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Una señal justo a tiempo para el trigo y que le da aire a la soja en zonas alejadas

A punto de iniciar la siembra fina, la noticia genera expectativas de ampliar la superficie

Cuando el final de la guerra en Medio Oriente parece lucir lejos y los costos del petróleo y la urea se mantienen muy por encima del promedio de los últimos años, el inicio de la siembra de trigo está a la vuelta de la esquina. Con esos costos en alza, el panorama no lucía alentador en muchas zonas del país, especialmente en aquellas con alta necesidad de fertilización. Por eso era necesaria una señal a tiempo; y no había demasiadas opciones sobre la mesa. Un gesto con la baja de las retenciones, que se ubican en el 7,5% en el trigo y la cebada, era una salida efectiva. Si bien en las últimas semanas había rumores en el sector sobre un anuncio inminente, en los últimos días la posibilidad había perdido peso. Es que las cuentas fiscales venían mostrando dificultades con recaudaciones que venían retrocediendo de manera sucesiva durante los últimos 9 meses y había obligado a un nuevo anuncio de ajuste a comienzos de la semana pasada que alcanzó a áreas sensibles como salud y universidades.

Ayer, el presidente Javier Milei volvió a remarcar que el equilibrio fiscal se mantendrá a rajatabla. Es lo que venía reiterando cada vez que se le consultaba, y lo que justamente desalentaba a pensar en un nuevo recorte de los derechos de exportación.

Pero lo cierto es que el anuncio también alcanzó a la soja, aunque en este caso será a partir del año próximo. En enero, cuando ya los lotes estén en pleno crecimiento, la oleaginosa tendrá un recorte de un cuarto o medio punto mensual. Es decir, en el mejor de los casos alcanzará un recorte de 6 puntoa al año. El margen dependerá de cómo evolucionen las cuentas públicas, advirtió el Presidente.

De otro modo, para cuando se intensifique la próxima cosecha, en abril, podría haber bajado 2 puntos la alícuota. No significa un gran cambio en la ecuación, pero sí un gesto que en principio da previsibilidad a futuro. Se quitó la incertidumbre de qué pasará, por un sendero de leve baja permanente.

El caso de la soja no es menor porque en muchas zonas, especialmente alejadas de los puertos, ya la ecuación económica está desdibujada para quienes alquilan campos; es decir, para gran parte de la producción. Vale recordar que en Argentina, prácticamente el 70% de la agricultura se realiza sobre tierra arrendada.

De nuevo, el cambio no parece significativo, pero con este panorama muchos productores podrán estructurar su próxima campaña conociendo que con el correr de los meses el valor de sus granos irá mejorando levemente.