Durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca, Trump aseguró que había conversado con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, para comunicarle la decisión, y afirmó que el proceso debía activarse “a más tardar al final del día de hoy” para permitir que aviones comerciales puedan volar sobre el territorio venezolano.
El mandatario especificó que dio instrucciones al secretario de Transporte, Sean Duffy, y a otros funcionarios, incluidos mandos militares estadounidenses, para implementar la reapertura del espacio aéreo lo antes posible. Según Trump, esto permitirá que ciudadanos estadounidenses “muy pronto” puedan viajar a Venezuela y que lo hagan con seguridad.
La decisión representa un avance significativo en la reconfiguración de la relación bilateral entre Washington y Caracas, que se había deteriorado profundamente desde 2019, cuando las autoridades estadounidenses suspendieron los vuelos comerciales directos y elevaron las advertencias de viaje debido a la inestabilidad política y riesgos de seguridad.
Aunque la Casa Blanca ha señalado que la reapertura del espacio aéreo abre la puerta a la reanudación de vuelos, las aerolíneas aún deben coordinar aspectos de seguridad y autorización, y el Departamento de Estado mantiene vigente una alerta de viaje de nivel máximo para Venezuela debido a riesgos como secuestros, detenciones arbitrarias y violencia en algunas regiones.
Analistas consideran que esta medida también forma parte de un intento más amplio de restaurar vínculos diplomáticos y comerciales con Venezuela, que incluyen discusiones sobre actividades petroleras y la eventual reapertura parcial de la Embajada de Estados Unidos en Caracas.