Río Cuarto | Tribunales

¿Dónde está el “falso vidente”?

Hace ya 8 meses que el Tribunal Superior ordenó que se juzgue nuevamente a Roberto Luis Toledo, pero nada se sabe sobre él.
 
Ocho meses después de que el máximo tribunal de la provincia le ordenara a la Justicia riocuartense volver a juzgar a un hombre que se hacía pasar por vidente, nada se sabe de él.

Su abogado, Benjamín Valverde, confió esta semana a PUNTAL que no ha vuelto a tomar contacto con Roberto Luis Toledo, la persona que en 2014 fuera llevada a juicio luego de que una joven de 19 años denunciara que mediante engaños el hombre la indujo a tener sexo con ella y la convenció para que se prostituyera en la vía pública.

“Yo he sido notificado oportunamente de que el Tribunal Superior había revocado parcialmente el fallo que lo absolvió, pero nunca fui notificado de que exista un pedido de captura en su contra”, aseguró.

Valverde dijo que ignora si desde la Justicia se motorizó alguna búsqueda del paradero de Toledo. “No sé nada de eso, y tampoco se me notificó de que hubiera una nueva fecha para ir a juicio”, recalcó el defensor.

Toledo, un hombre que ronda los 50 años, de baja estatura y piel morena, se habría hecho pasar por manosanta para captar la atención de una joven que se encontraba inmersa en una profunda depresión.

De acuerdo a la denuncia judicial, el hombre la habría citado a su casa con el pretexto de que la ayudaría a quitarse de encima un mal que le habían hecho. Una vez en el domicilio, le habría planteado que tenía un bloqueo sexual y que le ayudaría a solucionarlo.

En la Justicia se determinó que Toledo efectivamente tuvo sexo con la joven e incluso tuvieron una criatura en común.

Producto de esta denuncia, fue llevado al banquillo en 2014 bajo los cargos de abuso sexual y promoción a la prostitución. En aquel proceso, la entonces asesora de menores, Raquel Martínez, tuvo un rol decisivo.

“No hay años de cárcel que puedan reparar el enorme daño que ha causado Roberto Luis Toledo; este hombre no sólo arruinó la vida de una jovencita de 19 años sino que también arruinó la vida de una beba que no pidió venir al mundo y a la que su madre tendrá que explicarle que nació como consecuencia de una violación”, había dicho la asesora antes de pedir que le dieran 15 años de cárcel.

Sin embargo, en ese juicio celebrado en la Cámara Segunda del Crimen, Roberto Toledo fue absuelto “por el beneficio de la duda” y recuperó en el acto su libertad.

La sorpresiva resolución dejó a la joven en un estado de indefensión y, públicamente, dio a conocer el temor que tenía de volver a cruzarse con esa persona en la calle.

Más de dos años después de aquel polémico fallo que dictó el juez Emilio Andruet, el TSJ anuló la sentencia absolutoria dictada a favor del imputado por el delito de promoción y facilitación a la prostitución de mayores de edad y dispuso reenviar la causa a la misma Cámara Segunda del Crimen de Río Cuarto, para que dicte un nuevo pronunciamiento únicamente sobre esa acusación. Ese nuevo proceso lo deberá llevar a cabo otro juez.

La mujer -cuya identidad se preserva- había denunciado en los Tribunales que Toledo, después de haberla contactado vía Facebook, se hizo pasar por vidente y, aprovechando su estado de desesperación y angustia, habría abusado sexualmente de ella y la habría forzado a que ejerciera la prostitución en la zona del Parque Sarmiento y del Andino.

Entre el imputado y la joven comenzó una relación de dominio que derivó en los hechos investigados. La manipulación de la víctima habría quedado en evidencia, entre otras cosas, a través de mensajes de texto enviados por Toledo a la joven, en los cuales le daba órdenes claras y precisas respecto de la manera en que debía ejercer la prostitución.

Toledo también habría hecho imprimir tarjetas con el teléfono de la damnificada para que ella se las entregara a sus clientes.

Luego de que la Cámara absolviera al falso vidente, la asesora de menores presentó un recurso de amparo que le fue concedido parcialmente.

Esa determinación fue lo que le abrió la puerta a un nuevo juicio, aunque desde entonces nada se sabe del paradero del sospechoso.