Unión de Santa Fe cumplió años el último 15 de abril. En la previa de sus 114 años de vida le ganó a Boca en el estadio que lleva el nombre de la fecha de fundación.
Fernando Husef Alí es el goleador histórico del club con 85 tantos, en casi diez años vistiendo los colores del Tatengue. En diálogo con él, contó lo siguiente:
-Parte de esa historia tiene que ver con ser el goleador histórico del club con 85 goles, ¿qué significa para usted?
-Yo tuve un paso primero de cuatro años y medio y después el segundo de cinco, es decir que casi diez años en el club donde tuve la suerte de jugar 347 partidos y, como decís, ser el máximo goleador, para mó es sentirme parte del club y un orgullo.
-En el Nacional 79 estuvieron a un paso de ser campeones (Unión quedó segundo detrás de River), ¿qué les faltó?
-Lo hablamos siempre con los muchachos, ese equipo se formó en una pretemporada en Puerto Madryn en el año 1978, un equipo que era medio corto pero nos servíamos mucho de los chicos de inferiores que nos daban siempre una mano. Jugamos casi todos en el 78, 79 y 80, esos tres años creo que fueron los más importantes de la historia del club.
-Les pasó lo mismo que a Talleres de Córdoba en el año anterior de no perder finales pero sí ser derrotados por el gol de visitante (las finales fueron 1 a 1 en Santa Fe y 0 a 0 en el Monumental).
-Yo creo que en ese momento no nos dábamos cuenta de lo que dejábamos de ganar. Nos pareció injusto cómo se resolvió ese campeonato porque se podía haber jugado un tercer partido de desempate, pero lamentablemente el reglamento era sí y River fue campeón. Como lo decís, nosotros no perdimos ninguna de las finales.
-Después de Unión hubo un paso por Valladolid en España, ¿con que fútbol español se encontró?
-Eso fue en el 81 de jugar en Valladolid, una experiencia maravillosa, prácticamente dos años ahí con un muy buen año el primero, no tanto el segundo porque no tuve continuidad, había problemas con el cupo de extranjeros y el club se reforzó con más extranjeros. Entonces no podía jugar mucho, no tuve mucha participación y decidí volverme.
-Vuelve a un Vélez con grandes figuras como Bianchi, Beto Alonso, Lorenzo como entrenador.
-Para mí fue increíble, ser dirigido por Lorenzo en primer término y, como bien decís, con jugadores de renombre y una calidad impresionante. Atajaba Pumpido, jugaban el Gato Bujedo, Vanemerak; Ischia y Alonso eran el medio campo. Después adelante estaban Bianchi y Comas, además de Larraquy, Killer. Era, la verdad, muy bueno estar en ese grupo con esos jugadores, fue otra experiencia maravillosa.
-¿Qué era Bianchi como jugador?
-Lo que demostró siempre, un tipo que estaba en el área y todas las que venían las mandaba a guardar. Recuerdo también de un tercer arquero que iba apareciendo que era el Mono Navarro Montoya. Bianchi fue un grande siempre, lo demostró acá, en Francia, todo lo que pasaba lo mandaba adentro.
-¿Su puesto era de centrodelantero o jugar más en alguna de las puntas?
-En mis inicios fui centrodelantero, me gustó el gol siempre. Incluso cuando vine a San Lorenzo, jugué algunos partidos de nueve en la reserva. Después cuando vine al sur (en 1975 jugó en Huracán de Comodoro), empecé a jugar por derecha y cuando vine a Unión me encariñé con las dos puntas. Me sentía mucho más cómodo por izquierda porque, a pesar de manejar las dos piernas, siempre que enganchaba para adentro mi perfil era mejor, para pegarle y tenía más facilidades por ese sector.
-Fue compañero en ese Unión de un riocuartense como el Flaco Pitarch. ¿cómo lo recuerda?
-El Flaco era un tipo excelente, yo había sido compañero de él en San Lorenzo. Hablaba permanentemente, adentro de la cancha hablaba con el árbitro, con los compañeros, con el rival. Hace unos días nos cruzaron en una radio de Santa Fe, hacía mucho que no hablábamos, me dio una alegría muy grande. Aparte de su calidad como jugador, es un tipo espectacular como persona.
-Fue ayudante de campo muchos años de Pumpido y en 2002 lograron la Libertadores, última del fútbol paraguayo.
-Nosotros tuvimos un reto muy grande, porque nos íbamos de Unión y lo hacíamos en un grande de Sudamérica, que ya tenía dos Libertadores conseguidas (1979 y 1990). Al principio fuimos algo resistidos por la gente y seis meses después éramos campeones de la Copa. Demostramos que sí estábamos preparados.
-La intercontinental fue con un Real Madrid galáctico, en el resultado no hubo tanta diferencia (ganó 2 a 0 el Merengue con goles de Ronaldo y Guti)
-Fue un partido en el que si te ponés a repasarlo, con los nombres que tenían, era un equipo impresionante, tuvimos una chance de arranque que dio en el palo, si lo hacíamos podíamos darle batalla hasta el final en Yokohama.
-Hoy le toca ser concejal en Santo Tomé, ¿cómo es esa faceta?
-Empecé hace cinco o seis años a militar, siempre hablaba y charlando con amigos, mi familia y mi hijo, además del incentivo de Miguel Del Sel para que salte el mostrador y esté en el otro lado, digamos. Creo que es una función hermosa, bárbara, te sentís reconfortado cuando podés brindarles a los vecinos la solución a sus problemas. Tengo la posibilidad de charlarlo permanentemente con la gente, se mezcla el fútbol ahí, Unión y Colón, pero gracias a Dios siempre he sido muy respetuoso de la gente de Colón, así que a todos los barrios donde voy siempre me tratan igual.

