La salud visual requiere atención, incluso cuando no hay síntomas. La maculopatía no provoca dolor ni enrojecimiento en los ojos y, en muchos casos, la pérdida de visión en uno de ellos es compensada por el otro sin que la persona lo advierta. Por eso, el diagnóstico suele llegar cuando la enfermedad ya avanzó.
La mácula es la zona central de la retina y permite desarrollar la visión central, necesaria para reconocer rostros, leer y realizar numerosas actividades cotidianas. Cuando esta área se ve afectada por alguna patología, se habla de maculopatía.
Una de sus formas más frecuentes es la degeneración macular relacionada con la edad, que se presenta en dos variantes: húmeda y seca. Para esta última está indicado el tratamiento con fotbiomodulación incorporado por Vitrea.
Esta tecnología utiliza luz para actuar sobre las células de la retina y busca mejorar su funcionamiento. El objetivo no es recuperar la visión que ya se perdió, sino frenar el avance del deterioro y mejorar la función visual. Por eso, la detección temprana resulta fundamental.
El tratamiento está indicado para las formas tempranas e intermedias de la degeneración macular seca. No se utiliza para la variante húmeda ni para los estadios avanzados de la enfermedad. Antes de comenzar, cada paciente debe realizarse una evaluación médica para determinar si cumple con los criterios necesarios.
Cómo reconocer las señales de alerta
Aunque la maculopatía puede avanzar sin síntomas evidentes, existen señales que conviene tener en cuenta. Una de ellas es la metamorfopsia, una alteración que hace que las líneas rectas se perciban onduladas o distorsionadas.
Para advertir este cambio, se puede observar en casa el marco de una puerta o las baldosas del piso. Si las líneas parecen torcidas, es importante realizar una consulta médica.
Otra herramienta es el test de grilla de Amsler, utilizado en la evaluación clínica. Para realizarlo, la persona debe colocarse sus anteojos de cerca y mirar el centro de una cuadrícula. En condiciones normales, las líneas se ven rectas; si aparecen onduladas o deformadas, puede tratarse de una señal de alerta.
La importancia de los controles oftalmológicos
La recomendación es que todas las personas mayores de 60 años se realicen un control oftalmológico con fondo de ojo. La importancia de estos controles es aún mayor en quienes tienen diabetes o antecedentes familiares de maculopatía.
Detectar la enfermedad a tiempo permite evaluar las alternativas disponibles y determinar si el paciente puede acceder a tratamientos como la fotobiomodulación.
Con la incorporación de esta tecnología, Vitrea suma una nueva alternativa para el abordaje de la degeneración macular seca en Río Cuarto, con foco en la evaluación individual y la detección temprana de una enfermedad que puede avanzar sin dar señales evidentes.
Cómo realizar el test
Quienes deseen realizar el test para evaluar su salud visual podrán hacerlo a través de la herramienta disponible al pie de esta nota. También pueden consultar en la página web de Vitrea para obtener más información.