En 2022, solo 2 de cada 5 personas activas tenían un empleo pleno de derechos en la Argentina

Cuál es la relación entre nivel educativo de la población e inserción laboral en el país el año pasado, este es uno de los interrogantes del estudio del ODSA-UCA sobre mercado laboral argentino

Los datos permiten confirmar que un mayor capital educativo mejora las oportunidades de acceso a un mejor empleo.

 

Desde hace mucho tiempo la economía argentina no garantiza un crecimiento estable y prolongado con pleno empleo de manera sostenible. Esto viene ocasionando un deterioro estructural significativo en materia de capacidades de desarrollo humano, bienestar económico e integración social. Este escenario llevó a los investigadores Nazarena Bauso y Rodrigo Jara Álvarez del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) a indagar las barreras estructurales que limitan a la población económicamente activa acceder a un empleo pleno, y que, al mismo tiempo, profundizan las brechas de desigualdad remunerativa entre los trabajadores.

En este sentido, cabe preguntarse sobre el modo y el sentido en que factores de tipo estructural condicionan la inserción laboral de manera vinculada o independiente de las credenciales educativas de la fuerza de trabajo.

1. ¿En qué medida la inserción laboral y la calidad del empleo depende del nivel educativo de la población ocupada de la argentina urbana en 2022?

2. ¿Qué efecto tiene el sector de inserción laboral sobre esa relación entre calidad del empleo y nivel educativo?

3. ¿Cómo impactan estos factores en la estructura distributiva de las remuneraciones laborales de la población ocupada de la argentina urbana en 2022?

El trabajo, publicado esta semana, se denomina “El mercado laboral argentino en 2022. Calidad de los empleos, nivel educativo de los/las trabajadores, sector de inserción y estructura distributiva”.

Educación y trabajo

Los datos permiten confirmar que un mayor capital educativo mejora las oportunidades de acceso a un mejor empleo y reduce el riesgo de desocupación. Sin embargo, la demanda de puestos de trabajo plenos deja sectores calificados y semi calificados en la precariedad. El 80% de las personas activas con nivel educativo alto (universitario completo o más) tienen un empleo pleno, en contraste al 41% de los que tienen nivel educativo medio y el 15% de los que tienen nivel educativo bajo. Sin embargo, el mercado laboral argentino tiene una alta predominancia de empleos de mala calidad. En 2022, solo 2 de cada 5 personas que se encuentran activas tienen un empleo pleno de derechos en la Argentina.

En términos de brechas de ingresos laborales, el capital educativo es también un factor determinante de mejor remuneración, pero también depende de la calidad del empleo alcanzada. Los que poseen un empleo pleno ganan un 45% más que la media de la población económicamente activa mientras que quienes poseen un subempleo inestable ganan un 60% menos. Pero los diferenciales educativos tienen mayor efecto discriminador sobre los ingresos en aquellos que acceden a un empleo pleno o a un empleo precario. En los que acceden a un subempleo inestable el capital educativo no juega un papel importante en términos de diferenciales remunerativos. Con el propósito de especificar estos hallazgos, cabe observar el efecto de los distintos sectores de inserción laboral en la misma: sector público, sector privado formal y sector micro informal.

Sector público

Al recortar el análisis sólo para los ocupados en el sector público, la relación entre capital Educativo y calidad de los empleos se hace todavía más marcada, en favor de estos trabajadores. En un primer lugar, se destaca el hecho de que en el sector público el porcentaje de empleo pleno de los que tienen nivel educativo alto es del 95,6%, reduciéndose al 72,5% en los que tienen nivel medio y al 30% en el nivel bajo. Sin embargo, el 26% de personas ocupadas en el sector público tienen un subempleo inestable, principalmente compuesto por personas con nivel educativo bajo. Esto se debe en gran medida a los beneficiarios de programas con contraprestación laboral. La tendencia es que a mayor educación, mayor remuneración dependiendo el tipo de empleo. A mayor nivel educativo mayor es la remuneración dentro del sector público. Los que poseen empleo precario en el sector público ganan apenas 5 p.p. por arriba de la media general, mientras que los que poseen subempleo inestable pierden aprox. 60 p.p.. El tener un título universitario aumenta los diferenciales remunerativos. Los ocupados de este sector que poseen un empleo pleno o un empleo precario, y tienen un nivel educativo alto tienen un 71% y 67% más de ingresos que la media de ingresos general. En cambio, en los que poseen un subempleo inestable, las credenciales juegan un efecto negativo, teniendo menores ingresos.

Sector privado

Al interior del sector privado, vemos que más del 80% de los ocupados con nivel educativo alto y medio poseen empleos plenos. En el caso de aquellos con nivel educativo bajo, si bien vemos que la anterior tendencia no se replica, igualmente el 50% de los mismos tienen empleo pleno. Si bien adquirir mejores calificaciones educativas aumenta las chances de tener un empleo pleno – y esto lo vemos reflejado con el 85,9% de los activos con alto nivel educativo con empleo pleno-, igualmente en este sector todavía hay un porcentaje significativo de activos que se desarrollan en empleos de inferior calidad en los niveles instructivos más bajos.

En cuanto a las brechas de ingreso de este sector con respecto a la media de ingreso laboral refuerza la tendencia de que a mayor educación, mayor remuneración dependiendo el tipo de empleo. Los trabajadores del sector privado con un empleo pleno tienen un ingreso de 55 p.p. por arriba de la media de ingresos laborales mientras aquellos con subempleo pierden 54 p.p. por abajo de la media. Los trabajadores en el sector privado con empleo pleno y nivel educativo alto tienen un ingreso 85% por arriba de la media general de sus pares, y aquellos con empleo precario, pero con nivel educativo alto un 57% por arriba de la misma.

Sector micro-informal

Se vislumbra que un mayor capital educativo no mejora las oportunidades de acceso a un mejor empleo. De los ocupados que se desempeñan en el sector micro-informal la mayoría se encuentra en empleos de baja calidad: el 45% en empleo precario y el 38,6% en subempleo inestable. A penas un 15% de los trabajadores de este sector tienen un empleo pleno. El 81% de los que tienen un nivel educativo medio y el 93% de los que tienen nivel educativo bajo se desempeñan esencialmente en empleos precarios o en subempleos inestables. En cambio, aquellos con nivel educativo alto, el 48,5% tiene un empleo pleno. La tendencia es que no se mantiene la relación original: mayor educación no produce un aumento significativo de la remuneración. Los activos del sector micro-informal con empleo plenos tienen un ingreso un 13% por arriba de la media poblacional (aquellos que tienen un empleo pleno y nivel instrucción alta, llega a ser un 31% por arriba de la media), mientras que aquellos con empleo precario un 12% por debajo de la media, y, en cambio, los subempleados inestables cobran un 63% menos que la media.

En conclusión, en términos generales existe una fuerte relación entre el nivel educativo alcanzado y la calidad de los empleos, lo que implica que a mayor cantidad de años de educación de la fuerza de trabajo mayor es la posibilidad de acceso a un empleo pleno de derechos, con mayores remuneraciones y mejores condiciones de trabajo.

Por Fernanda Bireni