margen de tiempo para que se ponga en regla. 

Sin embargo, insistió en que lo ambiental se tiene que resolver rápidamente, porque hay todo un entorno alrededor del frigorífico que debe mejorarse. 

“No fijamos un plazo explícito, pero creemos que la empresa debe estar trabajando de forma diferente en un plazo de cinco días. Seguramente, después habrá plazos más largos para adaptar todas las instalaciones a lo que indica el decreto 847. Seguramente, ellos van a presentar un plan de trabajo que incluirá varias etapas, para lograr ponerse en condiciones a lo que dice la ley”, precisó el funcionario.