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El ataque ruso a Ucrania recalentó más el mercado de granos

Son dos grandes productores mundiales

La escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, con la decisión de Vladimir Putin de iniciar los ataques contra el territorio presidido por Volodymyr Zelensky terminó de empujar el precio de los granos en los mercados mundiales, en particular por el gran peso que tienen ambos países en el comercio internacional de commodities, en particular de trigo, girasol, maíz y cebada.

Un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destacaba que la Región del Mar Negro es conocida, entre otros aspectos, por su relevancia fundamental en los mercados agrícolas del mundo. Rusia y Ucrania son los líderes productivos de la región, además de ser dos de los principales proveedores de alimentos en el mundo, y exportan precisamente a través de sus puertos en el Mar Negro.

En particular, el país de los zares se convirtió en el principal abastecedor mundial de trigo, en tanto que Ucrania ocuparía el tercer puesto del podio, según las proyecciones para la nueva campaña, superando así a Estados Unidos por primera vez en su historia.

No conforme con ello, Ucrania es el mayor exportador del mundo de aceite de girasol. La cuenca del Mar Negro es el epicentro del mercado mundial de girasol, explicando cerca del 60% de la producción mundial de esta oleaginosa y casi el 80% del comercio global de su aceite.

Además, Ucrania se ha posicionado como el cuarto mayor exportador de maíz. Ucrania y Rusia son a su vez el segundo y tercer mayor exportador de cebada del mundo, sólo por detrás de Australia.

Más del 91% de las exportaciones en Ucrania se despacharon por el Mar Negro en el 2020, de acuerdo con el Servicio Estatal de Estadísticas de este país. Los principales puertos para los commodities agrícolas de Ucrania se encuentran en Yuzhny, Nikolaiev y Odessa, en el sudoeste del país, desde donde se despacharon más de 138 millones de toneladas de cargas en 2020, el 86% de los embarques totales de ese año. Las cargas rusas y ucranianas que se embarcan en el Mar Negro atraviesan el estrecho del Bósforo, donde se encuentra la importante ciudad de Estambul, en Turquía. A partir de su acceso al Mar Mediterráneo, desde allí continúan sus rutas a los principales destinos de exportación.

El conflicto desatado en la zona afectaría la dinámica productiva y comercial agrícola en estos importantes actores del mercado mundial.

Este conflicto entre naciones, si bien podría remontarse aún más atrás en el tiempo, tuvo su pico en el año 2014, con la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia, un territorio que hoy continúa siendo reclamado por Ucrania, que hasta entonces mantenía soberanía sobre dicha región. Este cénit de escaladas militares en el Mar Negro tuvo un importante impacto sobre los mercados agrícolas. En plena tendencia bajista del trigo, sobre finales de enero del 2014 los precios tocaron un mínimo de US$ 202 la tonelada, para llegar a más de US$ 262 a mediados de marzo, subiendo casi un 30% en apenas 35 ruedas. La estabilización del conflicto devolvió los precios de los futuros de trigo a los US$ 200 sobre mediados de ese mismo año. De hecho, los precios del trigo que se observaron en pleno conflicto no volvieron a verse por 7 años, sobre finales de abril del 2021, en pleno rally alcista para los commodities.

En los últimos meses la crisis ruso-ucraniana se ha profundizado al extremo del enfrentamiento iniciado en las últimas horas, esta vez no con epicentro en Crimea sino en Lugansk y Donetsk, y en gran parte de la frontera ruso-ucraniana. Una situación de esta magnitud no sólo podría generar interrupciones en los embarques agrícolas desde los puertos ucranianos, sino que también podría limitar la producción agrícola, debido a la cercanía de las regiones productoras con las zonas de conflicto.

Desde la crisis de Crimea en 2014 hasta nuestros días, la región del Mar Negro ha aumentado sustancialmente su participación en los mercados agrícolas. Mientras en la campaña 2012/13 el trigo proveniente del Mar Negro representaba menos del 14% del comercio mundial, en esta campaña espera acercarse al 30%, lo que da más relevancia a los potenciales impactos de este conflicto. El incremento no sólo se ha observado en el comercio exterior, sino que la producción también ha crecido sustancialmente, pasando del 8% a casi el 14% del trigo a nivel global.

No conforme con ello, el conflicto se desata en un complejo contexto interno en Rusia. Con una cosecha de trigo que espera caer cerca de un 12% respecto de la campaña anterior, se revive la preocupación por más medidas de intervención sobre los mercados. A las retenciones móviles que se están implementando en la Federación Rusa podrían sumársele cupos a la exportación, lo que tendría un correlato alcista sobre los precios internacionales de granos.

En este marco, el trigo en Chicago ha mostrado subas con picos de precios que no se veían en una década. A mediados de enero, mientras se profundizaban las tensiones, el trigo comenzó a mostrar alzas y llegó a acumular una suba superior al 10% en apenas seis ruedas.

Además de las subas en los precios del trigo, el precio FOB del aceite de girasol ucraniano se encuentra en máximos históricos para esta altura del año.

¿Mercados desatendidos?

Respecto a los mercados que abastecen Rusia y Ucrania, y que hoy podrían mostrarse interesados en buscar orígenes alternativos de abastecimiento, estas dos naciones son importantes proveedores de trigo para África y el sudeste asiático, con preponderancia de Egipto, Argelia, Nigeria e Indonesia como principales destinos. Si bien parte del abastecimiento asiático puede ser cubierto con la robusta cosecha que espera Australia, quedan dudas por la provisión de trigo a África. Por otra parte, países con equilibrios sociales frágiles, como el Líbano y Yemen, dependen enormemente del trigo ucraniano, lo que puede ser un foco de desestabilización en el mundo árabe.

A su vez, comienzan a aparecer nuevos destinos en donde Argentina puede aprovechar oportunidades comerciales. El caso de Turquía es elocuente: con una cosecha cayendo más de un 11% y consecuentes importaciones al alza en más de un 36%, de acuerdo con el USDA, el país otomano realizó recientemente compras de trigo argentino. Esta operación comercial, por demás de poco común en la exportación argentina, podría repetirse y profundizarse de complicarse la provisión de trigo ruso y ucraniano, que conjuntamente representan más del 70% de las importaciones turcas del cereal.

Trigo y maíz volaron a precios récord

Los precios del trigo y el maíz cerraron con fuertes alzas en el mercado de granos de Chicago impulsados por las preocupaciones que genera el avance ruso sobre Ucrania y la interrupción en el flujo del comercio en la región, mientras que la soja concluyó en baja tras las subas iniciales.

El trigo trepó más de 5% en el mercado de futuros estadounidense y alcanzó un máximo en más de nueve años y medio. Así, el contrato de trigo a marzo sumó US$ 18,37 (que representó una suba de 5,70%) y finalizó en US$ 340,25 la tonelada. Ucrania y Rusia representan en conjunto 29% de las exportaciones globales del cereal, recordó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

En tanto, los futuros de maíz también operaron en alza y alcanzaron un nuevo máximo en nueve meses y medio: en este caso, el contrato de maíz de marzo subió US$ 4,43 (1,64%) hasta US$ 273,61 la tonelada.

Al igual que el caso del trigo, el conflicto bélico en la región del Mar Negro es el principal impulsor de esta suba de precios: Rusia y Ucrania representan en conjunto alrededor de 19% de las exportaciones mundiales del cereal.

En cambio, la soja cerró con caídas luego de haber alcanzado un máximo desde 2012 durante la rueda: el contrato a marzo cayó US$ 4,96 (0,80%) hasta US$ 610,50 la tonelada.

Al ser Rusia y Ucrania jugadores importantes en el mercado de aceite de girasol (representan el 80% de las exportaciones), el conflicto bélico podría limitar fuertemente la oferta global de este producto, lo cual da un fuerte impulso a los aceites vegetales, incluido el de soja.

No obstante, aclaró la BCR, la toma de ganancias terminó presionando a los precios del poroto, que cerró con caídas del 1%.

En el mercado argentino, el trigo con entrega en marzo se ofreció US$ 280 la tonelada; y abril, US$ 285, US$ 15 más que el miércoles; para la cosecha 2022/23, US$ 270 por el cereal con entrega en diciembre, US$ 10 más que en la previa.

En el mercado del maíz, los precios mejoraron considerablemente en todas sus posiciones, con subas de entre US$ 10 y US$ 15 por tonelada. Por el cereal con descarga inmediata se ofrecieron US$ 260, US$ 10 por encima del miércoles.