Después de una semana de intentos sin éxito de funcionarios provinciales del área de Transporte por alcanzar un acuerdo entre el gremio de Aoita y las empresas nucleadas en Fetap y Asetac, la negociación paritaria de los choferes de colectivos terminó mundándose a Buenos Aires.
Los directivos del gremio pretendían un piso del 20 por ciento para todo el año y luego algún mecanismo de ajuste de garantía contra la inflación, mientras que las cámaras empresarias cerraron filas en el 15% -en dos tramos- y cláusula de revisión para el último trimestre.
Si bien se barajaron varias alternativas, que contemplaron ajustes de boletos y recomposiciones de subsidios para compensar los ingresos de las empresas, no hubo posibilidades de entendimiento entre las partes. Y, como en los últimos dos años, ahora la paritaria se muda al Ministerio de Trabajo de la Nación que conduce Jorge Triaca. Allí hay una primera definición en la que coinciden tanto choferes de colectivos como empresarios: la Nación tratará de imponer el corset que pretende en las negociaciones salariales y que es no superar el 15% de aumento. El gremio lo sabe y las cámaras empresarias también. Por eso para el primero el fracaso en la provincia resultó un perjuicio porque había expectativas de poder sortear ese límite; mientras que para las segundas, ahora se abre un escenario más favorable.
Arriba de la mesa, las empresas también destacaron que el otro gremio del sector, la UTA, cerró la paritaria en un 15% y pidieron esa referencia.
De acuerdo a lo manifestado por ambas partes, esperan que el trámite en el Ministerio de Trabajo no demore demasiado. Las autoridades conocen además que en 10 días comenzará un fin de semana extra largo con Semana Santa y el 2 de abril que se conmemora el inicio de la Guerra de Malvinas. Por eso habrá 5 días seguidos de inactividad y se espera que tenga un fuerte impulso turístico. Ese potencial hace que una medida de fuerza de los colectivos interurbanos tenga un impacto mucho más significativo. De hecho, desde Aoita se intensificó el anuncio de que a fines de la próxima semana podría haber una huelga si no se alcanza un entendimiento. Es un factor de presión que el sindicato no está dispuesto a ceder.
Sin embargo, por el momento el sindicato decidió interrumpir las asambleas que vino realizando desde el comienzo de la semana pasada. Fueron acciones de dos horas a comienzos del día y otras dos por la tarde en las principales terminales de la provincia. Ayer, los representantes gremiales anticiparon que decidieron suspender todas las acciones para esperar los avances en la Nación. La primera reunión con el equipo de Triaca será hoy.
Como telón de fondo de las paritarias, y tal como ocurre desde hace casi 15 años, se despliega el tema de los subsidios. En estas últimas negociaciones, la novedad fueron los recortes en esos beneficios que comenzaron a distribuirse entre las empresas para evitar que las subas de salarios impulsaran los precios de los boletos. El Estado se hizo cargo de parte de los sueldos de los choferes y de parte del consumo de combustibles. Sin embargo, en los últimos dos años hubo un giro y una tendencia al recorte. Y si bien se anunció que ese proceso iba a compensar los aportes que se realizaban en Capital Federal y el Conurbano con respecto al interior, la brecha aún sigue vigente.
Y ahora las empresas aseguran que hay una serie de decisiones de la Nación que están generando recortes extras en transportistas del interior. En Córdoba aseguran que hay penalizaciones arbitrarias a firmas que pagan con menos subsidios.
Si bien se barajaron varias alternativas, que contemplaron ajustes de boletos y recomposiciones de subsidios para compensar los ingresos de las empresas, no hubo posibilidades de entendimiento entre las partes. Y, como en los últimos dos años, ahora la paritaria se muda al Ministerio de Trabajo de la Nación que conduce Jorge Triaca. Allí hay una primera definición en la que coinciden tanto choferes de colectivos como empresarios: la Nación tratará de imponer el corset que pretende en las negociaciones salariales y que es no superar el 15% de aumento. El gremio lo sabe y las cámaras empresarias también. Por eso para el primero el fracaso en la provincia resultó un perjuicio porque había expectativas de poder sortear ese límite; mientras que para las segundas, ahora se abre un escenario más favorable.
Arriba de la mesa, las empresas también destacaron que el otro gremio del sector, la UTA, cerró la paritaria en un 15% y pidieron esa referencia.
De acuerdo a lo manifestado por ambas partes, esperan que el trámite en el Ministerio de Trabajo no demore demasiado. Las autoridades conocen además que en 10 días comenzará un fin de semana extra largo con Semana Santa y el 2 de abril que se conmemora el inicio de la Guerra de Malvinas. Por eso habrá 5 días seguidos de inactividad y se espera que tenga un fuerte impulso turístico. Ese potencial hace que una medida de fuerza de los colectivos interurbanos tenga un impacto mucho más significativo. De hecho, desde Aoita se intensificó el anuncio de que a fines de la próxima semana podría haber una huelga si no se alcanza un entendimiento. Es un factor de presión que el sindicato no está dispuesto a ceder.
Sin embargo, por el momento el sindicato decidió interrumpir las asambleas que vino realizando desde el comienzo de la semana pasada. Fueron acciones de dos horas a comienzos del día y otras dos por la tarde en las principales terminales de la provincia. Ayer, los representantes gremiales anticiparon que decidieron suspender todas las acciones para esperar los avances en la Nación. La primera reunión con el equipo de Triaca será hoy.
Como telón de fondo de las paritarias, y tal como ocurre desde hace casi 15 años, se despliega el tema de los subsidios. En estas últimas negociaciones, la novedad fueron los recortes en esos beneficios que comenzaron a distribuirse entre las empresas para evitar que las subas de salarios impulsaran los precios de los boletos. El Estado se hizo cargo de parte de los sueldos de los choferes y de parte del consumo de combustibles. Sin embargo, en los últimos dos años hubo un giro y una tendencia al recorte. Y si bien se anunció que ese proceso iba a compensar los aportes que se realizaban en Capital Federal y el Conurbano con respecto al interior, la brecha aún sigue vigente.
Y ahora las empresas aseguran que hay una serie de decisiones de la Nación que están generando recortes extras en transportistas del interior. En Córdoba aseguran que hay penalizaciones arbitrarias a firmas que pagan con menos subsidios.

