Un domingo loco: casi 40°, tormenta, algo de alivio, más calor y lluvia
Ya desde temprano el domingo mostró sus cartas y se supo que iba a ser una jornada agobiante, con máximas que iban a estar cerca de los 40° y una inestabilidad que prometía alguna tormenta en las primeras horas de la tarde y una segunda versión en horas de la noche. Todo había comenzado con Río Cuarto dentro del alerta naranja por altas temperaturas, como buena parte del país.
Pero fue un día loco porque cuando el termómetro escaló hasta los 38° con una térmica algo superior, los truenos se adueñaron de una siesta en la que no se movía una hoja. Era una tórrida jornada en la que los aires acondicionados y los ventiladores no daban abasto.
Primero fueron unas cuantas nubes oscuras e inconexas que se hicieron sentir. Pero luego el frente quedó conformado y comenzó la lluvia tímidamente. Fue cuando flotó en los primeros centímetros de la superficie un vapor que era el resultado de las gotas que caían en un piso hirviendo. Le costó bajar la temperatura. Ya en ese momento -a las 15:23 de la tarde- el Servicio Meteorológico Nacional había emitido un alerta para Calamuchita y Río Cuarto en la que advertía por “tormentas fuertes con lluvias intensas y caída de granizo”.
Luego de un rato de precipitaciones, que poco antes de las 17 ya se habían hecho intensas en el centro de la ciudad -aunque no con granizo- y obligaron a los valientes que caminaban por la zona a echar mano de paraguas, finalmente el termómetro cedió. Quienes hasta las 15 estuvieron en el río habían abandonado el aire libre por precauciones; al menos en su mayoría. Pero luego de las 17, cuando las lluvias comenzarona dejar su lugar al sol nuevamente, el termómetro revirtió su marcha y comenzó el ascenso nuevamente. Volvió hasta los 33°, y entonces la jornada fue otra vez escenario de pileta, aires acondicionados y río nuevamente.
Fueron en definitiva pocos milímetros los que se registraron en la ciudad y eso impidió el quiebre de la temperatura.
En el campo
Más allá de los límites de la ciudad, los sectores productivos también esperaban el fin de la ola de calor que se extendió durante buena parte de la semana y que se sumó a varios días sin precipitaciones importantes, en el marco de una sequía que se tomó vacaciones en la segunda mitad de enero y el arranque de febrero, cuando hubo aportes de lluvias importantes. Pero antes y después, el déficit hídrico dominó la campaña gruesa que atraviesa un contexto muy difícil, especialmente en el este provincial, Santa Fe, Entre Ríos, parte de Buenos Aires y La Pampa. Hacia el oeste cordobés hubo algo más de precipitaciones, pero nada que pueda entenderse como “sobrante”. Es más, muchos productores publicaban ayer en sus redes sociales la necesidad de nuevas lluvias para contrarrestar el fuerte impacto de las altas temperaturas y mostraban imágenes de cultivos a punto de perderse.
El propio presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, David Tonello, replicó el pronóstico para los próximos días en el que se observaban posibilidades de tormentas para mañana con un texto: “Cada vez más lejos. Esta no se puede errar. En pleno consumo. Si falla la cosa se va a poner fea”, vaticinó.
Es lo que sienten buena parte de los productores porque los cultivos -tanto maíz como soja- atraviesan momentos de definiciones, y un aporte oportuno de agua puede hacer que el rendimiento final mejore. Son los cultivos tardíos, porque los sembrados en el comienzo de la primavera fueron en su mayoría golpeados de manera irreversible por la falta de agua.
En ese marco, las lluvias registradas ayer por la tarde fueron claramente insuficientes para revertir la situación de escasez, pero las expectativas están puestas en que el pronóstico de los próximos días acerque nuevas tormentas.
Un pronóstico que anticipa baja de las máximas y probabilidad de precipitaciones
La buena noticia podría ser que las temperaturas máximas bajarán al menos un escalón en la jornada de hoy y en el resto de la semana, luego de una seguidilla de marcas por encima de los 35 grados con el pico de ayer que se acercó a los 40°, un valor que no alcanzó porque intervino una tormenta oportuna que al menos sirvió para frenar el ascenso del termómetro.
Según los datos del Servicio Meteorológico Nacional, hoy y mañana habrá máximas de 31° pero el miércoles escalaría a los 36°. Sería sólo un día, porque luego el pronóstico da valores por debajo de los 30°.
Uno de los puntos distintivos de las previsiones meteorológicas es que para el sábado se espera una mínima que apenas se sostendrá en las dos cifras: 11°.
Será el resultante de una baja que se irá dando a partir del jueves en los valores térmicos: para ese día la máxima está prevista en 29°, pero al día siguiente sería de 24° que quedaría de antecedente para que la mínima del amanecer siguiente sea baja.
En cuanto a precipitaciones, las previsiones dan posibilidades hasta el mediodía de hoy y luego alguna baja probabilidad para las primeras horas del jueves. No mucho más.
