Río Cuarto
Una empleada confirmó que la directora maltrató a los niños
Se suman testigos a la causa contra el jardín maternal Huellitas del Alma, que fue clausurado por 60 días y que está en manos de la Fiscalía. Ayer el personal de Edecom volvió a fijar la faja de seguridad que había sido removida durante la tarde.
“Un mes estuve trabajando y dejé por actitudes de la directora hacia los niños”, dice una exempleada del jardín maternal Huellitas del Alma, ubicado en Banda Norte, que fue clausurado el viernes por denuncias contra la responsable del establecimiento.
“Había un niño con discapacidad motriz y de aprendizaje y un día la directora lo empujó, cayó al piso y de suerte no pegó la cabeza contra una de las mesas”, añadió la testigo. “Ella quería poner límites de esa manera. El nene se largó a llorar, vino y me abrazó. Ella se fue y yo me quedé shockeada y no sabía qué hacer”, precisó.
En total había 10 niños, de 11 meses a 3 años, cuatro en el turno de la mañana y 6 a la tarde.
“Cuando empecé a trabajar, ella nos quería enseñar que nosotros peguemos también: un chirlo en la mano, en la boca”, dijo.
“Otra vez -contó la joven- salí a entregar un nene a su papá, que lo había ido a buscar, y cuando regresé había quedado otro nene adentro y estaba llorando como de dolor. La directora me dijo que había estado tocando el enchufe -para justificarse-. Sabemos que los pellizcaba, les hacia calzadas, les pegaba con juguetes”, señaló afligida.
En el jardín maternal Huellitas del Alma trabajaban hasta hace quince días dos profesoras y dos auxiliares. En otras oportunidades se han hecho denuncias, pero sin efecto, hasta que esta última vez las maestras y un grupo de seis padres pudieron exponer lo que pasaba ante la Subsecretaría de Educación y ante la Justicia y lograron la clausura del lugar.
Luego de la reunión entre las maestras y los padres, una mamá dejó traslucir que le parecía raro que las docentes rotaran con tanta frecuencia por el lugar. “Nosotros queríamos denunciar y que se clausurara el jardín porque, si no, iban a seguir pasando niños”.
Según comentó esta testigo, desde el Municipio algo se sospechaba porque habían recibido otras quejas. “La directora, según ella, es enfermera. Pero para funcionar había puesto el nombre de una de las profesoras”, explicó a Puntal.
“Fuimos a una comisaría de Banda Norte pero no la quisieron tomar porque los niños no presentaban lesiones. Fuimos a consultar a la Defensoría del Pueblo y nos dijeron que sí nos tenían que tomar la denuncia y ahí volvimos y la dejamos asentada. Una de las profesoras fue la denunciante y las otras salimos como testigos”, contó.
El día que efectuaron la denuncia no fueron a trabajar y al día siguiente tampoco volvieron. La causa está siendo investigada por la fiscalía a cargo de Daniel Miralles, quien continuaba receptando testimonios antes de realizar una imputación, mientras que el jardín fue clausurado por 60 días.
Levantaron la faja de clausura
El jardín maternal Huellitas del Alma fue clausurado el viernes por 60 días, a causa de una denuncia contra vulneración de los derechos de los niños y niñas que asistían. En la tarde de ayer, personal policial, del Edecom y de la Subsecretaría de Educación se llegó al lugar porque la faja de clausura había sido removida y la colocaron nuevamente en la puerta del frente del establecimiento, debajo del cartel con el nombre.
Desde el Municipio aseguran que Huellitas del Alma es uno de los 38 establecimientos habilitados que funcionan en la ciudad. Un registro único de centros infantiles privados, creado por ordenanza en 2017, está disponible para ser consultado en la Subsecretaría de Educación, según informaron, aunque aún no fue publicado en la página oficial del gobierno municipal, tal como establece el artículo 12 de la ordenanza que lo creó hace dos años: “El registro será de consulta pública, gratuita y deberá incluirse en la página oficial del gobierno de la ciudad de Río Cuarto”, dice la norma.
Uno de los aspectos que generaron controversia en un principio es que la persona que está al frente del establecimiento no es una maestra, sino que se trataría de una enfermera que nombró a una profesora como responsable del lugar, tal como exige la ley: “Quien conduzca la institución, como así también personal a cargo de grupos, deberá poseer título docente con reconocimiento oficial en educación preescolar”.
Controles periódicos
Respecto de los controles que ejerce el Municipio, desde el jardín Santa Inés contaron a Puntal que todos los meses reciben una inspección del personal de la Subsecretaría de Educación, que solicita nombre completo, DNI, título habilitante y libreta sanitaria de todas las maestras que están frente a un aula, así como también las constancias de seguro de accidentes personales, servicio de emergencias y desinfección.
“Me sorprendió mucho que surgiera esta situación acá, en una ciudad chica, porque son muy exhaustivos los controles para estar a cargo de niños. Yo pongo las manos en el fuego por las profesoras que trabajan conmigo, pero hay cuestiones que no se pueden controlar”, afirmó Mariela Paglialunga, licenciada en Educación Inicial y directora del jardín maternal Santa Inés.
Acerca de la denuncia conocida por el maltrato contra niños y niñas, opinó: “Es tremendo”.
“Sé de casos de jardines en que hay maestras que prestan el nombre pero no son las dueñas. Yo creo que pedir el título le corresponde a la Municipalidad, no nos corresponde a los padres como usuarios, porque entendemos que cuando llegamos a un jardín habilitado es porque el Estado se encargó de verificar que cumple con la normas”, subrayó.
Paglialunga reiteró: “Sé que hay jardines en los que la directora no es docente y hay maestras a cargo que no tienen título habilitante, porque hacen prácticas acá y están al frente de salas en otros lugares. Por supuesto que no es lo mismo pagarle a alguien que tiene título que a quien se está formando, entonces creo que habría que ser más exhaustivos en ese control para que la docente que esté al frente de la sala tenga el título con ella, porque a la hora de una inspección se pueden mostrar otros títulos que no sean de las personas que efectivamente están trabajando. A eso yo lo fui aprendiendo en estos 15 años y es una situación injusta para los que venimos trabajando en regla”.
Además, detalló que en su espacio hay 16 cámaras de seguridad habilitadas que graban todo lo que sucede durante el día y que generan un respaldo en caso de alguna denuncia o consulta por parte de las familias.
-¿Qué recomendaciones les darías a las familias al momento de escoger un jardín maternal?
-Yo apuesto al vínculo de confianza que pueden establecer los padres con las personas que atienden diariamente a sus hijos, el vínculo que se crea al momento de entregar al niño, de recibirlo, creo que hay que observar el vínculo amoroso que se crea entre la familia y la institución. Los papás tienen que ver la cuestión académica a la hora de elegir un jardín, que, si bien no te da la seguridad al 100%, es en el vínculo diario en el que nos tenemos que respaldar.
Acompañamiento
La subsecretaria de Género, Niñez, Adolescencia y Familia, Ana Medina, confió a este medio que “no se han presentado denuncias de este tipo en el transcurso de estos últimos 3 años”.
A su vez, puntualizó: “Los padres son los adultos responsables inmediatos de los niños y niñas, por lo que es fundamental que ese adulto tome la primera medida de protección y realice la denuncia. Si no conoce qué hacer, estamos los organismos de estas características para acompañar y asesorar”.
“Había un niño con discapacidad motriz y de aprendizaje y un día la directora lo empujó, cayó al piso y de suerte no pegó la cabeza contra una de las mesas”, añadió la testigo. “Ella quería poner límites de esa manera. El nene se largó a llorar, vino y me abrazó. Ella se fue y yo me quedé shockeada y no sabía qué hacer”, precisó.
En total había 10 niños, de 11 meses a 3 años, cuatro en el turno de la mañana y 6 a la tarde.
“Cuando empecé a trabajar, ella nos quería enseñar que nosotros peguemos también: un chirlo en la mano, en la boca”, dijo.
“Otra vez -contó la joven- salí a entregar un nene a su papá, que lo había ido a buscar, y cuando regresé había quedado otro nene adentro y estaba llorando como de dolor. La directora me dijo que había estado tocando el enchufe -para justificarse-. Sabemos que los pellizcaba, les hacia calzadas, les pegaba con juguetes”, señaló afligida.
En el jardín maternal Huellitas del Alma trabajaban hasta hace quince días dos profesoras y dos auxiliares. En otras oportunidades se han hecho denuncias, pero sin efecto, hasta que esta última vez las maestras y un grupo de seis padres pudieron exponer lo que pasaba ante la Subsecretaría de Educación y ante la Justicia y lograron la clausura del lugar.
Luego de la reunión entre las maestras y los padres, una mamá dejó traslucir que le parecía raro que las docentes rotaran con tanta frecuencia por el lugar. “Nosotros queríamos denunciar y que se clausurara el jardín porque, si no, iban a seguir pasando niños”.
Según comentó esta testigo, desde el Municipio algo se sospechaba porque habían recibido otras quejas. “La directora, según ella, es enfermera. Pero para funcionar había puesto el nombre de una de las profesoras”, explicó a Puntal.
“Fuimos a una comisaría de Banda Norte pero no la quisieron tomar porque los niños no presentaban lesiones. Fuimos a consultar a la Defensoría del Pueblo y nos dijeron que sí nos tenían que tomar la denuncia y ahí volvimos y la dejamos asentada. Una de las profesoras fue la denunciante y las otras salimos como testigos”, contó.
El día que efectuaron la denuncia no fueron a trabajar y al día siguiente tampoco volvieron. La causa está siendo investigada por la fiscalía a cargo de Daniel Miralles, quien continuaba receptando testimonios antes de realizar una imputación, mientras que el jardín fue clausurado por 60 días.
Levantaron la faja de clausura
El jardín maternal Huellitas del Alma fue clausurado el viernes por 60 días, a causa de una denuncia contra vulneración de los derechos de los niños y niñas que asistían. En la tarde de ayer, personal policial, del Edecom y de la Subsecretaría de Educación se llegó al lugar porque la faja de clausura había sido removida y la colocaron nuevamente en la puerta del frente del establecimiento, debajo del cartel con el nombre.
Desde el Municipio aseguran que Huellitas del Alma es uno de los 38 establecimientos habilitados que funcionan en la ciudad. Un registro único de centros infantiles privados, creado por ordenanza en 2017, está disponible para ser consultado en la Subsecretaría de Educación, según informaron, aunque aún no fue publicado en la página oficial del gobierno municipal, tal como establece el artículo 12 de la ordenanza que lo creó hace dos años: “El registro será de consulta pública, gratuita y deberá incluirse en la página oficial del gobierno de la ciudad de Río Cuarto”, dice la norma.
Uno de los aspectos que generaron controversia en un principio es que la persona que está al frente del establecimiento no es una maestra, sino que se trataría de una enfermera que nombró a una profesora como responsable del lugar, tal como exige la ley: “Quien conduzca la institución, como así también personal a cargo de grupos, deberá poseer título docente con reconocimiento oficial en educación preescolar”.
Controles periódicos
Respecto de los controles que ejerce el Municipio, desde el jardín Santa Inés contaron a Puntal que todos los meses reciben una inspección del personal de la Subsecretaría de Educación, que solicita nombre completo, DNI, título habilitante y libreta sanitaria de todas las maestras que están frente a un aula, así como también las constancias de seguro de accidentes personales, servicio de emergencias y desinfección.
“Me sorprendió mucho que surgiera esta situación acá, en una ciudad chica, porque son muy exhaustivos los controles para estar a cargo de niños. Yo pongo las manos en el fuego por las profesoras que trabajan conmigo, pero hay cuestiones que no se pueden controlar”, afirmó Mariela Paglialunga, licenciada en Educación Inicial y directora del jardín maternal Santa Inés.
Acerca de la denuncia conocida por el maltrato contra niños y niñas, opinó: “Es tremendo”.
“Sé de casos de jardines en que hay maestras que prestan el nombre pero no son las dueñas. Yo creo que pedir el título le corresponde a la Municipalidad, no nos corresponde a los padres como usuarios, porque entendemos que cuando llegamos a un jardín habilitado es porque el Estado se encargó de verificar que cumple con la normas”, subrayó.
Paglialunga reiteró: “Sé que hay jardines en los que la directora no es docente y hay maestras a cargo que no tienen título habilitante, porque hacen prácticas acá y están al frente de salas en otros lugares. Por supuesto que no es lo mismo pagarle a alguien que tiene título que a quien se está formando, entonces creo que habría que ser más exhaustivos en ese control para que la docente que esté al frente de la sala tenga el título con ella, porque a la hora de una inspección se pueden mostrar otros títulos que no sean de las personas que efectivamente están trabajando. A eso yo lo fui aprendiendo en estos 15 años y es una situación injusta para los que venimos trabajando en regla”.
Además, detalló que en su espacio hay 16 cámaras de seguridad habilitadas que graban todo lo que sucede durante el día y que generan un respaldo en caso de alguna denuncia o consulta por parte de las familias.
-¿Qué recomendaciones les darías a las familias al momento de escoger un jardín maternal?
-Yo apuesto al vínculo de confianza que pueden establecer los padres con las personas que atienden diariamente a sus hijos, el vínculo que se crea al momento de entregar al niño, de recibirlo, creo que hay que observar el vínculo amoroso que se crea entre la familia y la institución. Los papás tienen que ver la cuestión académica a la hora de elegir un jardín, que, si bien no te da la seguridad al 100%, es en el vínculo diario en el que nos tenemos que respaldar.
Acompañamiento
La subsecretaria de Género, Niñez, Adolescencia y Familia, Ana Medina, confió a este medio que “no se han presentado denuncias de este tipo en el transcurso de estos últimos 3 años”.
A su vez, puntualizó: “Los padres son los adultos responsables inmediatos de los niños y niñas, por lo que es fundamental que ese adulto tome la primera medida de protección y realice la denuncia. Si no conoce qué hacer, estamos los organismos de estas características para acompañar y asesorar”.