El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció ayer que la suspensión de los vuelos provenientes de Europa por 30 días debido a la propagación del coronavirus tendrá un "gran impacto" en la economía.
Además, explicó que tomó esa decisión sin consultar a sus pares europeos porque "lleva tiempo avisar a los demás" y era necesario "actuar rápidamente".
La medida fue anunciada por Trump: "El resultado es que estamos viendo nuevos focos de infección sembrados por viajeros de Europa. Es una medida fuerte pero necesaria para proteger la salud y el bienestar de los americanos".
No obstante, el Reino Unido queda excluido de la medida preventiva, que será efectiva desde la medianoche de hoy y se extenderá por 30 días, según indicó el mandatario norteamericano.
La Unión Europea se expresó después del anuncio y afirmó que "desaprueba el hecho de que la decisión de Estados Unidos de imponer una prohibición de viaje fuese tomada de forma unilateral y sin consultas. El coronavirus es una crisis global, no limitada a ningún continente, y requiere cooperación y no acciones unilaterales", añadió.
En tanto, el gobierno italiano confirmó ayer que las personas fallecidas con resultado positivo de coronavirus llegaron a 1.016, de las que el 67% tenía patologías previas y el 98% más de 60 años.
"En las últimas 24 horas se registraron 189 víctimas. Desde el inicio de la crisis el 67% tenía patologías previas y el 98% más de 60 años", anunció el titular de la Protección CIvil, Angelo Borrelli, al dar a conocer los casos de ayer.
Las declaraciones de Borrelli se dan en un marco en el que las nuevas medidas del gobierno italiano incluyen cierre de todos los bares y restaurantes que dejó a Roma deshabitada.