La mamá de Blas Correas, el adolescente asesinado de un balazo durante un control policial, en agosto de 2020 en la ciudad de Córdoba, y por cuyo crimen hay 13 efectivos sometidos a juicio, dijo ayer que en el organismo de Seguridad provincial "se creó un sistema de gente deshumanizada, con desamor por la vida", ya que "tuvieron la posibilidad de salvarlo y no lo hicieron".
"Es muy triste ver cómo actúa la policía, que en muchos de los casos son víctimas de un sistema que no funciona y a la gente buena también la van contaminando de a poco", dijo a Télam Soledad Laciar (44), madre de la víctima.
Y agregó: "Sé que es muy difícil cambiarlo pero no imposible y esa es mi lucha".
La mujer, quien concurre diariamente a las audiencias del proceso de enjuiciamiento que realiza en los tribunales ordinarios de la ciudad de Córdoba, reiteró que a su hijo Blas "lo dejaron morir" cuando el vehículo en que se movilizaba con sus amigos fue interceptado en la intersección de Chacabuco y Corrientes, luego de ser baleado cuando evadieron un control policial.
“Todavía respiraba. Estaba vivo. Sin embargo los policías ocuparon su tiempo en ver cómo inculpaban a los jóvenes en vez de salvarle la vida a Blas. Nadie lo atendió, nadie lo revisó. Lo dejaron morir", reprochó Soledad al rechazar los informes médicos que sostienen que en ese lugar ya estaba sin vida.
Por su parte, Camila Toci (19), una de las amigas que se movilizaba en el auto, había manifestado en este juicio que Blas respiraba, que estaba vivo y que los policías no lo atendieron a pesar del insistente pedido para que lo hagan.
Mientras tanto ayer se realizó la 12da. audiencia del debate luego del cuarto intermedio impuesto el 6 de octubre y se retomó la recepción de pruebas testimoniales.
Una de los testigos, Romina Laciar (40), tía de Blas, expuso ante los miembros del tribunal técnico de la Cámara 8va. del Crimen y del jurado popular que el crimen de su sobrino les "cambió a todos en la familia".
"Nos destruyó. Es mucho el sufrimiento y nada volvió a ser igual", expresó y agregó: "Blasito era la vida para mi mamá y mi papá. Tenía un vínculo muy especial."
La mujer señaló que su sobrino "merecía vivir y no le dieron esa oportunidad".

