Río Cuarto |

Unos 50 riocuartenses misionan en comunidades aborígenes en Salta

El viaje está liderado por el fray Walter Cena, de la congregación franciscana. Están compartiendo vivencias con personas que residen en tres parajes del norte argentino. Continuarán con las actividades hasta este sábado.

Representantes de la comunidad franciscana de Río Cuarto están misionando en Salta. Concretamente, más de 50 personas se han trasladado hacia esta provincia del norte del país para compartir e intercambiar experiencias y momentos con comunidades aborígenes que están situadas en tres parajes dentro de Aguaray. 

El fray Walter Cena contó a Puntal que estarán en el lugar hasta el próximo sábado cuando, después de una actividad de cierre, emprendan el regreso hacia la ciudad. 

“Hemos venido a Salta alrededor de 57 misioneros de Río Cuarto, pero se han sumado otros 4 de Orán. Nos dividimos en tres grupos para estar en Tuyunti, Piquirenda y El Algarrobal, tres parajes de comunidades aborígenes dentro de la parroquia Santa Teresita donde estamos los franciscanos. Hemos venido a compartir con la gente”, explicó Cena. 



Actividades 



“Estamos parando en escuelas que están en medio de las misiones. Por la mañana se visitan las casas y por la tarde nos encontramos con los niños. Después, llega el turno de la reunión con los adolescentes, jóvenes y las madres. El día termina con una celebración en algunas de las casas que están cerca de la capilla. Los jóvenes se cocinan, limpian y viven como una familia. Es decir, como familia nos hemos trasladado a vivir en medio de la gente más sencilla”, agregó. 

-Se trata de una realidad totalmente diferente a la que se vive en Río Cuarto…

-Sí, pero hay que ubicarse en el contexto cultural en el que estamos. Es decir, el contexto propio de los pueblos originarios, ya que ellos tienen toda una idiosincrasia y una manera especial de entender lo que para nosotros es el progreso. Es un contexto distinto, pobre, muy humilde, pero con una gran calidez al momento del encuentro. La calidad de las personas es impresionante. Nos han recibido para compartir lo poco que tienen. Cuando llegamos, nos recibieron con empanadas que prepararon ellos mismos. Es decir, se juntaron entre las comunidades para prepararnos un recibimiento. Es una pobreza muy distinta a la que nosotros estamos acostumbrados. Es una pobreza que no genera una marginalidad que les impide andar. Es una pobreza muy rica en valores.  

-¿Es un viaje que realizan habitualmente?

-Vinimos aquí hace 2 años. Nos comprometimos con estas comunidades a venir 3 o 4 años seguidos. Este es el segundo año que venimos. El año pasado, la comunidad joven optó por viajar a la Jornada Mundial de la Juventud que se realizó en Panamá. 

-¿Qué enseñanza les queda a los jóvenes misioneros?

-Hoy más que nunca se hace urgente seguir aprendiendo. Esto va más allá de la cuestión religiosa. Es importante saber que existe otro camino y que vos te hacés más humano en la medida en la que te encontrás con el otro, que también necesita. Creemos que el encuentro transforma. Por eso, la propuesta es salir al encuentro de todos. 

-De alguna manera representan a muchos ciudadanos que colaboraron para que ustedes puedan viajar… 

-Sí, la organización del viaje viene desde el inicio del año pasado. Se hicieron alfajores para vender, rifas y se pidieron colaboraciones con alcancías en las calles de la ciudad. Esta misión es fruto de la colaboración de todos. Nosotros vinimos en nombre de una comunidad y de una ciudad. 

-¿Hasta cuándo se quedan en Salta?

-Llegamos acá el 3 de enero y estaremos hasta el sábado 11. La actividad de cierre será en la parroquia y luego haremos una devolución a nuestros hermanos que están aquí acompañando a las comunidades aborígenes. 

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