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¡Leguisamo solo!

Nacido en Arerunguá, el Pulpo es considerado el mejor de todos por buena parte de la cátedra del turf

irineo Leguisamo, uno de los mejores en las historia del turf.

 

Hoy, el "mimo" es para los amantes del turf. Con mucho respeto, dado mi escaso conocimiento.

En el integrador nacional de los descendientes de indígenas americanos se informa del significado de algunas palabras aborígenes que a veces se usan a contramano del mismo.

Arerunguá en charrúa significa "lugar de los que perduran" y curiosamente, en guaraní, "los recién llegados".

Los potreros de Arerunguá son la región de influencia del arroyo homónimo que nace en el departamento de Tacuarembó, atraviesa casi todo Salto, pasa por el arroyo Las Cañas y desemboca en el río Arapey.

Es una superficie de 181 mil hectáreas que se caracteriza por un ecosistema dominante de praderas naturales con una gran cantidad de especies.

Dicen historiadores uruguayos que es un sitio inexplicablemente olvidado teniendo en cuenta que fue epicentro de las luchas de José Gervasio de Artigas por la emblemática Provincia Oriental creada en 1815.

Allí, por estos tiempos, se ha desarrollado una experiencia de preservación del venado de campo, premiada por la fundación británica Withley Awards.

¿A qué viene todo eso?, se preguntará usted, leyendo Puntal.

Pues, a que en Arerunguá, en 1903, nació un tal Irineo Leguisamo. El Pulpo, "para servirle", diría él, supongo.

El eximio, el maestro, dirían los "nenes de la popular" en cualquier hipódromo de por estos lados.

Leguisamo compitió en hipódromos de Uruguay y Argentina como jinete durante 57 años, siendo obviamente uno de los más importantes representantes de ese rubro en el Río de la Plata.

Luego de consagrarse como uno de los mejores jinetes aprendices de Maroñas, Francisco Maschio lo trajo a correr a la Argentina, y debutó el 15 de agosto de 1922 en Palermo, perdiendo con la yegua Mina de Plata.

Cinco días más tarde lograría su primer triunfo en tierras argentinas montando a "Caid", del stud Atahualpa, que perteneció a la legendaria Juana Mautone (La Dama del Turf), y ganó el Gran Premio de Honor en el hipódromo de Palermo.

Estamos, entonces, a casi 98 años del debut del "Pulpo" en pistas nacionales.

De origen humilde, durante su infancia Leguisamo se dedicó a trabajar en labores agrícolas para ayudar a su madre y sus hermanas, desde los 9 años, a partir del fallecimiento de su papá.

Allí, en medio de sus trabajos, aprendió a montar, prácticamente cuando niño.

A la edad de 13 años y con 35 kilogramos de peso corrió su primera carrera como aprendiz en el hipódromo de Salto, montando a la yegua "Mentirosa", y resultó vencedor.

Más tarde consiguió otras victorias, lo que le posibilitó correr en Uruguayana, Brasil, con formidable éxito.

A la vuelta de Brasil, en 1919, su antiguo patrón lo llevó a correr a Maroñas, en las cercanías de Montevideo, sin obtener victorias.

Al no conseguir montas, pues a su preparador le habían quitado la licencia, partió a buscar suerte a la pista de Florida, en donde ganó varias carreras (hoy ese hipódromo se llama Irineo Leguisamo). Así puede volver a Maroñas.

Después de su primera victoria en Palermo, en 1922, Leguisamo lograría conquistar la primera de 14 estadísticas consecutivas, las que sumadas a las 7 que logró más tarde, constituyen hasta el día de hoy el récord de estadísticas logradas por un jinete en la Argentina, con 21.

Asimismo, Irineo Leguisamo ganó en 1935 la primera carrera de la historia del hipódromo de San Isidro en su inauguración.

En un momento se hace amigo de Carlos Gardel y corre el caballo del "Morocho del Abasto", llamado "Lunático", consiguiendo algunas victorias en 1927.

Modesto Papayero compuso en 1925 el tango "Leguisamo solo", popularizado por Gardel (sobre el mismo tema, Gardel grabó "Palermo" y "Por una cabeza").

También, Leguisamo es mencionado en la milonga de Francisco Canaro e Ivo Pelay, "Se dice de mí", grabado por Tita Merello.

Su mejor temporada fue la de 1944, en la cual ganó 144 carreras. ¡Qué extraordinario!

Ganó el Pellegrini en 10 oportunidades, el Gran Premio Jockey Club en 7 y consiguió 11 Copas de Oro y 18 Pollas de potrillos o potrancas.

En su carrera logró alrededor de 500 clásicos.

Y ahora lea bien: durante su vida deportiva corrió 12.700 carreras, logrando 3.200 triunfos en los hipódromos argentinos (Palermo y San Isidro) y 300 más en otros lugares de América.

Sus últimas carreras en Argentina las corrió montando a "Bablino" en Palermo y "Mac Honor" en San Isidro, en 1973.

Siga leyendo: en 1974, Leguisamo se retira del turf con un triunfo en Maroñas, montando a "Fortimbrás", a la edad de 70 años.

Considerado el mejor de todos por buena parte de la cátedra, Leguisamo falleció el 2 de diciembre de 1985 a los 82 años, en Buenos Aires.

En el año 2003, por decreto parlamentario, la escuela rural 38 de Areruguá pasó a llamarse Irineo Leguisamo.

Para los burreros, para los amantes del turf, digamos, este recuerdo tendrá un significado especial. Para los demás, es ahondar en el conocimiento de ese pequeño hombre que uno supone les hablaba a los oídos a los caballos y estos volaban cual "Pegaso" en la mitología griega (el caballo volador).

Alzan las cintas, parten los tungos, como saetas al viento veloz..., detrás va el Pulpo, alza la testa, la mano experta y el ojo avisor... ¡Leguisamo solo..., gritan los nenes de la popular..., Leguisamo solo... fuerte repiten los de la oficial...!