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Denunció que al presunto abusador de su hija se lo cruza en la vía pública

Un año atrás expuso en la Policía que un riocuartense de 23 años manoseó a su hija de 14 y se exhibió desnudo ante ella. Nunca lo detuvieron y ahora asegura que su hija lo ve cuando hace actividades físicas en el Centro 11

Sentada en el banco de madera que hay en el hall de espera de la Fiscalía de Primer Turno, una mujer lloraba desconsolada mientras con sus manos apretaba un expediente judicial.

La escena estaba a la vista de quien pasara el viernes de la semana pasada por el despacho del segundo piso de Tribunales.

La mujer confió que la causa judicial se inició hace un año -en agosto de 2017-, pero hasta el momento sigue paralizada. “No está imputado, no está detenido y se mueve por el mismo lugar donde mi hija va a hacer educación física”, se angustió.

Después de ser atendida en la barandilla de la fiscalía que hoy no tiene un titular a cargo, la mujer aceptó dialogar con este diario, a condición de que se preserve su nombre para no revictimizar a su hija, que hoy tiene 15 años.

“Estoy reclamando porque mi hija en agosto del año pasado sufrió un hecho de abuso sexual. Hasta el día de hoy no pasó nada y la persona está suelta, con el riesgo que eso significa para mi hija y para cualquier otra persona”, contó la mujer.

La denuncia por manoseos en zonas íntimas y exhibicionismo fue radicada en la Comisaría de Abilene porque el hecho habría sucedido en el domicilio de la menor, que se encuentra en esa jurisdicción.

Mensajes en el celular

La mujer descubrió que algo grave estaba sucediendo cuando revisó el celular de su hija, quien sufre un retraso madurativo.

El hombre que quedó bajo la lupa tiene 23 años y en aquel momento era novio de una tía de la niña.

“Cuando reviso el celular de mi hija veo que tenía un mensaje de él. Le preguntaba si le había gustado lo que le había hecho. Mi hija le contesta que no y que él era el novio de su tía, por eso no correspondía que hiciera una cosa como esa”, señaló.

Alertada por los mensajes, la mujer interrogó a su hija y ella le relató que el novio de su tía la había manoseado en sus zonas íntimas y que luego el hombre se había desnudado y la había mostrado su sexo.

A raíz de eso, radicó la denuncia y empezó un largo peregrinaje que continúa hasta el día de hoy.

Un año después, la mujer sostiene que la causa contra esta persona no avanza y recalcó que  en dos oportunidades ella y su hija vieron a este hombre en Centro 11, el lugar donde la chica concurre a hacer actividades físicas. 

“Mire, yo anduve por Tribunales, por psicólogos, a mi hija le hicieron cámara Gessell, y él no estuvo preso un solo día”, se indignó la mujer.  

En agosto de 2017, a raíz de la denuncia, la Justicia le dictó al presunto abusador una orden de restricción para que no se acercara al domicilio ni a los lugares que frecuenta la niña.

La denunciante asegura que nunca nadie le informó que la orden de restricción vencía a los cuatro meses. La primera vez que se toparon con esta persona en el centro donde se realizan actividades físicas la orden judicial ya estaba vencida, y ella logró que renovaran el impedimento de contacto. 

“Pensé que esa orden se mantenía hasta el momento en que le hicieran el juicio, pero me encuentro con que en Tribunales me tienen de un lado para el otro, en lugar de darme una protección”, declaró. 

La crisis de nervios de la mujer tiene un motivo: ayer, 21 de octubre se vencía la nueva medida preventiva que fijó la Justicia. “Me dijeron que si no hay un nuevo hecho, no la vuelven a renovar”, se lamentó.

Ella nunca tuvo contacto con ningún fiscal. Supone que el caso está en manos de Daniel Miralles, porque eso le dijeron en la barandilla de la Fiscalía de Primer Turno, pero ignora si el caso será o no juzgado.

“Me dijeron que lo van a volver a citar para decirle que no se acerque a mi hija, pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Si no hay una orden escrita, él va a poder circular por cualquier lado, y hasta puede estar sentado al lado de mi hija sin que nadie haga nada”, subraya. Agregó que el retraso mental de su hija agrava el episodio denunciado. “Yo pido justicia, y que él cumpla lo que tenga que cumplir de prisión. Además, quiero que la sociedad sepa quién es esta persona que hoy se mueve con total libertad por la ciudad”, dijo.

La impotencia es mayor porque en Tribunales nadie le da precisiones sobre algún avance en el expediente. “Todas las veces que vengo me dicen lo mismo, que lo van a  hablar con el fiscal, que todo sigue su curso y van a ver si el  fiscal decide ir a un juicio o si queda todo en la nada”, indicó.

La vecina concluyó: “Yo cuido lo mío, pero también debiera interesarle al resto de la sociedad, porque este señor es un degenerado más que está suelto y que frecuenta un lugar donde van muchas personas a hacer actividad física”.