Río Cuarto
“Uno salió de la casilla y el otro nos gritó: ‘¡Guarda!’”
La declaración del novio de Sol, Enzo Gabriel Moreira, fue el momento más angustioso del juicio.
El testigo, de gran porte y con largos cabellos ensortijados, se quebró en llanto cuando le pidieron que evoque frente a los jueces Andruet, Bianchi y González Castellanos la tarde del accidente.
Dijo que salió de su pueblo, Carolina El Potosí, hacia la casa de su suegra en Holmberg cerca de las siete de la tarde y, pocos minutos después, se fueron juntos con Sol en la moto porque tenían que trabajar en el comedor El Zoilo, de Río Cuarto. Cuando llegaban al puesto de control vio a un agente que salía de la casilla de la Caminera y le hacía señas con una baliza. Agregó que se acercaba a ellos “a pasos agigantados”. Cuando le pidieron que aclarara qué quería decir con esa expresión, dijo: “A trancos grandes pero sin llegar a correr”.
Entre que le ordenaron que se detenga y el choque con el camión, calculó que no pasaron más de diez segundos.
“A uno de los policías ya lo tenía cerca y escucho que otro nos grita: ‘¡Guarda!’, y ya teníamos el camión encima”.
Moreira volvió a quebrarse cuando evocó el estado en que quedó su novia: “Me saco el casco, intento ponerme de pie y no puedo, la veo a Sol tirada y no hablaba, no daba señales de vida”, concluyó.
A.F. Redacción Puntal
Comentá esta nota
Comentá esta nota
El testigo, de gran porte y con largos cabellos ensortijados, se quebró en llanto cuando le pidieron que evoque frente a los jueces Andruet, Bianchi y González Castellanos la tarde del accidente.
Dijo que salió de su pueblo, Carolina El Potosí, hacia la casa de su suegra en Holmberg cerca de las siete de la tarde y, pocos minutos después, se fueron juntos con Sol en la moto porque tenían que trabajar en el comedor El Zoilo, de Río Cuarto. Cuando llegaban al puesto de control vio a un agente que salía de la casilla de la Caminera y le hacía señas con una baliza. Agregó que se acercaba a ellos “a pasos agigantados”. Cuando le pidieron que aclarara qué quería decir con esa expresión, dijo: “A trancos grandes pero sin llegar a correr”.
Entre que le ordenaron que se detenga y el choque con el camión, calculó que no pasaron más de diez segundos.
“A uno de los policías ya lo tenía cerca y escucho que otro nos grita: ‘¡Guarda!’, y ya teníamos el camión encima”.
Moreira volvió a quebrarse cuando evocó el estado en que quedó su novia: “Me saco el casco, intento ponerme de pie y no puedo, la veo a Sol tirada y no hablaba, no daba señales de vida”, concluyó.
A.F. Redacción Puntal
Noticias Relacionadas