Silvia Fredes (26), la mujer imputada de homicidio culposo por la muerte de su marido Marcos Tisera, llegó esta mañana alrededor de las 10 de la mañana acompañada por su abogado para ser indagada en el marco de la causa que lleva adelante el fiscal Javier Di Santo.
“Estoy tranquila, yo no tengo nada que ver, fue un accidente; tampoco fue culpa de Marcos”, relató la mujer de 26 años en medio de lágrimas y el dolor por la muerte de su pareja y padre de cinco de sus seis hijos.
Silvia Fredes desmintió las versiones de la familia de Marcos Guillermo Tisera al sostener una y otra vez que fue un accidente y que en ningún momento le arrojó nafta y no actuó con alevosía.
En la mañana fría y cuando la ciudad comenzaba a tomar su ritmo natural, la mujer acusada de homicidio culposo por la muerte de su marido estaba sentada en la escalinata de ingreso al edificio de Tribunales por calle Alvear. Esperaba que se hiciera la hora de la citación de la Fiscalía de Instrucción de Segundo Turno.
A la misma hora que era notificada por el fiscal Javier Di Santo de que hoy iba a ser indagada por el hecho registrado el sábado pasado, los restos de su marido eran sepultados en el Cementerio de la Concepción, en medio del dolor de su familia.
Fredes designó como abogado defensor al asesor letrado de Tribunales. La mujer está acusada del delito de homicidio culposo.
Además, reconoció que la pareja mantenía fuertes discusiones y con golpes, con denuncias en sede policial y una vez en la Justicia. “Nos peleábamos, en algunos casos se denunciaba, pero volvíamos a estar juntos por los chicos”.
La joven madre resumió que tras una serie de discusiones previas con su marido, en los últimos días se había ido a vivir a la casa de su padre, detrás del Cementerio.
En su relato entrecortado por el llanto, Fredes recordó que el sábado llegó a la casa de pasaje Martorelli 360 con dos de sus hijas para que asistieran a un festejo por el Día del Niño que se realizaría en el barrio.
"Las nenas se fueron a jugar al patio y empezamos a discutir, porque él me pedía que volviéramos y yo le decía que nos tomáramos un tiempo para que nuestros hijos no nos vieran pelear y no sufriéramos los dos y también los chicos”, señaló.
Tensión
Sostuvo que luego la discusión siguió en el patio y que cuando tomó la decisión de retirarse de la casa, Marcos la tomó de uno de sus brazos. "Le pedí que no me apretara porque hacía poquito que me habían operado de los tendones”.
“Mi marido tenía una botella de nafta para disolver la pintura de los lavarropas que arregla. Cuando hago así (realiza un movimiento) para irme, veo que salpica toda la nafta y a él se le prende fuego la mano, y empezó a salpicarse en el patio dejando todos poquitos de llama”, agregó la mujer.
En ese contexto, su marido comenzó a dar vueltas en el patio, incinerado. “Yo le dije: 'Quedate quieto, Marcos'. Él empezó a dar vueltas”, relató.
“En medio de la desesperación voy al comedor y agarro una olla con agua con arroz que había en la cocina y cuando le tiro en la mano, se desparramó más el fuego”, contó llorando.
“En eso sale mi cuñado y le digo 'Juanca, ayudame'. Y mi cuñado lo lleva a la bañera", relató.
En la continuidad del desgarrador relato, contó que Marcos le decía: “Negra, no me mojes que me duele, me arde” e insistió en que varias veces le dijo: “Cuidá a los chicos”.
“Mi marido les decía que era un accidente, pero ellos me culparon”, señaló en referencia a la familia del hombre de 36 años que falleció en la madrugada del miércoles, luego de agonizar casi cuatro días.
Fredes dijo que su marido les comentó “a los policías y a los de la ambulancia que había sido un accidente”.
La mujer sostuvo que su hijo de 9 años estaba en el patio cuando sucedió el lamentable hecho.
“Hay un Dios que es justo, que me va a ayudar y van a saber todos cómo fueron los hechos”, agregó.
Fredes sostuvo que si bien había momentos en que estaban distanciados y ella se iba con sus hijos a la casa de su padre, Marcos iba a visitarlos y le dejaba “plata para que comieran; él si tenía que trabajar de lunes a lunes para que a nosotros no nos faltara nada, lo hacía”.
Indicó que tanto en el Hospital como en la Neoclínica sufrió violencia por parte de sus cuñados y se quejó porque no pudo despedir los restos de su pareja.
Silvia Fredes desmintió las versiones de la familia de Marcos Guillermo Tisera al sostener una y otra vez que fue un accidente y que en ningún momento le arrojó nafta y no actuó con alevosía.
En la mañana fría y cuando la ciudad comenzaba a tomar su ritmo natural, la mujer acusada de homicidio culposo por la muerte de su marido estaba sentada en la escalinata de ingreso al edificio de Tribunales por calle Alvear. Esperaba que se hiciera la hora de la citación de la Fiscalía de Instrucción de Segundo Turno.
A la misma hora que era notificada por el fiscal Javier Di Santo de que hoy iba a ser indagada por el hecho registrado el sábado pasado, los restos de su marido eran sepultados en el Cementerio de la Concepción, en medio del dolor de su familia.
Fredes designó como abogado defensor al asesor letrado de Tribunales. La mujer está acusada del delito de homicidio culposo.
Además, reconoció que la pareja mantenía fuertes discusiones y con golpes, con denuncias en sede policial y una vez en la Justicia. “Nos peleábamos, en algunos casos se denunciaba, pero volvíamos a estar juntos por los chicos”.
La joven madre resumió que tras una serie de discusiones previas con su marido, en los últimos días se había ido a vivir a la casa de su padre, detrás del Cementerio.
En su relato entrecortado por el llanto, Fredes recordó que el sábado llegó a la casa de pasaje Martorelli 360 con dos de sus hijas para que asistieran a un festejo por el Día del Niño que se realizaría en el barrio.
"Las nenas se fueron a jugar al patio y empezamos a discutir, porque él me pedía que volviéramos y yo le decía que nos tomáramos un tiempo para que nuestros hijos no nos vieran pelear y no sufriéramos los dos y también los chicos”, señaló.
Tensión
Sostuvo que luego la discusión siguió en el patio y que cuando tomó la decisión de retirarse de la casa, Marcos la tomó de uno de sus brazos. "Le pedí que no me apretara porque hacía poquito que me habían operado de los tendones”.
“Mi marido tenía una botella de nafta para disolver la pintura de los lavarropas que arregla. Cuando hago así (realiza un movimiento) para irme, veo que salpica toda la nafta y a él se le prende fuego la mano, y empezó a salpicarse en el patio dejando todos poquitos de llama”, agregó la mujer.
En ese contexto, su marido comenzó a dar vueltas en el patio, incinerado. “Yo le dije: 'Quedate quieto, Marcos'. Él empezó a dar vueltas”, relató.
“En medio de la desesperación voy al comedor y agarro una olla con agua con arroz que había en la cocina y cuando le tiro en la mano, se desparramó más el fuego”, contó llorando.
“En eso sale mi cuñado y le digo 'Juanca, ayudame'. Y mi cuñado lo lleva a la bañera", relató.
En la continuidad del desgarrador relato, contó que Marcos le decía: “Negra, no me mojes que me duele, me arde” e insistió en que varias veces le dijo: “Cuidá a los chicos”.
“Mi marido les decía que era un accidente, pero ellos me culparon”, señaló en referencia a la familia del hombre de 36 años que falleció en la madrugada del miércoles, luego de agonizar casi cuatro días.
Fredes dijo que su marido les comentó “a los policías y a los de la ambulancia que había sido un accidente”.
La mujer sostuvo que su hijo de 9 años estaba en el patio cuando sucedió el lamentable hecho.
“Hay un Dios que es justo, que me va a ayudar y van a saber todos cómo fueron los hechos”, agregó.
Fredes sostuvo que si bien había momentos en que estaban distanciados y ella se iba con sus hijos a la casa de su padre, Marcos iba a visitarlos y le dejaba “plata para que comieran; él si tenía que trabajar de lunes a lunes para que a nosotros no nos faltara nada, lo hacía”.
Indicó que tanto en el Hospital como en la Neoclínica sufrió violencia por parte de sus cuñados y se quejó porque no pudo despedir los restos de su pareja.

