Una casa con carácter que se abre a la intimidad del jardín
Con la premisa de diseñar una vivienda de uso permanente para cuatro habitantes emplazada en un barrio residencial de Rio Tercero, un estudio de esa misma ciudad proyectó una casa de 291 m2 con el desafío de “lograr adentrarse en lo profundo de los hábitos, las necesidades y aspiraciones personales de los usuarios, para luego intentar moldear una expresión física que tenga relación emocional con la familia que vivirá dentro, conectándose y combinándose”.
Juan Clemente, integrante de la oficina de arquitectura Karlen + Clemente, de esa misma ciudad cordobesa, explicó a Puntal ADC que respecto del concepto arquitectónico buscado al momento de pensar el proyecto que “la base creativa se nutre de la correcta incorporación de restricciones, nacidas de interrogantes explorados profundamente con nuestros clientes”.
“Consideramos necesario salir de la especificidad del problema, en este caso, ‘construir una casa’, a la inespecificidad de la pregunta, sabiendo que la duda es el territorio donde podemos encontrar respuestas originales que tengan algún valor para el proyecto. Entendemos que este espacio para la interrogación es, en sí, parte del acto creativo, y son estos intercambios de preguntas los que nos permiten discernir entre fuerzas que muchas veces son opuestas”, señaló el arquitecto Clemente.
Para añadir: “El desarrollo de esta etapa irá fijando un conjunto de parámetros, algunos de ellos físicos, que ayudan a discriminar lo conveniente de lo que no lo es, y cuya conclusión establece cuestiones concretas y medibles. Para ello, desde nuestro estudio, intentemos abordar cada proyecto desde la interpretación de tres variables disparadoras que irán siendo sintetizadas en una respuesta única, de forma práctica, concreta y, en la medida de nuestras posibilidades, artística. Estas variables fundamentales a cuestionar son el medio, el uso y el carácter”.
“El medio”
El terreno posee una forma primordialmente rectangular, con frente orientado al norte, de mediana superficie y cuyo código de edificación exige retiros en todas las caras del terreno, en diferentes proporciones.
“Dentro de las premisas de implantación, los comitentes deseaban contar con la mayor superficie posible de patio privado posterior, pegando y cerrando la arquitectura sobre el retiro mínimo edificable hacia el frente”, describió. Funcionalmente, el proyecto se encuadra dentro de la tipología de vivienda unifamiliar y alberga un estar-comedor-cocina unificada, tres dormitorios, doble garaje y dependencias y servicios correspondientes.
“Considerando la necesidad de lograr una amplia superficie verde propia, decidimos organizar la función en dos plantas, ordenando las privacidades por niveles: en el nivel inferior, fueron dispuestos los usos exclusivamente sociales y de servicios, mientras que en el superior se desarrolla el área nocturna con un gran balcón de expansión hacia el frente que permite disfrutar del paisaje urbano que lo rodea y captar el asoleamiento del norte”, relató el profesional.
Sobre la calle se encuentran los ingresos vehiculares y peatonales respectivamente, retirados solo por exigido por normativa y permitiendo el estacionamiento de vehículos. Dentro del hall principal se destaca el núcleo de circulación vertical y, armados en tira aprovechando todo el ancho posible del terreno, el área social de cocina-comedor-estar que se abre a una galería con visuales hacia el patio. En planta alta son dispuestas dos habitaciones con baño, y suite principal con vestidor y baño privado.
“Uso y carácter”
“Estéticamente, tratamos de lograr formas austeras, puras y claras, que jugaran con la luz y la noción de gravedad, trabajando por oposición de planos materiales ciegos de hormigón en el nivel inferior, mientras que en el superior se apoya un volumen revocado blanco, socavado por zonas de transparencias donde es necesario dar apertura”, dijo el representante de la oficina de arquitectura Karlen + Clemente.
Y agregó: “Como resultado, la vivienda se muestra pesada en su fachada de frente producto del juego con la gravedad de la caja ciega que soporta el garaje y el hall de ingreso, mientras que, en su cara posterior, se abre completamente al patio, buscando resaltar su carácter horizontal y conectando con las zonas verdes”.
Los materiales fueron escogidos para resaltar el contraste entre ambas plantas: se optó por la sensación pétrea y bajo mantenimiento del hormigón a la vista encofrado con tablas horizontales en planta baja, mientras que la planta superior fue ejecutada en mampostería revocada en blanco, otorgando macicez y uniformidad, “socavada” por amplias carpinterías de vidrio en PVC símil madera.
Javier Borghi