La Universidad achica inversiones para cubrir los costos operativos
La Universidad Nacional de Río Cuarto ajusta gastos para garantizar el funcionamiento cotidiano, a partir de la suba de costos por la inflación de este año y el atraso en el envío de fondos. Es decir que hoy se financia gracias a esa reasignación de recursos. A todo esto, se espera que la Nación defina el crédito de la casa de altos estudios para estos últimos meses de 2022.
El secretario general de la institución, Enrique Bergamo, explicó que suspendieron por el momento algunas inversiones para hacer frente a obligaciones como servicios públicos y pagos a proveedores. En este sentido, reconoció que la coyuntura afecta el funcionamiento cotidiano de la UNRC.
“Estamos complicados por el lado de lo que es crédito universitario, porque no tenemos hoy un decreto que establezca cuál es el monto que vamos a tener disponible, en el marco de esta situación de no tener aprobado el presupuesto nacional. Seguimos funcionando con la reconducción del presupuesto del 2021, pero a esta altura deberíamos contar con un decreto que establezca los fondos para darle previsibilidad al sistema”.
“Compromete el funcionamiento diario”
Aunque a principios de este año se actualizaron las partidas destinadas al funcionamiento cotidiano, Bergamo admitió que “la situación inflacionaria” cambió todas las previsiones.
“El aumento de los costos, por ejemplo en el rubro servicios, fue importante. Y esa diferencia, que terminamos afrontando con presupuesto de la Universidad, nos compromete en el funcionamiento diario e impacta mucho. Realmente impacta mucho, cuando hay un atraso en el flujo de fondos de funcionamiento, porque nadie tiene espaldas para sostenerlo”, apuntó el funcionario universitario.
¿Cuál es el impacto en lo cotidiano?
Estamos en una situación en la que se restringen gastos que no son vitales, para garantizar el funcionamiento. Hay obras por administración propia que se pueden suspender, lo mismo que proyectos con fondos preventivados y que no son prioritarios. Y se destinan esos fondos a pagar otra cosa. Lo que hay que asegurar es que las actividades de docencia, de investigación, que los servicios y los proveedores no sientan el impacto. Lo que se hace es una ingeniería hacia adentro y se termina ralentizando o sacrificando algo que estaba proyectado, que se termina postergando para otro momento determinado o para cuando lleguen los fondos. Lo que no se puede paralizar es lo vital: salarios, becas, los pagos a los proveedores.
Por otro lado, hay que aclarar que el gasto salarial está cubierto y actualizado, ya que tuvo incrementos en el marco de la política salarial.
Gestiones y expectativa
¿Se está trabajando en alternativas de solución?
La semana pasada el rector y el vicerrector estuvieron en Buenos Aires viendo justamente qué va a pasar con el funcionamiento para el resto del año. Por ahora, tenemos asegurado algunos gastos de acá hasta el mes de octubre, pero estamos viendo con preocupación que las universidades están sin crédito, lo mismo que nosotros. Y estamos en pleno desarrollo del cuatrimestre. Por otro lado, el martes que viene, en el Consejo Superior, vamos a presentar un informe de situación, porque es la primera vez desde que tuvimos el cambio de Gobierno que nos vemos en esta situación. Durante el gobierno anterior, teníamos un atraso de 3 o 4 meses en gastos de funcionamiento y eso nos generaba un fuerte compromiso. Eso se había regularizado en los últimos años, pero ahora volvemos a tener atrasos con los fondos. Todos estamos esperando un decreto que asigne los fondos que hacen falta para funcionar de acá a fin de año. Necesitamos esa previsibilidad. Por ese lado, ni siquiera requiere de un acuerdo paritario. Hay que esperar que se pueda resolver en Buenos Aires la cuestión presupuestaria y que el Ministerio de Educación tenga los fondos necesarios. Una vez que sepamos cuál es el dinero con el que vamos a contar hasta fin de año, tendremos que definir las cosas que se van a poder sostener y las que se tengan que suspender, junto con el conjunto de las facultades y las secretarías.