Fuerte deterioro de las condiciones actuales de los productores del agro
La Universidad Austral emitió ayer su habitual informe sobre la confianza de los productores y en un contexto de fuerte incertidumbre productiva por la sequía, y política por las elecciones, no sorprendió que el resultado haya mostrado una brusca caída. Sin embargo, sí llamó la atención que sea el peor registro sobre las condiciones presentes desde que esa casa de altos estudios realiza el relevamiento.
El denominado Ag Barometer Austral en enero 2023, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, alcanzó un valor de 68 puntos en la confianza de los productores agropecuarios y es de los más bajos de su historia. Pero puntualmente el Índice de Condiciones Presentes marca su caída más drástica y el valor de 38 es el más bajo registrado desde que comenzó a medirse en octubre 2018. Si se lo compara en términos interanuales con enero 2022 (94) la caída es del 59%.
“Los valores son similares a los de mediados de 2020, donde una serie de factores políticos e institucionales, como la intervención fallida a Vicentin, impactaban en forma muy negativa en el ánimo de los productores”, explica Carlos Steiger, uno de los autores del informe.
En lo referido a las expectativas del sector agropecuario en los próximos 12 meses, un 49% piensa que el sector va a estar en una situación peor que la actual, con una sensación de marcado pesimismo, “aunque con un cierto dejo de esperanza por la mejora en las variables climáticas y eventuales cambios en las políticas dirigidas al sector”, suma Steiger. Aun así, no alcanza a compensar la gran caída en la situación presente.
Steiger, quien además es director de la Maestría en Agronegocios de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, ahonda sobre las causas que generan este pesimismo: “72% de los productores manifiestan estar financieramente peor que un año atrás”. Comparada con la del año anterior, implica una caída del 50% y se la ubica como la más baja de toda la historia.
Uno de los factores es el fracaso de la cosecha de trigo, dado que en la campaña 2022/23 se produjeron 11 millones de toneladas, frente 24 millones de toneladas de la campaña 2021/22. “Esta caída ya es definitiva, y hay que sumar los daños prácticamente irreversibles a los cultivos de maíz temprano y soja de primera”, agrega.
Steiger resalta el “enorme” impacto negativo en los flujos de fondos de los productores: “Los resultados de la campaña de trigo generaban recursos para financiar la cosecha gruesa y esperar luego las ventas de maíz y soja para cancelar los compromisos adquiridos. Y, eventualmente, guardar la soja como instrumento para preservar el capital, como defensa ante una inflación fuera de control”.
El otro índice que muestra una caída de gran magnitud es el de “Oportunidad para realizar inversiones”. En este año que recién comienza, un 79% de los productores manifiesta que es un mal momento para realizar inversiones en activos fijos/hacienda vacuna. El valor de 41 puntos representa una caída de más del 60% con relación a enero 2022 que fue 119 (el pico más alto registrado). El impacto adverso del clima en los cultivos se evidencia en un 86% de los productores, que manifiestan que tendrá efectos muy desfavorables (49%) y desfavorable (37%). El maíz temprano y la soja de primera son los cultivos que presentan el mayor daño.